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Los Cavaliers, el equipo más afortunado de la NBA

21 May

El año pasado por estas fechas publicábamos un artículo sobre la suerte de los Cavaliers en el sorteo del draft. Ahora toca desempolvarlo y actualizarlo, porque la primera elección ha vuelto a caer en el equipo de Cleveland. La suerte de los Cavaliers parece inagotable.

Si la temporada pasada nos parecía extraordinario que los Cleveland Cavaliers obtuviesen la primera elección en el draft, lo de este año agota todos los adjetivos.  Destacábamos entonces que la franquicia de Cleveland había obtenido cuatro números 1 desde la instauración del sistema de sorteo en 1985. Ahora no solo han sumado el quinto, sino que además es el tercero en las últimas 4 temporadas. Es épico.

No soy un especialista en cálculo de probabilidades, pero las posibilidades matemáticas de que un hecho así se produzca deben ser cuanto menos absurdas. No es sólo ser el primero entre 30 en 3 de 4 ocasiones, es que además los boletos que cada equipo lleva en el sorteo no son equivalentes. Este 2014, por ejemplo, los Cavaliers sólo tenían un 1,7 de posibilidades de ser los grandes triunfadores de la noche. Me reafirmo en lo dicho en el párrafo anterior, es absolutamente épico. Me temo que a su dueño acabarán prohibiéndole la entrada a los casinos.

Abonados al número 1

Los Cavaliers iniciaron su historia de fortuna en el draft de la NBA en 1986, eligiendo a Brad Daugherty. El talentoso pívot fue el eje central entorno al cual formaron un gran bloque con Mark Price, Craig Ehlo, Larry Nance  y John “Hot Rod” Williams, entre otros. Sin embargo, sus continuos problemas de espalda le forzaron a retirarse tras 8 temporadas, con tan solo 28 años.

En junio de 2003, tras una serie de años anodinos, los Cavaliers fueron doblemente afortunados. Por una banda, consiguieron nuevamente la primera elección del draft. Y por otra, este hecho se produjo el mismo año que Lebron James optaba a hacerse profesional.  James volvió a poner la franquicia en el mapa,  llevándola hasta las finales de la NBA en 2007. Se enfrentaron a los Spurs en año impar. O sea que perdieron.

Con el proyecto agotado, Lebron James voló a Miami en 2010, dejando tras de sí un equipo desolado…pero con mucha suerte. El propietario Dan Gilbert envió a su hijo Nick como representante del equipo al sorteo del draft del 2011. Y el chaval fue talismán al obtener de nuevo una primera elección. Los Cavaliers se hicieron con Kyrie Irving, llamado a ser el mejor base de la NBA dentro de no demasiado tiempo. Un jugador sobre el que cimentar un nuevo proyecto.

La temporada pasada fueron agraciados de nuevo con el número uno.  De nuevo con Nick Gilbert como talismán. Aunque en aquella ocasión su sonrisa no fuera tan amplia y sincera como en la anterior. Porque si hubo un año en el que perder no era tan malo, y ganar no significaba tanto, era aquel. Los Cavaliers tenían una patata caliente en las manos. Y eligieron a Anthony Bennett, uno de los peores números 1 de la historia del draft en su primera temporada.

Este 2014 el representante del equipo en la ceremonia del sorteo no fue Nick Gilbert, sino el mánager general David Griffin. Pero tenía dos amuletos muy poderosos. Un pin en su solapa en recuerdo de su fallecida abuela y una pajarita en el bolsillo superior de su americana propiedad de Nick Gilbert. En los instantes decisivos del sorteo toca ambos objetos y…abracadabra, su equipo se hace con el ansiado número 1.

 

 

Todo un mundo de posibilidades

En 1986, 2003 y 2011 era muy fácil elegir. Había unos números 1 bastante claros, y era muy difícil equivocarseAlgo que no ocurrió en el 2013, con una clase de novatos que presentaba buenos jugadores (como siempre), pero con muy pocas opciones de que alguno de ellos se convirtiese en estrella.

