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La guerra de las bambas también se libra en los institutos de los EUA

27 Oct

Este verano un jugador de instituto que había aceptado una beca universitaria de Florida renunció a ella. El motivo, que la marca de zapatillas que patrocina a la universidad no es la misma que le ha patrocinado a él hasta ahora. La guerra entre marcas deportivas por el talento joven se libra ahora en los institutos.

Antonio Blakeney, jugador de baloncesto de 1,93 que destaca como escolta en el instituto Oak Ridge de Florida, se  comprometió el 4 de septiembre a jugar como universitario en Louisville a partir del verano del 2015. El chaval se desdijo de su decisión 13 días más tarde, renunciando por tanto a la beca deportiva en una de los centros más prestigiosos de la Division I del baloncesto NCAA. “Creo que tomé una decisión rápida y emotiva basada en algunas razones equivocadas”,  argumentó el chaval a CBSSports.com.

Louisville firmó un contrato en abril con Adidas de 5 años de duración valorado en 39 millones de dólares por el que todos sus deportistas competirán durante su vigencia con zapatillas de esta marca. Blakeney ha jugado en las ligas de verano de la Amateur Athletic Union (AAU) con Each 1 Teach1, equipo patrocinado por Nike. Su fidelidad a esta marca le ha llevado a romper su compromiso e iniciar de nuevo la búsqueda de equipo en el siguiente nivel de la competición. No le faltan ofertas.

“No me gusta no poder reclutar a un chaval por su afiliación a una marca de zapatillas. Debemos mantener lejos a estas marcas”, afirmó el entrenador de Louisville Rick Pitino. “No me refiero a un caso que nos acaba de suceder a nosotros”, aclaró un técnico que según el reglamento NCAA no puede hablar de los aspirantes a entrar en alguna universidad, ”digo que en los últimos 5 años he visto un cambio tremendo. Creedme, estas empresas compiten muy duro para conseguir a sus jugadores”.

El entrenador de Louisville, universidad que después del plantón recibido  ha retirado a Blakeney de su lista de candidatos a beca deportiva, afirmó que “lo que no me gusta es no poder reclutar a un chico porque le equipa Nike en el circuito AAU. Yo nunca había oído una cosa así, pero ahora está pasando. O que las universidades de Nike no estén interesadas en un chico porque juegue en el circuito de Adidas”.

Pitino arremetió contra la influencia de las marcas deportivas en estas ligas veraniegas, muy seguidas en los Estados Unidos por los aficionados al baloncesto, y en las que las jóvenes promesas se integran en equipos más o menos potentes al margen del conjunto de su instituto con el que participan en las diferentes ligas escolares. En opinión de este entrenador, uno de los más prestigiosos de la NCAA, sus colegas de estos equipos “saben que si uno de sus chicos va a una universidad de Adidas, puede perder el patrocinio de la otra marca. Nadie quiere hablar de esto”.

Mientras tanto, Blakeney está considerando otros centros universitarios en los que jugar. Entre los que mantienen su interés por él, tenemos a Kentucky, Missouri, Louisiana State (LSU) Oregon y Southern California (USC). Casualmente, todos ellos con contratos firmados con Nike. De los 31 jugadores del equipo veraniego de Blakeney que han dado el salto a universidades de la Division I, 28 lo han hecho a centros esponsorizados por esta marca deportiva.

Es difícil de creer que el director general de Nike haya llamado directamente al prometedor escolta para pedirle que reconsiderase su decisión. Pero no sería extraño que alguien de su entorno le haya hecho ver al joven Antonio que en el año de instituto que le queda la marca podría excluirle de sus eventos, entre ellos uno de grandísimo impacto mediático: el Jordan Brand Classic (este partido catapultó al decepcionante Kwame Brown a ser número 1 del draft del 2001).

Todas las marcas importantes captan jóvenes promesas de los institutos para tenerlos controlados antes de su paso a profesionales. Tienen prohibido darles dinero en metálico, ya que eso les cerraría las puertas de la NCAA. Pero nada les impide equiparlos de arriba abajo con su material, ni llevarlos en giras por todo el país para que puedan lucirse ante los ojeadores universitarios. Y aunque no pueden pagar a los jugadores, si pueden tener en nómina a sus entrenadores para que influyan en sus decisiones. Las marcas deportivas también trabajan, a su manera, la cantera.

