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Los tres vértices del traspaso de Kevin Love

31 Ago

Un cambio a tres bandas entre Cavaliers, Timberwolves y Sixers ha cambiado el panorama de la liga para la próxima temporada. En este artículo analizaremos como quedan los tres equipos tras esta operación.

Tal como ya adelantamos a primeros de agosto, antes de que un servidor hiciera un parón estival, los Timberwolves de Minnesota han traspasado a Kevin Love a los Cleveland Cavaliers para formar un trío temible junto a Lebron James y el base Kyrie Irving. Según lo previsto, y tras cumplirse el mes de plazo que establece el reglamento NBA desde que un rookie firma su primer contrato profesional hasta que puede ser traspasado, el 23 de agosto se hacía pública la operación menos secreta de los últimos años. La única sorpresa fue la inclusión de los Sixers en lo que se suponía que iba a ser un canje a dos bandas.

En el cambio de cromos entre las tres franquicias, los Wolves enviaban a Love a los Cavaliers y al base Alexey Shved junto con el alero Luc Mbah a Moute a Filadelfia, y se han hacían con los servicios de Andrew Wiggins y Anthony Bennett, los dos últimos números 1 del draft procedentes de Cleveland, y de Thaddeus Young llegado de los Sixers. El botín para este último equipo se reducía a una primera ronda para el draft del próximo año, gentileza de los Cavaliers.

Revolución en los Cavaliers

En su carta abierta a los aficionados explicando su retorno a casa, Lebron James admitía que el equipo no estaba preparado para ganar un anillo aún, y hablaba de un proceso largo en el que asumiría el papel de líder veterano contribuyendo al crecimiento del grupo. Y sin embargo, se guardaba un as en la manga. Hablaba de ayudar a Irving a convertirse en uno de los mejores bases de la NBA, de ayudar a mejorar a Tristan Thompson y Dion Waiters, y de sus ganas de volver a jugar con Anderson Varejao. Pero no decía ni una palabra de compartir pista con el que se espera que sea la futura sensación de la liga, Andrew Wiggins.

La franquicia de Cleveland sólo ha conservado 5 jugadores de su plantilla de la pasada temporada. Los cuatro citados por James y el australiano Matthew Dellavedova. Tan sólo Orlando, que ha mantenido 6 jugadores de la liga anterior, se acerca a la limpieza de unos Cavaliers que además se han preocupado de traer a algunos viejos conocidos de su retornada estrella como James Jones y Mike Miller (no descartemos la llegada también de Ray Allen). El papel de jugador veterano en busca de un anillo lo ocupará Shawn Marion, procedente de los Mavericks.

Dan Gilbert, propietario de la franquicia de Ohio, ha aplicado la táctica de “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Después de elegir los primeros en tres de los últimos cuatro draft de la NBA, los Cavaliers se han levantado de la ruleta y ha cambiado sus fichas en la banca. A cambio de sus dos últimos números 1 (Wiggins y Bennett), y de la elección del próximo año (con la suerte que tienen igual hubieran repetido elección) han conseguido a Kevin Love. Presente por futuro. Pero lo cierto es que han sentado en Cleveland las bases de un aspirante a ganar el próximo campeonato.

James, un jugador global

Al contrato de Love con los Timberwolves aún le quedaba una temporada para extinguirse. Pero el ala pívot, cansado de las derrotas, había manifestado su intención de marcharse. El competitivo jugador no necesitaba muchos motivos para forzar su salida, harto como estaba de perder, pero el interés de Lebron James por unir fuerzas con las suyas le ayudó a precipitar su salida. En Minnesota tenían dos opciones: retener a Love un año más a desgana para luego quedarse sin nada o retirarse de la partida recogiendo las ganancias que aún les quedaban. Optaron por la segunda.

Lebron James es un jugador que está marcando época en la NBA. Desde su poderío físico indiscutible y su tremenda versatilidad ha redefinido la figura del “point forward” convirtiéndolo en un jugador capaz de ocupar todas las posiciones en la pista y dominar cualquier apartado del juego. Cuando Kobe Bryant se relamía a punto de convertirse en el heredero de Michael Jordan, James zanjó la cuestión cambiando las reglas del juego.