Este año el azar les depara una ocasión de oro para resarcirse de la “mala suerte” del 2013. Porque la promoción de novatos es estelar. En palabras de Jeff Cohen, vicepresidente de los Cavaliers, “este es el mejor draft desde la llegada de Lebron James, Dwayne Wade, Chris Bosh y Carmelo Anthony”. Eso fue en el 2003, y su equipo también eligió entonces en primer lugar.

Los Cleveland  Cavaliers son un equipo en reconstrucción desde que Lebron James cambió los grandes lagos de Ohio por las soleadas playas de Florida, aunque este año ya luchaban por entrar en play offs.  Este nuevo número 1 les permitirá acelerar el proceso. Con el base Kyrie Irving como jugador franquicia el recién llegado no deberá asumir desde el primer día el peso de la responsabilidad. La posición de escolta también está perfectamente cubierta (Dion Waiters), así que lo más plausible parecería centrarse en las mayores carencias: los pívots.

El equipo no tiene a ningún center de máximo nivel en nómina para la próxima temporada.  Entre los aspirantes a profesionales figura el ex de Kansas Joel Embiid (2,13, 113 kilos), un proyecto de jugador muy interesante incluso a corto-medio plazo. Otra de las opciones de los Cavaliers sería tirar la toalla con Bennett y firmar un nuevo 3-4.  O eso, o recolocar al anterior número 1 de draft de 4 (buscando un traspaso para Tristan Thompson tal vez). En ambos casos, el equipo buscaría un alero potente, con buena mano exterior y capacidad para anotar dentro.

En la camada de novatos de este 2014 tenemos dos jugadores extraordinarios que encajarían en ese perfil. Uno es Jabari Parker, procedente de la prestigiosa Duke de Mike Krzyzewski. El otro, compañero de Embiid bajo las órdenes de Bill Self, el chico maravillas que tanto ha dado que hablar este temporada: Andrew Wiggins. Si nos hemos cansado de oír cómo se le comparaba a Lebron James, imaginad lo que puede pasar si Wiggins es elegido con el número 1 del draft por los Cavaliers.

Clasificación final en la Liga del Tanking

El peor equipo de la NBA, los Milwaukee Bucks, estaba representado en el sorteo por Mallory Edens (la hija adolescente del nuevo propietario Wes Edens). Con un 25% de posibilidades de acabar primeros, finalmente elegirán en segunda posición. Desde 2004 (Orlando Magic) el equipo que tiene más posibilidades no se lleva el premio gordo, así que puede tomarse como un triunfo. Cualquier jugador que elijan les servirá, así que es muy difícil que fallen. Ahora sólo falta ver con que empuje llega Wes Edens a la franquicia, y si será capaz de aprovechar esta oportunidad para sacar al equipo de Milwaukee del pozo de la clasificación.

Los Sixers, representados por el mítico Julius Erving, atesoraban el 19,9% de los boletos de la rifa. Y han acabado en tercera posición. No es un gran premio a sus denodados esfuerzos por perder partidos durante toda la temporada. Sin embargo, también dispondrán de la décima elección gracias al traspaso de J’rue Holiday a los Pelicans a cambio de Nerlens Noel (sexta elección del pasado draft que aún no ha debutado en la NBA por una rotura de ligamentos de su rodilla). Eso deja las cosas en un empate. Sin goles, pero un empate en la liga del tanking.

 Los Orlando Magic, el tercer peor equipo de la última regular, se hallan en una situación equiparable a los Sixers. Su cuarta plaza no es lo que esperaban, pero el disponer también de la doceava elección (vía Denver Nuggets) atenúa su decepción. Utah Jazz, el peor equipo del Oeste, elegirá quinto. No es una mala elección en este draft tan cargado de talento, y podrán seguir con la reconstrucción que ya han empezado esta misma temporada con Gordon Hayward, Alec Burks, Trey Burke, Derrick Favors i Enes Kanter. Los Jazz tienen otra elección en primera ronda, la 23, para potenciar el banquillo.