El último fenómeno surgido del baloncesto universitario, Andrew Wiggins, también competía en el circuito de Nike en sus años en el instituto. Cuando llegó el momento de dar el salto a la Universidad eligió la Kansas de Bill Self, un centro Adidas. Después de haber pasado a profesionales como el número 1 del último draft, ha firmado un contrato con esta última marca por unos dos millones de dólares anuales. Una dura pérdida para Nike a manos de un rival al que gana en goleada en zapatillas vendidas.

Adidas no conseguía un número 1 del draft desde Derrick Rose, en el 2008. En el mercado de zapatillas de los EEUU, el 95% de las ventas son para Nike (58% a través de Jordan y 37% propiamente con su marca), mientras que su competidora se queda en un testimonial 3%. Lógicamente, la empresa minoritaria espera ampliar su cuota de mercado a costa de la mayoritaria, y procurando que otras competidoras como Under Armour no se le adelanten. Una manera de conseguirlo es incrementando el número de estrellas que lucen sus modelos.

Karl Towns Jr, freshman que debutará esta temporada con Kentucky en la NCAA, ha sido el protagonista de otro incidente relacionado con esta guerra por las estrellas juveniles. En el entrenamiento abierto de su equipo televisado por la ESPN, el pívot de 2,13 llevaba unas zapatillas Under Armour cuando resulta que su universidad tiene un contrato con Nike. Saltaron las alarmas, pero la sangre no llegó al río.

Towns calza un 20 americano, un pie de un tamaño monstruoso. Ningún jugador antes en Kentucky había llegado a esta talla. Para que os hagáis una idea, yo en mis tiempos gastaba un 12, que equivale a un 46 europeo. Y un 16 sería una inmensa talla 50. Durante la gira de esta universidad por las Bahamas el freshman jugó con unas zapatillas de la marca que patrocina a su equipo, pero se le rompieron.

Mientras le llegaba un nuevo par (que igual han tenido que fabricar sólo para él), tuvo que usar un par viejo de su época de instituto durante unos días. Con la mala suerte para su actual marca que han coincidido con un evento televisado a todos los Estados Unidos. Una publicidad que su marca anterior se ha llevado gratis. Como este año creo que hablaremos bastante de Towns, os dejo un vídeo para que os vayáis haciendo una idea de sus enormes posibilidades.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2014

NCAA: Louisville, un gran campeón

9 Abr

Louisville, el único de los cuatro cabezas de serie que llegó hasta la gran Final Four de Atlanta, se proclamó campeón derrotando a una brillante Michigan en el último partido. El reserva Luke Hancock fue el gran protagonista.

Semifinales

Louisville ganó a la sorprendente Wichita State por 72 a 68, aunque antes tuvo que tomar una gran dosis de su propia medicina. La buena defensa de los Shockers anuló por completo a su pívot Gorgui Dieng (0 puntos, sólo pudo lanzar a canasta una vez), y dificultó mucho la labor de Russ Smith. El escolta anotó 21 puntos (no ha bajado de los 20 en ninguno de los 5 partidos del torneo nacional), pero con un mal porcentaje, 6 de 17 en tiros de campo.

Wichita State peleó por cada rebote como si fuera el último y en ataque jugó sin precipitación, moviendo la pelota hasta encontrar un tiro claro. El base Malcolm Armstead, una de sus piezas claves, tuvo una mala noche cara al aro rival, pero el polivalente Cleanthony Early lo compensó con 24 puntos y 10 rebotes.

Los Cardinals estaban al borde del KO a 13:35 del final, cuando perdían de 12. Hasta que 2 triples del infrautilizado Tim Henderson (esta temporada su media de minutos en pista es de tres y medio) les dieron aire. Fueron sus únicas canastas de la noche, pero bastaron para animar a sus compañeros. Luke Hancock y Chane Behanan sumaron sus puntos al parcial mientras Peyton Siva y Russ Smith apretaban en defensa, forzando 7 pérdidas de pelota al rival en los 7 últimos minutos.

Los aficionados de Wichita no quedaron contentos de una decisión arbitral en los últimos segundos, cuando estaban 3 abajo en el marcador. Tras fallar un tiro libre Luke Hancock, los colegiados señalaron lucha en el rebote posterior. Su queja es que la pitaron demasiado rápido, sin que Hancock esté en posición real de arrebatar la pelota. Sea como fuere, la posesión correspondió a Louisville, esfumándose así la última opción de los Shockers.