En los equipos dominantes que recuerdo (Lakers y Celtics de los 80, Bulls de los 90, Spurs eternos…por ahora) las estrellas jugaban y los ejecutivos fichaban. A lo más que llegaban los jugadores era a echar a sus entrenadores, todo un  clásico mundial en los deportes de equipo. Los jugadores franquicia se retiraban en el equipo que les había elegido en el draft tras pasar en él toda su carrera (a no ser que como gesto de buena voluntad se les dejase marchar en el ocaso de su carrera para no retirarse sin un anillo de campeón). Así había sido hasta Lebron.

El jugador franquicia (por segunda ocasión) de los Cavaliers ha llevado su actividad baloncestística más allá de la pista. No contento con ser protagonista de todas las acciones sobre el parquet, ha trascendido sus límites llegando hasta los despachos, invadiendo terrenos reservados hasta ahora a los que visten traje y corbata  y no pantalón corto y camiseta de tirantes.

El rey de la Liga zanjó su primera etapa en los Cavaliers para irse a los Heat de Miami. Previamente se había puesto de acuerdo con Dwayne Wade (que ya estaba en Florida) y Chris Bosh para coincidir en dicho equipo. Casualmente, los tres jugadores tenían el mismo agente (Rich Paul). Antes de dejar Miami, sugirió a los Heat que eligieran en el draft al base Shabazz Napier (y vio su deseo cumplido). Y ahora, nada más volver a Cleveland, ha removido cielo y tierra para añadir a Love a sus huestes. Esto sí que es un jugador total. No toda la culpa es suya. La adopción de una filosofía más mercantilista por parte de los propietarios tampoco ayuda a mantener a fidelidad a unos colores.

Construyendo alrededor de Wiggins

En Minnesota han asumido la marcha de Kevin Love como un hecho consumado. A principios del verano la franquicia daba por hecho que su estrella no empezaría la siguiente temporada en los Timberwolves. No han cerrado una mal traspaso, obteniendo a cambio a Wiggins y Thadeus Young. Lo de Anthony Bennett no sé si es una apuesta arriesgada o una exigencia de los Cavaliers para librarse de la elevada ficha de un jugador que no ha rendido como se esperaba.

Pero aunque el trato no haya sido malo, si lo ha sido la forma en que se ha forzado. Al menos desde el punto de vista de la franquicia. Y su propietario, Glenn Taylor, sembró dudas sobre las capacidades defensivas de su estrella saliente, destacó sus problemas de lesiones y le señaló como el vértice menos relevante del triángulo que formará junto a James y Irving. Eso sí, aclaró que ambos mantenían una buena relación. Al menos asi era hasta antes de semejante andanada verbal. Love, mucho más elegante, le sugirió que se centrase en los jugadores que acaba de conseguir.

El ala pívot ha jugado seis temporadas para la franquicia de Minnesota, y en ninguna el equipo se ha clasificado para los playoffs. Love ha anotado y ha reboteado como un coloso, pero no ha conseguido llevar al equipo a la lucha por el título. Eso contemplado desde el punto de vista de los Timberwolves. Desde la óptica del jugador, el razonamiento puede ser a la inversa: se lo ha dejado todo en la pista pero en los despachos han sido incapaces de crear el bloque adecuado para aprovechar su esfuerzo. Probablemente haya sido un poco de cada cosa.

A partir de este momento los Wolves queman una etapa y empiezan otra nueva. Adiós a la era Love, asi como previamente habían cerrado su gloriosa época Garnett. Llega la hora de Andrew Wiggins (curiosamente su primer jugador franquicia que no se llama Kevin). La tarea del rookie en su primera temporada no va a ser fácil. Debe crecer en su juego a la vez que hace crecer al equipo, la asignatura pendiente de Love.

El novato se encuentra con un bloque formado por buenos jugadores (entre ellos Ricky Rubio cuyo juego en transición le va de maravilla) pero sin demasiada alma. Un grupo de buenos profesionales que pueden cumplir su cometido cada noche, pero sin un líder que les lleve a superar sus límites de comodidad. Ese es el papel que se espera de un Wiggins que paradójicamente es un jugador “invisible”, que no necesita acaparar en exceso las posesiones del equipo para ser productivo.