Los Celtics, después de ensombrecer su trayectoria histórica empatando a victorias y derrotas con los Jazz, han caído en la sexta posición de este draft del 2014. Otra temporada titularíamos “decepción mayúscula”. Este año podemos decir que se han salvado por los pelos en el último segundo del partido. Aún les quedará algún rookie con potencial de estrella. O pueden esperar a que alguno de los equipos que eligen antes que ellos arriesgue y se equivoque, dejando libre alguna pieza codiciada. El equipo de Boston tendrá una segunda elección, la 17, vía Nets, una de las muchas que consiguió en el traspaso de Garnett y Pierce. En pocos años, con un mínimo de fortuna en el sorteo, criterio a la hora de elegir novatos  y acierto en la renovación de los contratos de sus jugadores, pueden volver a armar una buena plantilla.

 Y llegamos al gran derrotado: Los Angeles Lakers. La franquicia californiana elige en séptimo lugar, y sólo tiene esta elección en la primera ronda del draft del 2014. Para una franquicia en reconstrucción como la angelina, es muy poco bagaje. Conseguirá un buen debutante, pero difícilmente un futuro jugador franquicia. Así que les tocará rascarse el bolsillo para fichar a una estrella a la que Kobe Bryant le pueda dar el testigo en breve, y acompañarla de un núcleo de buenos jugadores para armar un equipo competitivo. Tienen margen salarial, pero se me antoja corto para la magnitud del proyecto. Habrá que superar de nuevo el tope salarial, lo que  lastrará futuros presupuestos con el impuesto de lujo y la dolorosa penalización por ser reincidente habitual. ¿Valía la pena “tankear”?

Anthony Bennett, una temporada para olvidar

14 Mar

Sobre un número 1 del draft recaen unas expectativas difíciles de cumplir. Una presión que no todos los elegidos soportan. Y cuando el juego y las cifras no acompañan, empieza a sonar la palabra maldita: fiasco. Es lo que le ha pasado a Anthony Bennett esta temporada.

Los Cavaliers han anunciado que Anthony Bennett, número 1 del último draft, estará al menos 3 semanas de baja a causa de una lesión de rodilla. Dado lo avanzado de la temporada en que nos hallamos, lo más probable es que si el equipo de Cleveland no se clasifica  para los play offs no fuercen el retorno de su promesa para preservar  su carrera.

A lo largo del presente curso ha surgido el debate acerca de si Bennett es el peor número 1 del draft de la historia. Por los números de su primera temporada en la NBA lo parece, con una media de 4,1 puntos y 2,9 rebotes en 13 minutos en pista y sin el impacto real en el juego de su equipo que se espera de una elección tan alta.

El canadiense ostenta la marca de ser la primera elección de un draft que más ha tardado en llegar a los 10 puntos en un partido. No lo consiguió hasta el 28 de enero ante los Pelicans (15), cuando ya había disputado 33 enfrentamientos (3 veces más que cualquier otro número 1). Lo más frecuente es conseguirlo la misma noche del debut como profesional.

Bennett sólo ha anotado en dobles figuras en 6 de sus 51 partidos (2 de forma consecutiva). No sumó su primer doble doble (en puntos y rebotes) hasta el 11 de febrero ante los Kings (19 puntos, 10 rebotes).  Una semana más tarde repetía el logro, por última vez, ante los Sixers  (10 puntos y 11 rebotes). En sus 7 primeros partidos en la NBA, su acierto en los lanzamientos de campo fue bajísimo (1 de 21 global).

