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NBA: Mirotic, aspirante a ser el mejor rookie de la temporada

26 Mar

El premio al mejor debutante del año parecía decidido a favor de Andrew Wiggins, pero el sensacional mes de marzo de Nikola Mirotic ha permitido a la NBA darle emoción al asunto. Algunos medios hispanos se han sumado rápidamente a esta campaña. Veamos cuan sólidas son sus bases.

El mes de marzo de Nikola Mirotic está siendo espectacular. Pieza clave de unos Bulls ya clasificados para los play offs, sus estadísticas personales han llegado a su cénit en esta fase de la temporada. Hasta el punto que se ha empezado a sonar como candidato a mejor rookie del año. Los que me seguís hace tiempo sabéis que me gusta nadar contra corriente. Así que en lugar de sumarme a la ola haremos un análisis de la situación para determinar sus posibilidades reales de ganar tan distinguido premio.

El hispano-montenegrino está firmando en sus encuentros de este mes unos números de 20,6 puntos y 7,7 rebotes por noche, muy por encima de los 9,9 puntos y 5,7 rebotes que se apuntó en su segundo mejor mes del curso, diciembre. La explicación de su progresión no está en unos mejores porcentajes de tiro, sino en el número de minutos que permanece en pista. De los 18 por partido en noviembre, 19 en diciembre, 17 en enero y 14 en febrero ha saltado a los 31 minutos que pisa el parquet en la actualidad.

En los meses previos disponía de entre 5 y 6 tiros a canasta por noche (en diciembre llegó hasta los 6,5). Ahora,  mira el aro casi 15 veces por partido. Acierta el 43,5% de los que lanza, un porcentaje similar al de noviembre y diciembre (en enero y febrero se quedó por debajo del 35%), lastrado por su bajo acierto desde más allá de la línea de 3 puntos (25%). Y sin embargo, sigue tirando mucho (poco más de 6 veces por duelo) desde la larga distancia. En sus 14 partidos de marzo, sólo ha bajado de los 15 puntos en dos ocasiones (10 contra los Pacers y 8 contra los Pistons, aunque en este último sólo estuvo en pista 24 minutos). Ha sumado tres dobles dobles en puntos y rebotes.

Andrew Wiggins, el rival a batir

Si sólo mirásemos marzo, la proclamación de Mirotic como mejor rookie del año en la NBA sería indiscutible. Ponderando sus números con el resto del curso, la cosa varía. Su promedio global es de 9,8 puntos y 4,9 rebotes por partido. Unos números que quedan lejos de los del aspirante mejor situado hasta ahora, Andrew Wiggins. El alero de los Minnesota Timberwolves acredita 16 puntos y 4,4 rebotes de media.

El canadiense tuvo su peor mes en noviembre (octubre no lo cuento, que fueron 2 partidos), cuando se quedó en 12 puntos de media. Y el mejor en febrero, en que su anotación subió hasta los 19 coincidiendo con un aumento de sus minutos de juego (pasó de rondar los 30 hasta los 38). En febrero y marzo se ha estabilizado en torno a los 16 por noche.

Mirotic aprovecha las ausencias de Rose y Butler

Los números de Wiggins no tan espectaculares como los que ahora firma Mirotic, pero si mucho más constantes. ¿El exjugador del Real Madrid podría haber presentado unas estadísticas similares de haber tenido tantos minutos como su rival? Aunque eso sea baloncesto-ficción, probablemente sí. Pero no los tuvo. Dos factores explican el sensacional marzo del debutante de los Bulls, y son dos lesiones.

La primera, la de Derrick Rose. El base jugó su último partido de la temporada (por ahora) el 23 de febrero, dejando a repartir entre el resto de la plantilla sus 16,9 lanzamientos a canasta por noche (18,4 puntos de media). Aaron Brooks, el nuevo base titular, ha pasado de los 9 que tenía cuando salía del banquillo a los 13,8 actuales. La segunda baja fue la de Jimmy Butler. El alero promedia unos 14 lanzamientos por noche, pero este mes de marzo se ha perdido 11 partidos por lesión. Entre los 12 tiros que faltaban por asignar de Rose y los 14 que liberó Butler, eran 26 a repartir.

La parte del león ha sido para Mirotic, que se ha quedado 10. ¿Y cuántos le han tocado a Pau Gasol? Entre 0 y 1. El catalán ya está lo bastante explotado en los esquemas del equipo y tampoco interesa quemarlo. La opción no era darle todas las pelotas a Pau, sino crear nuevas amenazas para los rivales. Y en esta función la nota del balcánico ha sido de sobresaliente lindando la matrícula de honor. Veremos si con el retorno de Butler le respetan los galones y los minutos que se ha ganado. Más difícil será en un hipotético retorno de Rose de cara a los play offs (la estrella se ha mostrado optimista al respecto). Pero eso ya se verá.

Las bazas de Mirotic

Si el debutante de los Chicago Bulls pretende proclamarse mejor rookie de esta liga regular, debe mantener su nivel y estadísticas hasta final de temporada, y rezar para que Wiggins no suba el nivel. De cara a los votantes, siempre es mejor acabar bien que empezar bien. El recuerdo de tus acciones está más fresco. Mirotic cuenta con dos compañeros excepcionales en su equipo para ayudarle, Pau Gasol y Joakim Noah, dos pívots con una gran visión de juego que le facilitarán el trabajo.