La plantilla de Minnesota deberá asumir un cambio de roles tras la marcha de la estrella que acaparaba de forma casi monopolística la responsabilidad ofensiva del conjunto. Deberá proteger a un novato al que se le exigirá (tal vez demasiado) desde su primer partido. Y deberán demostrar que están preparados para dar un paso adelante. Es el momento de demostrar, sin el paraguas de Love, que tienen carácter ganador. Los Timberwolves construirán sobre la base de Wiggins. Y los que quieran seguir en este equipo han de dar un paso al frente.

Los Sixers, en reconstrucción permanente

Debo confesar que la actuación de la gerencia del equipo de Filadelfia no deja de maravillarme. Son la encarnación perfecta de una de mis frases favoritas de Groucho Marx: “La humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria“. Los Sixers hace unas temporadas que han iniciado su particular camino hacia la autodestrucción, o al menos eso me parece a mí.

Todo empezó con el traspaso de Andre Iguodala junto a Moe Harkless y Nikola Vucevic en el verano del 2012, en el marco de una operación con otros tres equipos: Lakers, Magic y Nuggets. A cambio de su jugador franquicia obtuvieron a Andrew Bynum, que se pasó en blanco su único año en Filadelfia a causa de sus frágiles rodillas, y a Jason Richardson, quien ha sido baja la temporada 2013-14 por una operación de rodilla. Mientras, Iguodala ha mantenido su nivel y Harkless y Vucevic se han consolidado en Orlando.

En el draft del 2013 traspasaron a su mejor jugador de la temporada que acababa de concluir, el joven J’rue Holiday, a los Pelicans de Nueva Orleans. A cambio del base obtuvieron al pívot Nerlens Noel, un rookie procedente de la Universidad de Kentucky que en su único curso en la NCAA había brillado en defensa pero había mostrado un juego en ataque muy limitado. Y además, venía lesionado…de una de sus rodillas. Se espera que Noel, tras una temporada en blanco, pueda debutar este año.

En el mes de febrero de la temporada 2013-14 los Sixers se deshicieron de dos de sus jugadores más productivos, Evan Turner y Spencer Hawes. El primero fue a los Pacers a cambio de un Danny Granger al que cortaron de forma inmediata. El segundo a los Cavaliers a cambio de dos secundarios como Henry Sims y Earl Clark.

Y ahora han canjeado a Thadeus Young, líder en anotación, rebotes y pelotas recuperadas del equipo en esta última liga. Y lo han hecho a cambio del base Shved y el alero Mbah a Moute, dos jugadores de poca relevancia, y de una primera ronda para el siguiente draft. De hecho, ese parece haber sido uno de los propósitos tras las operaciones explicadas hasta ahora.

Los jugadores traspasados estaban en el tramo final de sus contratos y o no parecían interesados en renovar o la gerencia no quería hacerles una oferta para que continuasen. Muchos de estos de traspasos incorporaban, además de jugadores, cesión de elecciones para próximos drafts, la mayoría de segunda ronda. En Filadelfia han optado en intentar conseguir lo máximo posible a cambio de ellos antes que quedarse sin nada, pero no parece que lo hayan conseguido.

¿Cómo han cristalizado algunas de estas elecciones de draft? En el de este año gastaron la propia en elegir con el número 3 a Joel Embiid, un pívot con grandes cualidades físicas y detalles técnicos que auguran un buen futuro. Lástima que está lesionado (fractura por estrés en un pie), y lo más posible es que no debute hasta la temporada 2014-15. La fijación del equipo de Filadelfia por hacerse con jugadores lesionados parece casi enfermiza.

Con la elección de primera ronda que ganaron en el traspaso de Holiday eligieron al base Elfrid Payton, que cedieron Orlando Magic a cambio de los derechos sobre Dario Saric. Deberán esperar, pues el croata ha manifestado su intención de seguir en Europa dos temporadas más. Así que deberán vivir con sus segundas rondas, a los que no tienen obligación alguna de firmar un contrato. Los Sixers son un equipo en reconstrucción a las órdenes de un arquitecto que parece que no encuentra sus planos.

 

Artículo publicado en dos entregas en http://www.encancha.com, agosto 2014

Pau Gasol seguirá en los Lakers (segunda parte)

9 Ene

Cuando parecía cantado que Pau Gasol haría las maletas rumbo a Cleveland, las exigencias de Los Lakers dieron al traste con un trato prácticamente cerrado. Como decía en un articulo anterior, Gasol seguirá en Los Lakers…por ahora. El cupón de descuento de Andrew Bynum se lo quedaron los Chicago Bulls.