 

Pero detrás de los fríos números hay siempre unos motivos. Antes de linchar a nadie, hay que escuchar sus argumentos. La estrella de la Universidad de Nevada Las Vegas (UNLV) se lesionó el hombro izquierdo en el tramo final de su única temporada NCAA. Una vez finalizada, pasó por el quirófano. Cuando se presentó a la pretemporada con los Cavaliers, había engordado 10 kilos (su peso habitual, sobre 2,03 de altura, son 108 kilos). Y por si fuera poco, le detectaron asma, alergia a los cambios de estación y apnea del sueño.

La otra justificación a su bajo rendimiento viene dada por la posición que ocupa. El natural de Ontario no es ni un alero ni un ala-pívot. Demasiado bajito para dominar en la pintura a los interiores, y demasiado lento para desbordar por velocidad a los aleros. Si dar el salto a profesionales ya es complicado para cualquiera, para los jugadores sin una posición bien definida la adaptación es mucho más difícil. O el equipo se amolda a su juego (lo que no ha pasado) o deben superar un proceso  más o menos largo de reubicación en la pista.

Tampoco han ayudado lo más mínimo las comparaciones que empezaron a establecerse desde el primer día con  Larry Johnson, “la abuelita”. El rocoso alero, número 1 del draft de 1991, también provenía de UNLV y, como Bennett, era un jugador entre dos mundos. Johnson supo explotar a la perfección su fuerza ante los aleros y su movilidad y tiro exterior ante los interiores. Los paralelismos entre los puntos de partida de ambos jugadores eran demasiado evidentes como para que no se tomase a uno como referencia del otro.

 

No he visto jugar a todos los números 1 de la historia. La lista de los que recuerdo haber visto vestidos de corto llega sin interrupciones hasta Mychal Thompson, elegido el 1978, y más allá podría incluir a Bill Walton (1974) y Kareem Abdul Jabbar (1969). Así que fijaré el límite en el mítico pívot de los Lakers  (y los Bucks) para esta comparativa con el último rey del draft.

De los 45 jugadores comprendidos entre Bennett y el gran Kareem , quince ganaron el premio al mejor rookie en su debut. A más de una veintena los podría calificar como estrellas sin que demasiados de mis lectores discrepasen de mi criterio. Muchos de ellos superaron los 20 puntos de media ya en su primera temporada profesional. Sólo 8 además del canadiense no llegaron a una media de 10 puntos por partido en su primer año NBA.

De entre estos ocho,  algunos pueden aducir en su descargo las lesiones que marcan (o marcaron) su trayectoria profesional. Casos como los de Greg Oden (draft de 2007, Blazers) y Pervis Ellison (draft de 1989, Kings).  Bennet podría acogerse en parte a esta excepción. Oden, además, con la peculiaridad que estaba llamado a ser un especialista defensivo, el “Bill Rusell” del siglo XXI. Los otros seis “rookies malditos” son Andrew Bogut (2005, Bucks), Kwame Brown (2001, Wizards), Michael Olowakandi (1998, Clippers), Kent Benson (1977, Bucks), Doug Collins (1973, 76ers) y Larue Martin (1972, Blazers).

 

El australiano Andrew Bogut ha subido sus promedios en sus siguientes campañas como profesional, consolidándose como un pívot polivalente y un buen jugador de equipo, aunque propenso a lesionarse. No ha llegado al status de estrella, pero es una pieza muy importante en los Warriors. Nadie puede discutir su gran clase técnica y su capacidad de aportar en múltiples facetas del juego.

El número 1 de Kwame Brown no tiene justificación, se mire como se mire. Michael Jordan, entonces ejecutivo de los Washington Wizards, se encaprichó de este jugador de high school, y lo eligió por delante de Tyson Chandler, Pau Gasol, Eddy Curry, Joe Johnson, Zach Randolph o Tony Parker. En sus 13 temporadas en la NBA y tras pasar por 7 equipos (Wizards, Lakers, Grizzlies, Pistons, Bobcats, Warriors y 76ers) ha ganado casi 64 millones de dólares sin demostrar nada sobre el parquet. Michael Jordan cometió un error de cálculo. Lo de los otros 6 directivos restantes que le firmaron un contrato casi podría considerarse delito.