Uno de los aspectos claves en la valoración de los candidatos es su impacto en el equipo. El año pasado los Chicago Bulls acabaron la liga regular cuartos del este con 48 victorias y 34 derrotas. En los play offs cayeron en primera ronda ante los Washington Wizards. Esta temporada son terceros de su conferencia con 44 triunfos y 29 partidos perdidos. La lástima es que en la posible mejora de resultados de los Bulls también habrá influido la recuperación de Derrick Rose (sólo jugó 10 encuentros la temporada anterior) y la llegada de Pau Gasol. Demasiados a repartir los méritos.

Aún así, por poca que sea la parte de la posible mejora que se le atribuya a Mirotic, la ventaja es suya. Los Timberwolves acabaron décimos del Oeste la última liga regular (y por tanto fuera de la lucha por los anillos de campeones) con un balance de 40-42. Perdedor, pero por poco. De los 30 equipos de la liga, fueron el diecisieteavo mejor. En la presente edición del campeonato, son colistas de su conferencia incluso por detrás de los desastrosos Lakers con tan sólo 16 partidos ganados por 54 perdidos. Sólo los Knicks en el Este tienen menos victorias que ellos. Y están descartados para los play offs, otro factor importante a tener en cuenta.

Las bazas de Wiggins

En Chicago tienen como objetivo prioritario llegar lo más adelante posible en los play offs, mientras que en Minnesota no tienen nada mejor que hacer que convertir a Wiggins en el mejor novato del año. Mirotic sólo es un peón más que puede ser sacrificado a conveniencia del equipo. En los Wolves todos trabajarán sin discusión para el rookie. Y no olvidemos que en los Timberwolves está Ricky Rubio, un excelente pasador que se complementa perfectamente con el canadiense para aprovechar sus cualidades en las transiciones ofensivas.

Andrew Wiggins es el número 1 del último draft (punto a su favor) y con posibilidades de reinar en la NBA en un futuro no muy lejano (otro punto por aquello del marketing, no hay que olvidar que la NBA es un negocio y muy rentable). Ha sido regular en su rendimiento mientras que Mirotic no ha tenido números destacables hasta este último mes. La diferencia de edad juega a favor del compañero de Ricky (20 recién cumplidos por 24 del europeo). La experiencia previa acumulada por el de los Bulls en el baloncesto europeo de máximo nivel le convierte en un debutante atípico. De Wiggins se tiene la expectativa que es un jugador en progresión sin techo definido mientras que a su rival se le ve como un jugador en proceso de adaptación que está alcanzando su tope antes de lo esperado.

Otros aspirantes

Llegados a este punto algunos os preguntareis: ¿Por qué hablas de sólo dos jugadores? ¿Acaso no hay más candidatos? No, no hay más novatos al nivel de Wiggins y Mirotic. Y si los hay se les está acabando el tiempo para revelarse. Se suponía que este curso se iba a vivir una pugna entre el jugador de los Wolves y Jabari Parker. Pero el alero de los Bucks quedó fuera de la carrera (y de la temporada) tras romperse en diciembre los ligamentos de la rodilla izquierda. También se esperaba una buena actuación de Julius Randle. El ala-pívot de los Lakers aún duró menos que Parker: fractura de tibia en su debut como profesional el 29 de octubre.

Joel Embiid, elegido por los Sixers en el tercer lugar del último draft , no jugará este año por una fractura de estrés en su pie derecho mientras estaba en la Universidad de Kansas. A su compañero de equipo Nerlens Noel le pasó lo mismo tras ser elegido en el draft del 2013, en su caso por una lesión de rodilla que tuvo mientras jugaba en la NCAA con Kentucky. En su segundo año como profesional, aunque primero en activo, Noel acredita 9,5 puntos, 7,9 rebotes y 2 tapones por encuentro. Pero destaca por su defensa y juega en Filadelfia, el tercer peor equipo de la NBA y famoso por deshacerse de sus mejores jugadores en los últimos años. No creo que la liga vaya a premiar a los Sixers.

Elfryd Payton juega de base en los Orlando Magic. Sus números son completos en cuanto a categorías pero poco impactantes: 8,6 puntos, 6,2 asistencias y 4,3 rebotes de media. Cuenta a su favor con haber sumado dos triples dobles seguidos este mes de marzo,  frente a los Dallas Mavericks y los Portland Trail Blazers. No ganará el premio salvo sorpresa mayúscula de última hora, pero os recomiendo que no le perdáis de vista. No sólo por su calidad individual, sino también por el interesante proyecto que está configurando el equipo de Florida. Con su llegada el número 2 del draft del 2014 Victor Oladipo puede volver a su posición natural, la de escolta. La presencia del escolta francés Evan Fournier, de los aleros Maurice Harkless y Tobias Harris, y del pívot Nikola Vucevic completa un núcleo joven (Vucevic, con 24 años, es el mayor) que puede tener una interesante progresión si goza de continuidad.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, marzo 2015

El nuevo contrato de Ricky Rubio

3 Nov

Ricky Rubio ha llegado “in extremis” a un acuerdo con los Minnesota Timberwolves para permanecer 4 años más en el equipo. Aunque la cifra a cobrar es mareante, en este artículo intentaremos situarla en su contexto. Porque en la NBA tu sueldo marca tu lugar en el escalafón.