La operación entre Lakers y Cavaliers, que no cuajó, consistía básicamente en un cambio de cromos. Los Lakers cedían a su máximo reboteador y segundo mejor anotador en estos momentos a cambio de un exLaker que se ha pasado la temporada anterior en blanco, en esta había sido apartado de su equipo y con,  al parecer, un nulo interés por recuperar su nivel.

Así presentada, esta operación parecía carecer de toda lógica. Y desde un punto de vista puramente deportivo, no la tenía. La explicación hay que buscarla en la contabilidad. El interés de los californianos por recuperar al mismo jugador del que se libraron hace dos veranos en el trueque que les proporcionó los servicios de Dwight Howard radicaba en una peculiaridad del contrato de Bynum.

El pívot arrastra un largo historial de lesiones en las rodillas. Tras una temporada en blanco (su año en los Sixers), los Cavaliers no se fiaban de un jugador con muy mala fama respecto a su motivación y su interés por el baloncesto. Así que le firmaron 12 millones de dólares por temporada en un contrato no garantizado. Si le cortaban antes del 7 de enero la cantidad a pagar era “sólo” de 6 millones.

En Cleveland confiaban en que esta amenaza serviría de estímulo para que Bynum se esforzara en recuperar el nivel mostrado en su etapa en Los Lakers. Nada más lejos de la realidad. Este número 10 del draft del 2005, del que se esperaba que algún día llegase a ser un pívot dominante, se ha quedado por el camino. Toda la NBA tenía claro que iba a ser cortado.

La operación ahorro

Y llegado este punto es cuando se despierta el interés de los Lakers por su exjugador. Los Cavaliers, con una plantilla integrada por jugadores jóvenes, no sobrepasan el tope salarial. Algo que sí le ocurre al equipo de Los Angeles, cuyas nóminas suman un total de 78.672.819 dólares, casi 7 millones por encima del límite de las tasas. De mantener su estructura salarial, los californianos deberán pagar 11 millones a final de temporada en concepto de impuesto de lujo.

Enviando los 19,2 millones de sueldo de Gasol a los Cavaliers y recibiendo los 6 millones de Bynum (porque todos teníamos claro que el jugador no seguiría con contrato el 8 de enero) los sueldos de los Lakers quedarían por debajo de la cantidad máxima permitida. Y el equipo se ahorraría unos 11 millones de penalización (al difunto Jerry Buss eso nunca le preocupó, aunque parece que a su hijo Jim si). Y eso en el corto plazo.

Porque la franquicia tiene una larga tradición de sobrepasar los topes salariales. Lo cual, bajo una clausula del nuevo convenio que será efectiva a partir de la siguiente temporada, encarece la multa a pagar. Para hacerse una idea, los 11 millones de esta pasarían a ser 18 la siguiente. Y este encarecimiento se mantendría hasta que los Lakers cerrasen una temporada por debajo de este límite.

El acuerdo parecía fácil entre las dos franquicias. Los Cavaliers ya se habían interesado por Pau Gasol antes de que Howard anunciase su marcha a los Rockets. Lo veían como la pieza que les faltaba para acompañar a Kyrie Irving hasta los playoffs. El base dio el susto con un golpe en la rodilla en mitad de las conversaciones, pero por suerte la cosa no fue seria. Una lesión de su estrella hubiera enfriado el interés del equipo de Cleveland en absorber un salario elevado sin la esperanza de entrar en la lucha por el anillo.

La falta de valentía de los Lakers

La franquicia angelina quería reducir sus costes salariales. Y de paso, eliminar un foco de tensión en la plantilla ante un jugador que no se adapta al sistema de juego del entrenador y que arrastra demasiados problemas físicos. A pesar de que sea el “brother” de Kobe Bryant. La estrella mostrará su disgusto si traspasan a su colega del alma, pero no se plantará. Acaba de renovar, con 35 años, por dos temporadas más a razón de 24 millones de dólares por cada una de ellas.

Pero he aquí que a Mitch Kupchak, general mánager del equipo, le entró miedo. Cerrar la operación así tal cual era admitir que se tiraba la temporada, gritar a los cuatro vientos que Los Lakers hacían tanking para colocarse cara al draft, cargarse de un plumazo la tradición y el prestigio de la segunda franquicia con más Finales de la NBA ganadas.