Michael Olowakandi nunca llegó a demostrar que los Clippers no se equivocaron al elegirlo por delante de Mike Bibby, Antawn Jamison, Vince Carter, Dirk Nowitzki o Paul Pierce. En su primera temporada sólo pudo jugar 45 partidos. Cuatro años más tarde, cuando parecía que despegaba con unos promedios decentes (sin más) para un número 1, aparecieron de nuevo las lesiones. Su juego volvió a caer para no subir nunca más. En España fue más famoso por su romance con la presentadora de televisión Paula Vázquez que por su juego.

Kent Benson, un pivot de 2,08, consiguió maquillar sus estadísticas durante los años centrales de su carrera en los Pistons. No lo suficiente como para alcanzar el nivel de Bogut, pero si lo justo para ir consiguiendo nuevos contratos. Se benefició de ser el pívot de los Hoosiers de Indiana de Bobby Knight, que ganaron el título nacional de la NCAA de 1976 (fue elegido mejor jugador del torneo) sin perder ningún partido durante toda la temporada.

Doug Collins no pasó de los 10 puntos de promedio en su primera temporada por culpa de una lesión (sólo jugó 25 partidos). En los 7 años posteriores se reveló como un escolta de gran eficacia anotadora, rondando una media de 20 puntos por partido en muchas de ellas. Una grave lesión de rodilla, que le hizo la vida imposible durante sus dos últimas temporadas en activo, le obligó a una retirada prematura, pasando a ser entrenador jefe de su equipo de siempre, los 76ers. Como universitario formó parte de la selección olímpica norteamericana que perdió la final ante la URSS de los Juegos de Munic en 1972.

 

Según los analistas del momento, LaRue Martin podría haber saltado directamente a profesional desde el instituto por sus grandes cualidades físicas y técnicas. El pivot de 2,11 prefirió pasar tres temporadas en la Universidad de Loyola. En su último año en la NCAA promedió 18,7 puntos y 17,6 rebotes, y fue capaz de parar a Bill Walton en un partido. En el draft precedió a Bob McAdoo (2) y Julius Erving (12). Pero en la NBA su rendimiento bajó totalmente. Jugó 4 temporadas con una media global de 5,3 puntos y 4,6 rebotes por partido. En 1976, con 25 años, colgó las botas. Por cierto, superó la barrera de los 10 puntos en su cuarta actuación.

Ha habido otros números 1 que no han estado a la altura de lo que se esperaba de ellos, aunque su nivel no ha rayado los mínimos de los jugadores antes citados. Como el italiano Andrea Bargnani (2006), que si bien firma una buena estadística individual, ha carecido hasta ahora del carácter necesario para liderar un proyecto ganador. O Joe Smith (1995), que tras unos buenos inicios, se fue diluyendo para acabar su periplo NBA sin pena ni gloria. El base John Lucas (1976)  tuvo altibajos en su anotación, pero lo compensó con buenas cifras en asistencias. Cuando se retiró, ya con 36 años, reconoció su adicción a la cocaína y el alcohol. En la actualidad dirige un programa de rehabilitación.

Aún es pronto para evaluar si Anthony Bennett será el peor número 1 del draft. Por suerte para el jugador, aún le queda una larga carrera por delante para enmendar este flojo primer año como profesional. Si se esfuerza, le acompaña la suerte y encuentra un entrenador (en Cleveland o cualquier otro equipo) que confíe en él, cuando dentro de unos años volvamos a hacer esta comparativa su nombre no seguirá asociado a “figuras” como Kwame Brown o LaRue Martin, en mi opinión los más grandes fiascos de mi historia del draft.