Cuando sólo faltaban tres horas para que se cerrase el plazo en el que los equipos pueden renovar los contratos de los jugadores de sus plantillas (las 12 de la noche del 31 de octubre), Ricky Rubio y los Timberwolves llegaban a un acuerdo en virtud del cual el base del Masnou seguirá 4 temporadas más en Minnesota a cambio de un total de 56 millones de dólares.

Como ya explicamos en un artículo anterior, el agente de Rubio Dan Fegan había lanzado un órdago a las grandes a la franquicia pidiendo para su representado el contrato máximo que el actual convenio le permite: más de 80 millones a cambio de 5 temporadas. La primera oferta del equipo estaba muy lejos de las pretensiones de Ricky: unos 40 millones por 4 temporadas.

Al final han pesado más las ganas del base catalán de seguir en una estructura en la que se encuentra muy cómodo (“quiero que Minnesota sea mi hogar durante mucho tiempo”) y la certeza de asegurarse el futuro durante los próximos cuatro años que su ambición por conseguir un trato de figura en la NBA jugándoselo todo a subir su nivel de juego en su último año de contrato sin la red de seguridad de una extensión pactada del mismo.

Los contratos en la NBA no son sólo el marco de la relación entre equipos y jugadores. Son el baremo más exacto de la valoración de su juego y de la importancia que sus patronos le otorgan (aunque a veces se equivoquen en sus apreciaciones), y marcan su peso tanto en la liga en general como dentro del equipo en particular. El status de un profesional lo determina su nómina. Así que vamos a ver cómo queda Ricky a partir de ahora en estos dos marcos, el de su equipo y el del colectivo de jugadores en general.

El líder de los Wolves

Ricky Rubio se embolsará poco más de 5 millones de dólares esta temporada. Una vez entre en vigor el nuevo acuerdo con los Timberwolves, la temporada 2015-16, el base pasará a cobrar una media (porque son progresivos) de 14 millones por curso baloncestístico. Si ahora es el sexto jugador mejor pagado del equipo por detrás de Nikola Pekovic, Thaddeus Young, Kevin Martin, Anthony Bennett y Andrew Wiggins, en la siguiente temporada los adelantará a todos.

El base del Masnou, en cuanto ha estampado la firma en su nuevo contrato, ha dejado de ser una promesa. Una vez acabado su contrato de rookie, nadie le va a perdonar nada. Acabada su fase de aprendizaje, ahora es el momento de justificar cada dólar que percibe por jugar. Algo que Ricky tiene muy claro: “Te pagan más, te lo tienes que ganar. Tienes que demostrar porque te pagan este sueldo. Evidentemente que habrá más presión. Quiero ser más que un líder y subir este equipo hasta otro nivel”.

El margen que tiene Ricky para conseguir que el equipo mejore son cuatro años, los mismos que ha firmado y, casualmente, el mismo período que cubre el primer contrato de Andrew Wiggins con los Timberwolves. El mensaje de la franquicia para el base parece claro: haz que el novato funcione, que para eso te pagamos. Rubio debe liderar el crecimiento de los jóvenes jugadores sobre los que los Wolves han puesto sus esperanzas, especialmente el del número 1 del último draft.

El propietario del equipo, Glen Taylor, acabó de remachar esta idea al afirmar que “creemos que tiene una larga y exitosa carrera por delante. Es uno de los grandes cimientos de nuestra franquicia, y estamos muy contentos de mantener a Ricky aquí con un contrato largo para trabajar y crecer con el núcleo joven que tenemos”.

Rubio debe ser la espoleta que haga detonar el juego del rookie más prometedor de los últimos años, por un lado poniéndole la pelota allí donde mejor le vaya a sus cualidades y por otro asumiendo la responsabilidad hasta que Wiggins esté preparado para dar un paso adelante. Jugador franquicia y niñera, todo en uno. Claro que ser jugador franquicia de uno de los peores equipos no es una gran carta de presentación. Veamos cómo encaja el nuevo contrato de Ricky en el global de la NBA.

Otros contratos firmados este largo verano

En el juego del gato y el ratón entre Ricky Rubio y su equipo por conseguir una renovación lo más ventajosa para los intereses de cada uno, los Timberwolves exploraron otra alternativa en el mercado ofreciéndole 63 millores de dólares a Eric Bledsoe por cuatro temporadas. El base acabó renovando por 5 años con los Phoenix Suns a cambio de 70 millones. Eso son 14 millones por temporada, lo mismo que Rubio.

Otro de los bases más codiciados este verano fue el director de juego de los Toronto Raptors, Kyle Lowry. El jugador salió rápido del mercado aceptando la oferta del equipo canadiense de 48 millones a cambio de su permanencia en los Raptors durante cuatro temporadas. Haciendo la correspondiente división nos salen 12 millones de sueldo por cada una de ellas. Tanto Lowry como Bledsoe pertenecen al grupo de los bases titulares de la NBA, pero no al de las estrellas de la Liga. Bledsoe si parece tener potencial para serlo, de ahí esos 2 millones de diferencia.