Y Kupchak, para guardar las apariencias, intenta nadar y guardar la ropa. Sube sus exigencias y pide, además de Bynum, a Dion Waiters y/o una primera ronda de draft. El escolta, número 4 del draft del 2012,  es el segundo mejor anotador de los Cavaliers con 15 puntos por partido y uno de los pilares en su proyecto de futuro. El ejecutivo no evalua bien la situación, no está en situación de exigir. El principal interesado en el trato son los Lakers, y no los Cavaliers, con más ofertas interesantes sobre la mesa.

Bynum  acabó siendo despedido en Chicago a cambio de Luol Deng, dos elecciones en primera ronda de draft muy protegidas (en ningún caso corresponderían a una de las 10 primeras elecciones) y dos segundas rondas. Todas estas opciones de draft provienen de otros equipos  a través de cambios pasados realizados por unos Cavaliers que así protegen sus posibilidades de crecimiento futuro.

¿Y ahora qué?

El 20 de febrero se cerrará el mercado de traspasos en la NBA. Hasta esa fecha, la situación de Pau Gasol seguirá generando rumores, tal y como viene ocurriendo las últimas temporadas. No esperéis un artículo sobre cada uno de ellos. Colapsaríamos la red. Así que informaré sólo sobre noticias provenientes de fuentes altamente fiables o hechos consumados.

Si para esa fecha no ha sido traspasado, lo más probable es que acabe la temporada y empiece un verano muy movido. Veo difícil que siga en los Lakers. Primero, tendría que aceptar una rebaja muy considerable de su sueldo (suponiendo que le ofrezcan esa posibilidad). Y seguro que recibe ofertas mejores de otros equipos. Y segundo tendría que producirse la salida del entrenador Mike d’Antoni. No tiene mucho sentido quedarte en un sitio en el que el jefe quiere echarte. No esperéis que vuelva a España. Por poco que le paguen, será el doble de lo que cobraría en la ACB.

Y antes de que alguno me pregunte por la posibilidad de la amnistía (que seguro que sale el tema), lo aclararé. La amnistía es una figura del convenio vigente en la NBA que permite a un equipo cortar a un jugador sin que el salario del despedido cuente para el tope salarial. Los Lakers no pueden amnistiar a Pau Gasol. Porque ya amnistiaron en su día a Metta World Peace, y durante la vigencia del convenio cada equipo sólo puede amnistiar a un único jugador.

El antaño primer equipo de Los Angeles es el tercer peor del Oeste, con 14 victorias y 22 derrotas. Han ganado uno de sus 10 últimos partidos. Perdieron de forma consecutiva contra tres de los peores conjuntos de la NBA, Utah Jazz, 76ers de Filadelfia y Milwaukee Bucks. Si lo que quieren es “tankear”, no les hace falta librarse de Gasol para ello.  Por cierto, de jugar en el Este con este registro rozarían las plazas de play offs. Pero ese es tema para otro artículo.

 

artículo publicado en http://www.encancha.com, enero 2014

Recuperando el tiempo perdido

28 Oct

La temporada pasada, unos cuantos jugadores importantes de la NBA se pasaron toda o la mayor parte de la competición fuera de las pistas por culpa de las lesiones. En este artículo recordamos algunos de ellos, y repasamos los retos a los que se enfrentan en su retorno.

DERRICK ROSE: Vuelve un participante del Juego de Tronos

Los Chicago Bulls acabaron la liga regular en el 2012 como uno de los candidatos al título, como un bloque sólido capaz de plantarle cara al trío de los Heat (Lebron, Wade y Bosh).  Hasta que en el primer partido de la primera ronda de playoffs, ante los Sixers, Derrick Rose se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda.

Para un jugador tan atlético como el MVP de la liga regular de la temporada 2010-11, la rodilla es una articulación clave. Una mala recuperación ponía en peligro su carrera. Así que tras pasar por el quirófano en mayo del 2012, el base de los Bulls empezó  un largo trabajo de recuperación. Mientras, su equipo intentaba sacar adelante la temporada 2012-13.