En la otra semifinal Michigan se impuso a Syracuse por 61 a 56. Los Wolverines cimentaron su triunfo en una buena primera mitad que les permitió irse al descanso con 11 puntos de ventaja, 36 a 25. Tenían perfectamente estudiada la zona 2-3 de los Orange. Buscaron abrir espacios con puntos desde la línea triples, aspecto en el que destacaron los poco habituales Caris LeVert i Spike Albretch. Y cuando los jugadores de Boeheim se abrieron, entonces buscaron balones interiores.

El líder de Michigan Trey Burke aportó 7 puntos en una mala noche en el tiro (1 de 8 en tiros de campo). Su compañero Nik Stauskas aún estuvo peor, fallando sus 5 lanzamientos. Tim Hardaway Jr se fue hasta los 13 puntos, pero con sólo un 25% de acierto. Michigan superó este problema con la buena actuación de Glenn Robinson y Mitch McGary (10 puntos, 12 rebotes, 6 asistencias y 2 tapones), y los 21 puntos de sus jugadores de banquillo. Una brillante actuación de equipo.

Por los de Jim Boeheim el alero C.J. Fair se fue hasta los 22 puntos. Pero se encontró demasiado sólo. Su única ayuda consistente fueron los 11 puntos del escolta Brandon Triche. Ningún compañero más subió de 5 en anotación. Fallaron especialmente el base Michael Carter-Williams y el alero James Southerland, de los que se esperaba mucho más en esta faceta del juego.

Aún así, Syracuse tuvo opciones hasta el final. A falta de 20 segundos sólo perdía de 2. Brandon Triche penetró a canasta, pero Jordan Morgan consiguió provocarle una falta en ataque. Perdiendo de 3 en los últimos 15 segundos, los Orange tuvieron otra oportunidad, pero en lugar de buscar el triple para forzar la prórroga, lo resolvieron con una penetración a canasta. Trevor Cooney falló, y Jordan Morgan selló el marcador con un mate al contrataque.

La Gran Final

Louisville se impuso a Michigan por 82 a 76 en una final vibrante, y con protagonistas inesperados. Los Wolverines empezaron haciendo de la necesidad virtud. El base Trey Burke anotó los siete primeros puntos del equipo, pero cometió muy rápido su segunda falta personal. Su relevo lo cogió un secundario habitual, Spike Albrecht., con 17 puntos en la primera parte. Y Michigan se fue en el marcador. 21 a 33 a falta de 3:55 para el descanso.

Pero los Cardinals también se guardaban su as en la manga, el alero júnior Luke Hancock. En la semifinal contra Wichita State este reserva ya había anotado 20 puntos. En el tiempo de juego que quedaba de la primera mitad consiguió 14 puntos, con 4 triples consecutivos. La ventaja de Michigan se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. Al final del primer período el resultado era de 37 a 38 para los Wolverines.

En la segunda parte Spike Albrecht se quedó en blanco, pero Trey Burke apareció de forma estelar con 17 puntos. Insuficientes para imponerse al trabajo coral de Louisville. Impulsados por la anotación de Chane Behanan y Peyton Siva, ahora eran los Cardinals los que abrían diferencias. El quinto triple de Luke Hancock marcaba la màxima ventaja de los campeones, 76 a 66. A Michigan sólo le quedaban 3 minutos y medio para remontar. Llegaron a ponerse 4 abajo, pero 2 tiros libres de Hancock acabaron con su reacción.

Louisville cierra la temporada con una serie de 16 victorias consecutivas. Luke Hancock fue elegido jugador más valioso de la final, con sus 22 decisivos puntos. Es el primer jugador de banquillo que gana el premio en la historia de la NCAA. Rick Pitino también pasará a la historia, en su caso como el primer entrenador que conquista el título con dos equipos diferentes (también fue campeón en 1996 con Kentucky). Justo la misma semana en que era elegido para el Hall of Fame y en que su hijo conseguía el cargo de entrenador jefe en la Universidad de Minnesota. Una semana redonda.