La gran estrella del momento, Lebron James, firmó con los Cavaliers por dos años a cambio de un total de poco más de 42 millones de dólares (21 por año), y con la certeza de que esa cifra será mejorada cuando entre en vigor el nuevo contrato de televisión de la NBA. La marcha de Lebron James produjo un reequilibrio en el vestuario de los Miami Heat.

Chris Bosh se quedó con el bastón de mando de la franquicia de Florida cuando fue renovado con un contrato máximo de casi 119 millones de dólares en 5 temporadas (23,7 de media). Dwayne Wade firmó 31 millones a cambio de 2 años más de servicio. El sustituto de Lebron James, Luol Deng, cobrará 20 millones por lucir dos temporadas la camiseta de los Heat.

Carmelo Anthony, el segundo jugador libre este verano con más cartel, se ha llevado de los Knicks 124 millones a repartir en 5 temporadas (casi 25 anuales). Y Pau Gasol, el tercero más interesante, ha ingresado a sus 34 años en el grupo de los veteranos que pueden renunciar a salarios más elevados (ya han ganado suficiente a lo largo de su carrera) para jugar en equipos con aspiraciones sabiendo que han dejado de ser considerados jugadores franquicia. Gasol cobrará de los Bulls 22 millones repartidos en tres anualidades (7,3 cada una de promedio).

Quien sí es una estrella con todas las de la ley es Kyrie Irving. El base de los Cavaliers ha negociado una extensión de su contrato que le aportará 90 millones de dólares a repartir en 5 temporadas, unos 18 anuales (más o menos el trato al que aspiraba Rubio). Precisamente Irving fue el número 1 del draft del 2011. Aunque Ricky  fue elegido con el número 5 en el draft del 2009, no ingresó en la NBA hasta el verano del 2011. Se halla, por tanto, en el mismo punto de su carrera que los seleccionados en aquel draft.

El draft del 2011

Ricky Rubio es el noveno jugador de primera ronda de draft de los que llegaron a la NBA aquel verano que ha renovado su contrato de rookie. Si el número 1 del draft del 2011 ya ha conseguido su contrato de estrella, lo mismo podría decirse de Klay Thompson, escolta de los Golden State Warriors. El número 11 de aquel draft ha firmado una renovación de 70 millones (17,5 anuales) para seguir cuatro temporadas más en el equipo que le eligió aquella noche de junio. Son los dos triunfadores que se sitúan un peldaño por encima de sus compañeros de promoción.

Los Orlando Magic pagarán al pívot Nikola Vucevic (16 del draft) 53 millones por 4 temporadas (poco más de 13 por año). Kenneth Faried, elegido por los Denver Nuggets con el número 22, puede llegar hasta los 52 millones en 4 temporadas si consigue los incentivos firmados (13 anuales), mientras que el base de los Hornets Kemba Walker (9 del draft) se embolsará 48 millones en cuatro años (12 por temporada).

Un poco más abajo en el escalafón tenemos a los tres primeras rondas restantes. El número 12 del draft del 2011 Alec Burks ha llegado a un acuerdo con los Utah Jazz de cuatro temporadas a cambio de 42 millones (10,5 anuales). Finalmente, los gemelos Morris, Markieff (13 del draft) y Marcus (14) han renovado con los Phoenix Suns. Markieff vale 32 millones para su equipo (8 por año) y Marcus 20 (5 anuales).

Otros jugadores no han llegado a un acuerdo con sus equipos y entrarán en el mercado de los agentes libres del próximo verano. Entre ellos destacan el Spur y MVP de las últimas finales Kawhi Leonard (15 del draft), Derrick Williams de los Kings (segundo del draft),Enes Kanter de los Jazz (3 del draft), el Cavalier Tristan Thompson (4 del draft), Brandon Knight de los Bucks (8 del draft), Iman Shumpert de los Knicks (17 del draft), el Magic Tobias Harris (19 del draft),  el Thunder Reggie Jackson (24 del draft), el bicampeón con los Heat Norris Cole (28 del draft), el compañero de Leonard Cory Joseph (29 del draft) y el Bull Jimmy Butler (30 y último de la primera ronda).

Algunos de ellos no han aceptado la oferta de su equipo porque creen que valen más (Kahwi Leonard, Tristan Thompson, Tobias Harris, Reggie Jackson, Jimmy Butler) y otros no la han recibido porque la franquicia para la que juegan creen que no valen lo que cobran. De todas maneras, el sólo hecho de llegar a agotar estos primeros cuatro años ya es un mérito que no todos han conseguido (Jimmer Fredette, Nolan Smith, Marshon Brooks, Jan Vesely o Jajuan Johnson, por ejemplo).

La lista de los jugadores que ingresaron en la NBA el 2011 y han conseguido suculentos contratos no acaba aquí. La segunda ronda ha dado una par de sorpresas muy interesante. Chandler Parsons fue elegido con el número 38 (hay 30 jugadores por ronda de draft) por los Rockets. Este verano se ha marchado a los Mavericks después de que en Houston no igualaran la oferta de Dallas de 46 millones por 3 temporadas (15,3 anuales).

El último del draft, el base Isaiah Thomas (30 de la segunda ronda), protagonizó un “sign and trade” (modalidad de traspaso en que el jugador firma su nuevo contrato con su viejo equipo antes de ser traspasado) entre los Kings de Sacramento y los Phoenix Suns. El equipo de Arizona le pagará 27 millones al base repartidos entre las 4 próximas temporadas.