Sus compañeros se clasificaron para los play-offs. Tras eliminar a los Nets, se emparejaron con los Heat en las semifinales de la Conferencia Este. Y llegó la ansiedad de los aficionados sobre un posible retorno de Rose. Pero el jugador franquicia era consciente que no debía apresurarse, aún a riesgo de defraudar a sus seguidores. Y los Bulls fueron eliminados por unos Heat que acabaron ganando el anillo de campeones de la NBA.

Esta pretemporada, 17 meses después de lesionarse, el base ha vuelto a jugar a un gran nivel. Dejando estadísticas impresionantes, muy buenas sensaciones y un pequeño susto (se perdió un partido por una inflamación en su rodilla convaleciente, pero no parece que el tema preocupe a los médicos del equipo). Con él, los Chicago Bulls vuelven a ser un equipo temible. Derrick Rose debe demostrar que la espera ha valido la pena.

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DANNY GRANGER: Hay otro gallo en el gallinero

El reto de Danny Granger es de otra magnitud al de Derrick Rose, pero igualmente relevante para el futuro del jugador. Porque la némesis del alero de los Pacers no es el líder de otro equipo ni un recién llegado a la NBA. El que le come el terreno a Granger es un compañero de su mismo equipo.

El alero empezó la temporada pasada con problemas en la misma rodilla que amargaba la existencia a Rose, la izquierda. En el caso del  jugador de Indiana, una tendinosis le impidió iniciar la competición junto con el resto del equipo. A finales de febrero volvió a las pistas, aunque la articulación sólo resistió 5 partidos. Y como la rehabilitación no funcionaba, en marzo decidió operarse, diciendo adiós de forma definitiva al resto de la temporada.

Pero mientras los Bulls sufrían por la ausencia de Rose, los Pacers no echaban en falta a Granger. Porque la temporada pasada Paul George presentó su candidatura a estrella de la NBA. El hombre orquesta de Indiana, el jugador más parecido en la actualidad a Lebron James, rindió a un nivel extraordinario, conduciendo a un bloque temible hasta las finales de la conferencia Este, en las que fueron eliminados por los Heat en el séptimo partido de la serie.

La temporada 2013-14 Granger se enfrenta a un dilema: ¿intenta recuperar los galones que tenía en los Pacers antes de su lesión, o se echa a un lado para que Paul George consiga confirmar su categoría de estrella en la NBA? George tiene muy claros sus objetivos, y parece dispuesto a pelear por ellos. Para empezar, Granger cederá más terreno al perderse los primeros partidos de competición por una lesión muscular.

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ANDREW BYNUM: El paso de candidato a jugador estrella a jugador secundario

Los Angeles Lakers incluyeron a Andrew Bynum en el megatraspaso en el que se hicieron con los servicios de Dwight Howard. Una temporada después, han surgido dos certezas incuestionables de aquella operación: Howard no era el jugador que los californianos necesitaban, y fue un acierto total deshacerse de Bynum.

El pívot de 2,13 de altura, con un largo historial de problemas de lesiones en sus rodillas, no disputó ni un solo partido de la pasada temporada en su franquicia de destino, los Sixers de Filadelfia. Y lo peor no es que no llegase a debutar, sino la pérdida total de credibilidad en torno a su seriedad, capacidad de trabajo y motivación en su recuperación.

Cuando se empezaba a rumorear un pronto retorno a las pistas, llegó una recaída en su lesión. Al parecer, provocada por una partida de bolos. Y no fue la única “extravagancia” de Bynum durante la temporada. Gran aficionado al futbol, acudió al Bernabeu a presenciar el partido en el que el Borussia de Dortmund eliminaba al Real Madrid en semifinales de la Liga de Campeones. Tras el encuentro, decidió prolongar la noche en un tablao flamenco.

Una vez acabada la temporada, diversas franquicias se interesaron en él, pero el jugador se negó a someterse a ningún tipo de reconocimiento médico. Contratarlo se convirtió así en cuestión de fe. Y los que más han creído han sido los Cleveland Cavaliers. Bynum no ha debutado en pretemporada y se duda que esté a punto para el inicio de la liga regular. ¿Llegará a sudar la camiseta de los Cavaliers o se convertirá en un nuevo Greg Oden?