 

Publicado en http://www.encancha.com, marzo 2014

NBA DRAFT 2013: La noche de las sorpresas

28 Jun

Anthony Bennett, al que ningún experto o analista había colocado nunca en lo más alto de las previsiones, fue finalmente el primer nombre que pronunció el comisionado David Stern la noche del draft del 2013. Los Cleveland Cavaliers convirtieron en número 1 al ala pívot de la ilustre Universidad de Nevada Las Vegas (UNLV), un canadiense de 2 metros con un físico imponente. Un jugador de 20 años capaz de anotar tanto dentro de la zona como fuera de ella, y eficaz en el rebote ofensivo.

Se le critica que esta temporada pasada ha jugado a rachas, desapareciendo en fases de los partidos. Lo mismo que le ocurre a la mayoría de chavales de su edad, y más teniendo en cuenta que sólo ha pasado un curso en la NCAA. Se le cuestiona su capacidad defensiva, pero eso es superable con entrenamiento y ganas de mejorar. En los Cavaliers seguro que le hacen trabajar duro.

Se duda de su capacidad de encajar en la posición de alero en la NBA, donde por su físico su impacto sería mayor, y se cuestionan sus posibilidades de jugar de ala pívot por su falta de centímetros para la posición. Y tal vez esta sea la gran incertidumbre, un jugador a medio camino de dos posiciones. Los más optimistas ya hablan de un nuevo Larry Johnson. Yo, cada vez que oigo esa comparación, no puedo evitar pensar en Marcus Fizer. La cara y la cruz del posible porvenir de Bennett en la NBA.

Se esperaba que el equipo de Cleveland se decantara por un pívot grande para completar un nucleo de jugadores jóvenes en el que basar un proyecto ilusionante, con Kyrie Irving de base, Dion Waiters de escolta y el también canadiense Tristan Thompson de ala pívot. Tal vez han decidido darle una oportunidad a Tyler Zeller, y confían en el retorno en plenitud de condiciones del brasileño Anderson Varejao. Lo cierto es que, con sus elecciones de draft de los últimos años han configurado una plantilla interesante y relativamente barata.

Otras sorpresas de la noche

Las dos siguientes elecciones han ido a parar a dos jugadores sólidos, completos, trabajadores, listos para producir desde el primer momento, pero sin perfil de futuras estrellas. Orlando Magic se hizo, en otra elección sorprendente, con los derechos del atlético Victor Oladipo (debo confesar que siento debilidad por este escolta). En su tercer año en la Universidad de Indiana, la evolución de Oladipo ha sido clave en la marcha del equipo. No solo ha destacado en defensa, sino que ha culminado el contraataque de forma fulminante y además ha desarrollado su lanzamiento exterior.

La elección de Otto Porter en tercer lugar por los Washington Wizards ha sido mucho más esperada. Porter se ha formado en la universidad de Georgetown, situada en la capital de los Estados Unidos (vamos, casi un chico de la cantera). Es un alero de 2,03 capaz de hacer de todo sobre el parquet: anota, rebotea, asiste, recupera pelotas…Por si fuera poco, le precede una fama de trabajador excepcional y de persona discreta, muy poco dada a meterse en líos. El marido que toda madre querría para su hija, y más después de firmar su contrato millonario.

En el cuarto lugar nos encontramos con otra sorpresa. El primer pívot de la noche no ha sido ni Nerlens Noel ni Alex Len, dos de los jugadores que más sonaban a ocupar el primer lugar que al final ha correspondido a Bennett. Los Charlotte Bobcats de Michael Jordan han preferido al pequeño de los Zeller, Cody (su hermano Tyler está en los Cavaliers, mientras que el mayor Luke jugó la campaña pasada en los Phoenix Suns) antes que a los dos destronados. El tercero de los Zeller es un siete pies (2,13) formado en Indiana, con gran movilidad, luchador, y con buena capacidad de anotación, pero que esta temporada ha sufrido para superar a jugadores de su tamaño o mayores. ¿Acertó Jordan? Muchos de los aficionados de los Bobcats creen que no. 