Ricky, clase media-alta

La buena noticia del nuevo contrato de Ricky es que lo ha firmado. Es decir, que Rubio ha recibido una oferta de los Timberwolves lo bastante buena como para aceptarla, descartando el mercado de los agentes libres. Una oferta que le situará como el jugador mejor pagado en Minnesota si es que no se produce alguna otra incorporación al equipo.

Pero comparando las cifras de su contrato con las de otras renovaciones de este curso, veremos que Ricky pertenece al grupo de los jugadores de clase reconocida, pero sin llegar aún al rango de estrella propio de un all star o de los líderes de franquicias con elevadas aspiraciones en los play offs. Sus cifras están lejos, evidentemente, de las de Lebron James, Carmelo Anthony y Chris Bosh, pero también de las de sus “coetáneos” Kyrie Irving o Klay Thompson.

Las dudas respecto a su tiro han lastrado las posibilidades de mejorar aún más sus emolumentos. De un base estrella en la NBA no se espera sólo que asista a sus compañeros (el número de asistencias depende también del acierto cara a canasta del receptor del pase, y sino que se lo pregunten a John Stockton con el infalible Karl Malone), o que recupere muchos balones. También debe ser capaz de anotar, mucho y con regularidad.

Sin embargo, hay motivos para ser optimistas de cara a próximas negociaciones. Aunque sólo sea por una estadística. Ricky Rubio es el cuarto jugador de la historia de la NBA en promediar 7 asistencias y 2 recuperaciones por partido en cada una de sus tres primeras temporadas en la NBA. Le precedieron en este logro Magic Johnson (1979-82), Isiah Thomas (1981-84) y Tim Hardaway padre (1989-92, el hijo juega ahora en los Knicks). Y los tres fueron grandes estrellas.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2014

La guerra de las bambas también se libra en los institutos de los EUA

27 Oct

Este verano un jugador de instituto que había aceptado una beca universitaria de Florida renunció a ella. El motivo, que la marca de zapatillas que patrocina a la universidad no es la misma que le ha patrocinado a él hasta ahora. La guerra entre marcas deportivas por el talento joven se libra ahora en los institutos.

Antonio Blakeney, jugador de baloncesto de 1,93 que destaca como escolta en el instituto Oak Ridge de Florida, se  comprometió el 4 de septiembre a jugar como universitario en Louisville a partir del verano del 2015. El chaval se desdijo de su decisión 13 días más tarde, renunciando por tanto a la beca deportiva en una de los centros más prestigiosos de la Division I del baloncesto NCAA. “Creo que tomé una decisión rápida y emotiva basada en algunas razones equivocadas”,  argumentó el chaval a CBSSports.com.

Louisville firmó un contrato en abril con Adidas de 5 años de duración valorado en 39 millones de dólares por el que todos sus deportistas competirán durante su vigencia con zapatillas de esta marca. Blakeney ha jugado en las ligas de verano de la Amateur Athletic Union (AAU) con Each 1 Teach1, equipo patrocinado por Nike. Su fidelidad a esta marca le ha llevado a romper su compromiso e iniciar de nuevo la búsqueda de equipo en el siguiente nivel de la competición. No le faltan ofertas.

“No me gusta no poder reclutar a un chaval por su afiliación a una marca de zapatillas. Debemos mantener lejos a estas marcas”, afirmó el entrenador de Louisville Rick Pitino. “No me refiero a un caso que nos acaba de suceder a nosotros”, aclaró un técnico que según el reglamento NCAA no puede hablar de los aspirantes a entrar en alguna universidad, ”digo que en los últimos 5 años he visto un cambio tremendo. Creedme, estas empresas compiten muy duro para conseguir a sus jugadores”.

El entrenador de Louisville, universidad que después del plantón recibido  ha retirado a Blakeney de su lista de candidatos a beca deportiva, afirmó que “lo que no me gusta es no poder reclutar a un chico porque le equipa Nike en el circuito AAU. Yo nunca había oído una cosa así, pero ahora está pasando. O que las universidades de Nike no estén interesadas en un chico porque juegue en el circuito de Adidas”.

Pitino arremetió contra la influencia de las marcas deportivas en estas ligas veraniegas, muy seguidas en los Estados Unidos por los aficionados al baloncesto, y en las que las jóvenes promesas se integran en equipos más o menos potentes al margen del conjunto de su instituto con el que participan en las diferentes ligas escolares. En opinión de este entrenador, uno de los más prestigiosos de la NCAA, sus colegas de estos equipos “saben que si uno de sus chicos va a una universidad de Adidas, puede perder el patrocinio de la otra marca. Nadie quiere hablar de esto”.

Mientras tanto, Blakeney está considerando otros centros universitarios en los que jugar. Entre los que mantienen su interés por él, tenemos a Kentucky, Missouri, Louisiana State (LSU) Oregon y Southern California (USC). Casualmente, todos ellos con contratos firmados con Nike. De los 31 jugadores del equipo veraniego de Blakeney que han dado el salto a universidades de la Division I, 28 lo han hecho a centros esponsorizados por esta marca deportiva.