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RAJON RONDO: Volviendo a un equipo irreconocible

El 25 de enero de 2013, tras 38 partidos de liga regular, el base de los Celtics se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Una lesión para la que se establece un proceso de recuperación comprendido entre los 9 y los 12 meses. La rehabilitación de Rondo va por buen camino en lo que se refiere a la operación a la que se sometió, pero el base no quiere acelerar su retorno. “Volveré cuando pueda saltar con mi pierna derecha y machacar”.

Cuando regrese, sus Celtics no se parecerán en nada a aquellos con los que disputó 38 partidos durante la temporada 2012-13, con un nuevo entrenador y la marcha de sus principales referentes en la pista. Se fueron Paul Pierce, Kevin Garnett y Jason Terry, dejando el timón del equipo en sus manos. Algo que no cambia la llegada de Gerald Wallace, un veterano que firma buenos números pero cuyos equipos no han dado un paso adelante tras su llegada.

Rondo será el líder de un equipo en el que el alapívot Jeff Green debe seguir creciendo. En el que la  esperanza radica en el sophomore Jared Sullinger y el rookie Kelly Olynyk. En el que el base Avery Bradley puede dar alguna sorpresa agradable. Con la solidez de Brandon Bass bajo los aros. Y la confianza que Gerald Wallace y Kris Humphries cumplan su papel de veteranos. Si todo funciona, disiparán las sospechas que la gerencia ha diseñado un bloque para perder y obtener buenas elecciones de draft (si, la palabra maldita, tanking).

KEVIN LOVE : Aprendiendo a delegar

El ala pívot es el ejemplo personificado del calvario de lesiones que la temporada pasada asoló a los Timberwolves de Minnesota. En pretemporada se fracturó el dedo corazón de su mano derecha, lo que le impidió comenzar la liga regular. A primeros de enero recayó de la misma lesión tras recibir un golpe. Y para cuando estaba a punto de reaparecer, un problema en la rodilla izquierda le hizo pasar por el quirófano. Su bagaje en toda la temporada 2012-13 fue de 18 partidos.

En su vuelta se encontrará con un equipo que no necesita ser tan dependiente de sus actuaciones. Los Timberwolves han configurado un bloque entorno al juego de Ricky Rubio, con un pivot con un físico poderoso como Nikola Pekovic para aprovechar sus asistencias interiores, y una batería de tiradores como Kevin Martin, Chase Budinger y Shabazz Muhammad para anotar desde fuera los balones que doble el base del Masnou.

En Minnesota confían que Kevin Love siga ejerciendo de líder, pero sin acaparar los balones en ataque en un equipo que pide a gritos que le dejen crecer. Un bloque que necesita encontrar su juego para dar un paso adelante, y que cuenta con los jugadores necesarios para ello. Siempre y cuando el ala pívot californiano cumpla con su parte del guión, jugar y dejar jugar. Resolviendo los atascos del conjunto sin provocar ninguno.

AMAR’E  STOUDEMIRE: Cuando el rival es tu propio cuerpo

El ala pivot de los New York Knicks no pudo empezar la liga regular la pasada temporada después que una lesión en su rodilla izquierda durante la pretemporada le obligara a pasar por el quirófano. En marzo la rodilla operada fue la derecha. Ambas lesiones, unidas a una hernia discal, sólo le permitieron jugar 29 partidos. En julio se sometió a una tercera intervención en una de sus rodillas, esas articulaciones que tantos problemas le están dando.

La temporada anterior un Stoudemire muy castigado por las lesiones sólo había podido disputar 47 partidos. Los Knicks, perseguidos por las dudas acerca de la consistencia de su ala pívot, han incorporado este verano a Andrea Bargnani. Amar’e deberá luchar contra su propio cuerpo y contra un rival más sano para demostrar que aún puede ser un jugador importante en la NBA.

versión integra del artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2013

NBA: Notas de la primera evaluación

27 Nov

A punto de cumplirse un mes de competición, podemos hacer un primer balance de la liga regular hasta el momento. Aunque las notas no se dan hasta final de curso, ya podemos ver que equipos van a aprobar con nota, cuales van a suspender y cuales van a tener que esforzarse para enderezar su trayectoria.

Al cierre de este artículo los Charlotte Bobcats son el único equipo de la NBA que se ha asegurado el cumplimiento de sus objetivos. Acabaron la temporada anterior con 23 derrotas consecutivas. Perdiendo los 4 primeros de la presente, se convertían en el equipo con la peor racha perdedora de la historia de la liga. Pero se quitaron la presión ganando el primero.