 Los otros torneos

Baylor conquistó el NIT por primera vez, tras vencer a Iowa 74 a 54. El base sénior Pierre Jackson fue elegido mejor jugador del torneo. No podía ser de otra manera, tras promediar 19,6 puntos y 11 asistencias. Acabó los últimos 4 enfrentamientos del NIT con un doble doble. Si no lo hizo en el primero fue porque sólo jugó 20 minutos (el rival, Long Beach State, no dio mucha guerra). Baylor salva así una mala temporada con un premio de consolación, y Jackson mejora sus escasas opciones de entrar en la NBA (lástima de su altura).

Santa Clara vencio en el CBI después de imponerse en la serie final a George Mason por dos victorias a una. El escolta sénior Kevin Foster demostró su gran habilidad para anotar con una media de 26,3 puntos en los 6 partidos del torneo. Por su estatura (1,87)  tiene muy difícil jugar en la NBA, pero seguro que no ha pasado desapercibido para los ojeadores de otras ligas de fuera de los Estados Unidos.

East Carolina se proclamó campeona del CIT, derrotando en la final a Weber State 74 a 77. Un triple en el último segundo de Akeem Richmond dió el título a los Pirates ante la mirada de Damien Lillard, máximo aspirante a rookie del año en la NBA y antigua estrella de Weber State .

Premios individuales

El base de Michigan Trey Burke ganó el premio John Wooden al mejor jugador de la temporada. Para obtener este prestigioso galardón no basta con ser el mejor sobre la pista. Los candidatos también deben ser buenos estudiantes y ser un modelo de comportamiento cívico.

El premio de Asociated Press sólo tiene en cuenta lo que pasa dentro de la pista. Y también lo ganó Burke. No sólo por su juego y sus estadísticas (19,2 puntos, 6,7 asistencias y 3,2 rebotes), sino también por su capacidad de liderazgo en un conjunto con fuerte presencia de novatos en pista.

Jim Larranaga de Miami fue elegido por los votantes de AP como mejor entrenador de la NCAA, después de llevar a los Hurricanes a conquistar la Liga Regular y el campeonato de la Atlantic Coast por primera vez en su historia. Por detrás suyo quedaron Jim Crews de Saint Louis y Mark Few de Gonzaga.

El lado oscuro de una semana brillante

Mike Rice, el vehemente entrenador de Rutgers, fue cesado después que la cadena de televisión ESPN hiciera pública unas imágenes durante los entrenamientos de pretemporada en las que maltrataba a sus jugadores, tanto física como verbalmente. Esta conducta fue denunciada ante los responsables de la universidad por un extécnico del equipo, primero en junio y luego con un video a finales de noviembre.

Rutgers lo resolvió inicialmente con una multa, 3 partidos de suspensión y unas horas de terapia para Rice. Y procurando que el tema no trascendiera. La exposición pública del comportamiento de Rice les hizo reconsiderar su decisión. Justo cuando negocian un nuevo contrato de sus derechos televisivos. El escándalo también ha provocado la dimisión del director deportivo del centro, Tim Pernetti. Ambos se llevan una sustanciosa indemnización

Adidas ha dejado de vender las camisetas de Louisville homenajeando a Kevin Ware, el jugador que sufrió una gravísima lesión durante la final del Medio Oeste contra Duke. La Universidad había renunciado a sus derechos económicos sobre estas camisetas para que nadie pudiera decir que se lucraba con la desgracia de Ware. Adidas, por su parte, se comprometía a hacer contribuciones al fondo de becas de Louisville.

Una demanda de un grupo de antiguos jugadores que han denunciado a la NCAA y la empresa de videojuegos Electronic Arts por usar su nombre sin permiso acabó con este trato. Sin el permiso explicito de Ware, la marca deportiva no podía vender las camisetas. Y si el jugador consentía, estaría violando la normativa de la liga universitaria y no podría volver a competir nunca más.

El director de arbitraje de la Pacific 12, Ed Rush, dimitió después de filtrarse que ofreció 5000 dólares o un viaje a Cancún al árbitro que le señalase una técnica al entrenador de Arizona Sean Miller durante los partidos de la conferencia. Algunos de los colegiados, de forma anónima, admitieron que su exdirector hizo la oferta en dos ocasiones diferentes. Rush, por su parte, se justificó diciendo que era una broma en el marco de la crítica a la conducta de algunos entrenadores que debe ser corregida. Evidentemente, muchos de los árbitros presentes se lo tomaron en serio. Por no hablar de los entrenadores de la conferencia, a los cuales la supuesta broma no les ha hecho ninguna gracia.

 

publicado en www.encancha.com, abril 2013

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