Es difícil de creer que el director general de Nike haya llamado directamente al prometedor escolta para pedirle que reconsiderase su decisión. Pero no sería extraño que alguien de su entorno le haya hecho ver al joven Antonio que en el año de instituto que le queda la marca podría excluirle de sus eventos, entre ellos uno de grandísimo impacto mediático: el Jordan Brand Classic (este partido catapultó al decepcionante Kwame Brown a ser número 1 del draft del 2001).

Todas las marcas importantes captan jóvenes promesas de los institutos para tenerlos controlados antes de su paso a profesionales. Tienen prohibido darles dinero en metálico, ya que eso les cerraría las puertas de la NCAA. Pero nada les impide equiparlos de arriba abajo con su material, ni llevarlos en giras por todo el país para que puedan lucirse ante los ojeadores universitarios. Y aunque no pueden pagar a los jugadores, si pueden tener en nómina a sus entrenadores para que influyan en sus decisiones. Las marcas deportivas también trabajan, a su manera, la cantera.

El último fenómeno surgido del baloncesto universitario, Andrew Wiggins, también competía en el circuito de Nike en sus años en el instituto. Cuando llegó el momento de dar el salto a la Universidad eligió la Kansas de Bill Self, un centro Adidas. Después de haber pasado a profesionales como el número 1 del último draft, ha firmado un contrato con esta última marca por unos dos millones de dólares anuales. Una dura pérdida para Nike a manos de un rival al que gana en goleada en zapatillas vendidas.

Adidas no conseguía un número 1 del draft desde Derrick Rose, en el 2008. En el mercado de zapatillas de los EEUU, el 95% de las ventas son para Nike (58% a través de Jordan y 37% propiamente con su marca), mientras que su competidora se queda en un testimonial 3%. Lógicamente, la empresa minoritaria espera ampliar su cuota de mercado a costa de la mayoritaria, y procurando que otras competidoras como Under Armour no se le adelanten. Una manera de conseguirlo es incrementando el número de estrellas que lucen sus modelos.

Karl Towns Jr, freshman que debutará esta temporada con Kentucky en la NCAA, ha sido el protagonista de otro incidente relacionado con esta guerra por las estrellas juveniles. En el entrenamiento abierto de su equipo televisado por la ESPN, el pívot de 2,13 llevaba unas zapatillas Under Armour cuando resulta que su universidad tiene un contrato con Nike. Saltaron las alarmas, pero la sangre no llegó al río.

Towns calza un 20 americano, un pie de un tamaño monstruoso. Ningún jugador antes en Kentucky había llegado a esta talla. Para que os hagáis una idea, yo en mis tiempos gastaba un 12, que equivale a un 46 europeo. Y un 16 sería una inmensa talla 50. Durante la gira de esta universidad por las Bahamas el freshman jugó con unas zapatillas de la marca que patrocina a su equipo, pero se le rompieron.

Mientras le llegaba un nuevo par (que igual han tenido que fabricar sólo para él), tuvo que usar un par viejo de su época de instituto durante unos días. Con la mala suerte para su actual marca que han coincidido con un evento televisado a todos los Estados Unidos. Una publicidad que su marca anterior se ha llevado gratis. Como este año creo que hablaremos bastante de Towns, os dejo un vídeo para que os vayáis haciendo una idea de sus enormes posibilidades.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2014

Los tres vértices del traspaso de Kevin Love

31 Ago

Un cambio a tres bandas entre Cavaliers, Timberwolves y Sixers ha cambiado el panorama de la liga para la próxima temporada. En este artículo analizaremos como quedan los tres equipos tras esta operación.

Tal como ya adelantamos a primeros de agosto, antes de que un servidor hiciera un parón estival, los Timberwolves de Minnesota han traspasado a Kevin Love a los Cleveland Cavaliers para formar un trío temible junto a Lebron James y el base Kyrie Irving. Según lo previsto, y tras cumplirse el mes de plazo que establece el reglamento NBA desde que un rookie firma su primer contrato profesional hasta que puede ser traspasado, el 23 de agosto se hacía pública la operación menos secreta de los últimos años. La única sorpresa fue la inclusión de los Sixers en lo que se suponía que iba a ser un canje a dos bandas.

En el cambio de cromos entre las tres franquicias, los Wolves enviaban a Love a los Cavaliers y al base Alexey Shved junto con el alero Luc Mbah a Moute a Filadelfia, y se han hacían con los servicios de Andrew Wiggins y Anthony Bennett, los dos últimos números 1 del draft procedentes de Cleveland, y de Thaddeus Young llegado de los Sixers. El botín para este último equipo se reducía a una primera ronda para el draft del próximo año, gentileza de los Cavaliers.

Revolución en los Cavaliers

En su carta abierta a los aficionados explicando su retorno a casa, Lebron James admitía que el equipo no estaba preparado para ganar un anillo aún, y hablaba de un proceso largo en el que asumiría el papel de líder veterano contribuyendo al crecimiento del grupo. Y sin embargo, se guardaba un as en la manga. Hablaba de ayudar a Irving a convertirse en uno de los mejores bases de la NBA, de ayudar a mejorar a Tristan Thompson y Dion Waiters, y de sus ganas de volver a jugar con Anderson Varejao. Pero no decía ni una palabra de compartir pista con el que se espera que sea la futura sensación de la liga, Andrew Wiggins.