La temporada pasada los Bobcats fueron el peor equipo de la competición con 7 triunfos en una liga regular reducida a 66 partidos por el lockout. Peor porcentaje histórico de victorias de la liga. Este año ya han ganado 7 partidos después de haber jugador sólo 12. Incluso sueñan con playoffs de la mano de sus dos bases, Kemba Walker y Ramon Sessions, y de la gran mejora del ala pívot Byron Mullens. El novato Michael Kidd-Gilchrist, número 2 del draft, aporta su granito de arena al milagro.

También han tenido sorpresas agradables los aficionados de los Knicks y los Grizzlies. Las franquicias de Nueva York y Memphis han tenido un inicio fulgurante, llegando a liderar la liga. En los Knicks Carmelo Anthony es el jefe, J.R. Smith ha asumido sin problemas su condición de sexto hombre y el base Raymond Felton ha confirmado las sospechas: alcanza su rendimiento máximo con la camiseta neoyorquina.

El juego interior de los Grizzlies es muy potente, con Marc Gasol de hombre orquesta y Zach Randolph barriendo todo lo que cae por las zonas. Rudy Gay aprovecha los espacios que sus pívots le abren para anotar 20 puntos por partido, mientras que Mike Conley distribuye el juego con criterio. Si los jugadores de banquillo acompañan, los de Memphis aspiran a dar la sorpresa en playoffs. Y si no, que les quiten lo bailado.

La otra cara de la moneda la encontramos en Washington.  Los Wizards se postulan para ser el peor equipo de esta temporada. Los de la capital han perdido sus 11 primeros partidos (su peor inicio histórico).  La lesión de John Wall les ha dejado sin un líder, el rookie Bradley Beal está muy verde para ese rol y los demás jugadores son secundarios habituales resignados a serlo.

Los Lakers también figurarían en el capítulo de decepciones. Destitución del entrenador Mike Brown tras empezar perdiendo los 4 primeros partidos, y adiós a la idea de jugar un sistema ofensivo elaborado. Mike D’Antoni apuesta por un juego directo y sencillo, pero con el base Steve Nash lesionado recurrirá al kobesistema más de lo que le gustaría. ¿Y Pau Gasol? Pues cuando parecía que iba a tener una temporada tranquila, vuelven a sonar rumores de traspaso. ¿Aún son candidatos al anillo?

Los Pacers de Indiana han bajado de nivel respecto la temporada pasada. La lesión de Danny Granger (aún no ha debutado) les ha afectado más de lo previsible. En los Timberwolves de Minnesota aún no ha podido jugar Ricky Rubio, y Kevin Love se perdió los 9 primeros partidos. Los Mavericks han superado la baja de Dirk Nowiztki con un O.J. Mayo extraordinario. Al escolta, sexto hombre hasta el año pasado en Memphis, le sienta muy bien la titularidad (22 puntos de media, 56% en triples).  Lo mismo le pasa a James Harden, de mejor sexto hombre de la liga en Oklahoma, a jugador franquicia en Houston, y firme candidato a All Star.

Los seguidores de los Sixers aún no han podido ver en acción a su flamante fichaje, el pívot Andrew Bynum. Una lesión de sus delicadas rodillas no le ha dejado debutar, y una recaída jugando a bolos podría hacerle perderse toda la temporada. Los Hornets de New Orleans no han podido contar con su escolta Eric Gordon. La buena noticia es que el número 1 del pasado draft, el ala pívot Anthony Davis, goza de más protagonismo (16 puntos, 8 rebotes, 2 tapones por partido).

En los Chicago Bulls están muy pendientes del estado de Derrick Rose. La lesión del base en los playoffs de la temporada pasada acabó con sus sueños de anillo. Esa es la cruda realidad. Con él en forma, volverán a ser firmes candidatos al título. Sin su concurso, este será un aburrido año de transición.

¿Y los grandes favoritos al título? Tanto Miami Heat como Oklahoma City Thunder han empezado la temporada dubitativos. Los Heat lideran el Este, pero han sufrido más de la cuenta para ganar muchos partidos. Los Thunder son terceros en el Oeste. Pero lo que importa de la temporada no es como empieza, sino como acaba. Y mientras tanto, los Spurs a lo suyo. Faena de hormiguita.

 

publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2012

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