En la quinta posición los Phoenix Suns eligieron al ucraniano Alex Len, un inmenso jugador de 2,16. Operado de un tobillo, se espera que esté a punto para empezar a entrenar en agosto. Sus números de esta pasada temporada en la Universidad de Maryland no le hacen justicia en absoluto. En defensa ha sido un verdadero muro ante el aro. Y en ataque, lo cierto es que sus compañeros le buscaban más bien poco. De haberlo hecho, tal vez su equipo hubiera obtenido mejores resultados. Porque Len, los raros días que le llegaban balones, solía cumplir.

La noche de los traspasos

Este draft, además de por las elecciones sorprendentes, será también recordado por la gran cantidad de cambios de jugadores que generó. Habitualmente esta ceremonia tiene mucho de mercado persa, pero lo de este año se ha llevado la palma. Hubo movimiento en las dos rondas, pero por no extendernos en exceso hablaremos sólo de los de la primera, la de los jugadores que tienen contrato garantizado.

Nerlens Noel fue finalmente elegido con el número 6 por los New Orleans Pelicans (cambio de nombre del equipo, ya no son los Hornets). El chico aún no había podido quitarse la decepción de la cara por no ser el primero del draft, pero ya se veía formando la nueva versión de las torres gemelas junto a Anthony Davis.

Hasta que se filtró un posible traspaso (los equipos aún no lo han hecho oficial) a los 76ers de Filadelfia junto con una elección de primera ronda del draft del 2014 (siempre y cuando no sea una de las cinco primeras). A cambio de Noel, los Pelicans recibirían el mejor jugador de los 76ers de la pasada temporada, el base Jrue Holiday (con un contrato de 41 millones de dólares por 4 temporadas).

Los Timberwolves de Minnesota enviaron al número 9, Trey Burke, el base con más talento de la promoción, a los Utah Jazz. A cambio los de Ricky Rubio recibieron las dos elecciones en primera ronda de los Jazz, el anotador Shabazz Muhammad (que aportará triples y defensa jugando de escolta) y el intimidador Gorgui Dieng (un pívot intimidador y ultradefensivo a quien Ricky se encargará de hacer brillar en ataque).

Los Celtics se hicieron con el talentoso pívot canadiense Kelly Olynyk enviando a los Dallas Mavericks a su número 16 de la primera ronda, el interior de Estudiantes Lucas Nogueira. Los tejanos, a su vez, enviaron al estudiantil, junto con el fogueado (1 temporada en NBA) Jared Cunningham y una elección de segunda ronda (Mike Muscala) a los Atlanta Hawks, para hacerse con el base Shane Larkin (hijo de una leyenda del beisbol).

El de Nogueira no ha sido el único caso de transfuguismo express. Andre Roberson, alero elegido por los Timberwolves, pasó por los Warriors para acabar la noche en los Oklahoma City Thunder. En este último cambio de cromos los Thunder enviaron a los Warriors al base Archie Goodwin, quien finalmente acabó en los Phoenix Suns.

Además de Lucas Nogueira, otros jugadores de equipos ACB inscribieron su nombre entre los 60 elegidos del Draft 2013, aunque todos ellos en segunda ronda. El blaugrana Alex Abrines fue elegido el 32 por los Thunder. Su compañero Marko Todorovic fue a parar a los Blazers con el número 45. El base del Lagun Aro Raulzinho Neto acabó en los Hawks con el 47, mientras que Bojan Dubljevic, del Valencia, fue seleccionado por los Timberwolves en la penúltima posición. El griego Adetokunbo (o Antetokounmpo) aún no ha debutado en la ACB, pero tiene contrato para la próxima temporada con el CAI Zaragoza. Tras ser elegido con el número 15 de la primera ronda por los Milwaukee Bucks, no estoy seguro que lleguemos a verle en la liga española.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

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