La franquicia de Cleveland sólo ha conservado 5 jugadores de su plantilla de la pasada temporada. Los cuatro citados por James y el australiano Matthew Dellavedova. Tan sólo Orlando, que ha mantenido 6 jugadores de la liga anterior, se acerca a la limpieza de unos Cavaliers que además se han preocupado de traer a algunos viejos conocidos de su retornada estrella como James Jones y Mike Miller (no descartemos la llegada también de Ray Allen). El papel de jugador veterano en busca de un anillo lo ocupará Shawn Marion, procedente de los Mavericks.

Dan Gilbert, propietario de la franquicia de Ohio, ha aplicado la táctica de “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Después de elegir los primeros en tres de los últimos cuatro draft de la NBA, los Cavaliers se han levantado de la ruleta y ha cambiado sus fichas en la banca. A cambio de sus dos últimos números 1 (Wiggins y Bennett), y de la elección del próximo año (con la suerte que tienen igual hubieran repetido elección) han conseguido a Kevin Love. Presente por futuro. Pero lo cierto es que han sentado en Cleveland las bases de un aspirante a ganar el próximo campeonato.

James, un jugador global

Al contrato de Love con los Timberwolves aún le quedaba una temporada para extinguirse. Pero el ala pívot, cansado de las derrotas, había manifestado su intención de marcharse. El competitivo jugador no necesitaba muchos motivos para forzar su salida, harto como estaba de perder, pero el interés de Lebron James por unir fuerzas con las suyas le ayudó a precipitar su salida. En Minnesota tenían dos opciones: retener a Love un año más a desgana para luego quedarse sin nada o retirarse de la partida recogiendo las ganancias que aún les quedaban. Optaron por la segunda.

Lebron James es un jugador que está marcando época en la NBA. Desde su poderío físico indiscutible y su tremenda versatilidad ha redefinido la figura del “point forward” convirtiéndolo en un jugador capaz de ocupar todas las posiciones en la pista y dominar cualquier apartado del juego. Cuando Kobe Bryant se relamía a punto de convertirse en el heredero de Michael Jordan, James zanjó la cuestión cambiando las reglas del juego.

En los equipos dominantes que recuerdo (Lakers y Celtics de los 80, Bulls de los 90, Spurs eternos…por ahora) las estrellas jugaban y los ejecutivos fichaban. A lo más que llegaban los jugadores era a echar a sus entrenadores, todo un  clásico mundial en los deportes de equipo. Los jugadores franquicia se retiraban en el equipo que les había elegido en el draft tras pasar en él toda su carrera (a no ser que como gesto de buena voluntad se les dejase marchar en el ocaso de su carrera para no retirarse sin un anillo de campeón). Así había sido hasta Lebron.

El jugador franquicia (por segunda ocasión) de los Cavaliers ha llevado su actividad baloncestística más allá de la pista. No contento con ser protagonista de todas las acciones sobre el parquet, ha trascendido sus límites llegando hasta los despachos, invadiendo terrenos reservados hasta ahora a los que visten traje y corbata  y no pantalón corto y camiseta de tirantes.

El rey de la Liga zanjó su primera etapa en los Cavaliers para irse a los Heat de Miami. Previamente se había puesto de acuerdo con Dwayne Wade (que ya estaba en Florida) y Chris Bosh para coincidir en dicho equipo. Casualmente, los tres jugadores tenían el mismo agente (Rich Paul). Antes de dejar Miami, sugirió a los Heat que eligieran en el draft al base Shabazz Napier (y vio su deseo cumplido). Y ahora, nada más volver a Cleveland, ha removido cielo y tierra para añadir a Love a sus huestes. Esto sí que es un jugador total. No toda la culpa es suya. La adopción de una filosofía más mercantilista por parte de los propietarios tampoco ayuda a mantener a fidelidad a unos colores.

Construyendo alrededor de Wiggins

En Minnesota han asumido la marcha de Kevin Love como un hecho consumado. A principios del verano la franquicia daba por hecho que su estrella no empezaría la siguiente temporada en los Timberwolves. No han cerrado una mal traspaso, obteniendo a cambio a Wiggins y Thadeus Young. Lo de Anthony Bennett no sé si es una apuesta arriesgada o una exigencia de los Cavaliers para librarse de la elevada ficha de un jugador que no ha rendido como se esperaba.

Pero aunque el trato no haya sido malo, si lo ha sido la forma en que se ha forzado. Al menos desde el punto de vista de la franquicia. Y su propietario, Glenn Taylor, sembró dudas sobre las capacidades defensivas de su estrella saliente, destacó sus problemas de lesiones y le señaló como el vértice menos relevante del triángulo que formará junto a James y Irving. Eso sí, aclaró que ambos mantenían una buena relación. Al menos asi era hasta antes de semejante andanada verbal. Love, mucho más elegante, le sugirió que se centrase en los jugadores que acaba de conseguir.

El ala pívot ha jugado seis temporadas para la franquicia de Minnesota, y en ninguna el equipo se ha clasificado para los playoffs. Love ha anotado y ha reboteado como un coloso, pero no ha conseguido llevar al equipo a la lucha por el título. Eso contemplado desde el punto de vista de los Timberwolves. Desde la óptica del jugador, el razonamiento puede ser a la inversa: se lo ha dejado todo en la pista pero en los despachos han sido incapaces de crear el bloque adecuado para aprovechar su esfuerzo. Probablemente haya sido un poco de cada cosa.

A partir de este momento los Wolves queman una etapa y empiezan otra nueva. Adiós a la era Love, asi como previamente habían cerrado su gloriosa época Garnett. Llega la hora de Andrew Wiggins (curiosamente su primer jugador franquicia que no se llama Kevin). La tarea del rookie en su primera temporada no va a ser fácil. Debe crecer en su juego a la vez que hace crecer al equipo, la asignatura pendiente de Love.

El novato se encuentra con un bloque formado por buenos jugadores (entre ellos Ricky Rubio cuyo juego en transición le va de maravilla) pero sin demasiada alma. Un grupo de buenos profesionales que pueden cumplir su cometido cada noche, pero sin un líder que les lleve a superar sus límites de comodidad. Ese es el papel que se espera de un Wiggins que paradójicamente es un jugador “invisible”, que no necesita acaparar en exceso las posesiones del equipo para ser productivo.

La plantilla de Minnesota deberá asumir un cambio de roles tras la marcha de la estrella que acaparaba de forma casi monopolística la responsabilidad ofensiva del conjunto. Deberá proteger a un novato al que se le exigirá (tal vez demasiado) desde su primer partido. Y deberán demostrar que están preparados para dar un paso adelante. Es el momento de demostrar, sin el paraguas de Love, que tienen carácter ganador. Los Timberwolves construirán sobre la base de Wiggins. Y los que quieran seguir en este equipo han de dar un paso al frente.

Los Sixers, en reconstrucción permanente

Debo confesar que la actuación de la gerencia del equipo de Filadelfia no deja de maravillarme. Son la encarnación perfecta de una de mis frases favoritas de Groucho Marx: “La humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria“. Los Sixers hace unas temporadas que han iniciado su particular camino hacia la autodestrucción, o al menos eso me parece a mí.

Todo empezó con el traspaso de Andre Iguodala junto a Moe Harkless y Nikola Vucevic en el verano del 2012, en el marco de una operación con otros tres equipos: Lakers, Magic y Nuggets. A cambio de su jugador franquicia obtuvieron a Andrew Bynum, que se pasó en blanco su único año en Filadelfia a causa de sus frágiles rodillas, y a Jason Richardson, quien ha sido baja la temporada 2013-14 por una operación de rodilla. Mientras, Iguodala ha mantenido su nivel y Harkless y Vucevic se han consolidado en Orlando.

En el draft del 2013 traspasaron a su mejor jugador de la temporada que acababa de concluir, el joven J’rue Holiday, a los Pelicans de Nueva Orleans. A cambio del base obtuvieron al pívot Nerlens Noel, un rookie procedente de la Universidad de Kentucky que en su único curso en la NCAA había brillado en defensa pero había mostrado un juego en ataque muy limitado. Y además, venía lesionado…de una de sus rodillas. Se espera que Noel, tras una temporada en blanco, pueda debutar este año.

En el mes de febrero de la temporada 2013-14 los Sixers se deshicieron de dos de sus jugadores más productivos, Evan Turner y Spencer Hawes. El primero fue a los Pacers a cambio de un Danny Granger al que cortaron de forma inmediata. El segundo a los Cavaliers a cambio de dos secundarios como Henry Sims y Earl Clark.

Y ahora han canjeado a Thadeus Young, líder en anotación, rebotes y pelotas recuperadas del equipo en esta última liga. Y lo han hecho a cambio del base Shved y el alero Mbah a Moute, dos jugadores de poca relevancia, y de una primera ronda para el siguiente draft. De hecho, ese parece haber sido uno de los propósitos tras las operaciones explicadas hasta ahora.

Los jugadores traspasados estaban en el tramo final de sus contratos y o no parecían interesados en renovar o la gerencia no quería hacerles una oferta para que continuasen. Muchos de estos de traspasos incorporaban, además de jugadores, cesión de elecciones para próximos drafts, la mayoría de segunda ronda. En Filadelfia han optado en intentar conseguir lo máximo posible a cambio de ellos antes que quedarse sin nada, pero no parece que lo hayan conseguido.

¿Cómo han cristalizado algunas de estas elecciones de draft? En el de este año gastaron la propia en elegir con el número 3 a Joel Embiid, un pívot con grandes cualidades físicas y detalles técnicos que auguran un buen futuro. Lástima que está lesionado (fractura por estrés en un pie), y lo más posible es que no debute hasta la temporada 2014-15. La fijación del equipo de Filadelfia por hacerse con jugadores lesionados parece casi enfermiza.

Con la elección de primera ronda que ganaron en el traspaso de Holiday eligieron al base Elfrid Payton, que cedieron Orlando Magic a cambio de los derechos sobre Dario Saric. Deberán esperar, pues el croata ha manifestado su intención de seguir en Europa dos temporadas más. Así que deberán vivir con sus segundas rondas, a los que no tienen obligación alguna de firmar un contrato. Los Sixers son un equipo en reconstrucción a las órdenes de un arquitecto que parece que no encuentra sus planos.

 

Artículo publicado en dos entregas en http://www.encancha.com, agosto 2014

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