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NBA: El partido de los 44 minutos entre Nets y Celtics

20 Oct

La NBA es una Liga abierta las modificaciones que puedan ayudar a mejorar el espectáculo. Este pasado fin de semana ha programado un partido de pretemporada de 44 minutos en lugar de los 48 habituales. A continuación te explicamos que se esconde detrás de este experimento.

El baloncesto es un deporte dinámico, siempre abierto a modificar sus reglamentaciones para adaptarse al gusto del público y ganar espectacularidad. Dentro de este deporte, el espectáculo por antonomasia está en la NBA, una Liga con reglas diferentes a las del resto del baloncesto mundial, y que siempre se ha mostrado celosa de sus diferencias.

La idea entre los responsables de la liga profesional norteamericana es que si el resto del baloncesto mundial busca la convergencia, ésta debe llegar por un acercamiento de la FIBA a los postulados de la NBA y no al revés. Así pasó, por ejemplo, con la línea de 3 puntos (copiada a su vez por la NBA de la extinta ABA) y la división del partido en cuartos.

En los últimos tiempos, no obstante, esta posición ha cedido, y los muros de pureza y ortodoxia han empezado a resquebrajarse, permitiendo la penetración de algunos aspectos FIBA. La primera expresión de esta permeabilidad fue permitir la defensa en zona a los equipos profesionales norteamericanos. La segunda puede ser la reducción del tiempo de juego de los partidos de la NBA, fijados ahora en 48 minutos.

La salud de los jugadores como pretexto

La madrugada de este domingo, hora española, los Boston Celtics han derrotado por 90 a 95 a los Brooklyn Nets en un partido que ha durado 44 minutos en lugar de los 48 habituales, con cuatro cuartos de 11 minutos. Oficialmente, esta modificación experimental de la duración de un partido de baloncesto de la NBA (aunque sea de pretemporada) surge de una sugerencia de los entrenadores, preocupados por evitar lesiones a sus jugadores sobrecargados de minutos de juego en un plazo de tiempo relativamente breve.

Tal como explicó Rod Thorn, director deportivo de la NBA,  “en nuestra última reunión con los entrenadores debatimos sobre la duración de los partidos, y se nos sugirió que experimentásemos con un formato más breve. Después de consultar con nuestro comité de competición, accedimos a permitir que Nets y Celtics jugasen un partido de pretemporada de 44 minutos para obtener unos datos preliminares que nos ayuden a un análisis posterior de la duración de los partidos”.

El hecho de acortar un minuto cada uno de los cuartos (de los 12 habituales a 11) ha llevado a la NBA a reducir también el número mínimo de tiempos muertos. En cada uno de los cuatro períodos del partido se detiene el juego un mínimo obligatorio de dos veces, para poder colar la publicidad que ayuda a mantener este espectáculo. En los partidos oficiales, en el segundo y último cuarto el número mínimo de tiempos muertos es de 3, pero en esta ocasión se ha rebajado esta cifra a 2.

Con esta limitación simplemente se ha vuelto atrás en el tiempo. Tras el cierre patronal que dejó la liga regular de la temporada 1998-99 en 50 partidos, la NBA introdujo dos tiempos muertos extra para intentar recuperar parte de los ingresos publicitarios que había perdido con el lockout. Y en vista de su buen funcionamiento (económicamente hablando), los mantuvo en las siguientes temporadas. Y son estos dos tiempos extras los que suprimió en el duelo entre Nets y Celtics.

Si esta reducción del tiempo de juego se aplicase en la siguiente liga regular, estaríamos hablando de una reducción global de 328 minutos de juego por equipo, el equivalente a unos 7 partidos de los 82 que disputa cada una de las franquicias. Sin embargo, las macrocifras no siempre muestran la realidad. Porque no es lo mismo jugar 7 partidos menos en una temporada que 4 minutos menos en cada partido. Como bien ha señalado Erik Spoelstra, entrenador de los Miami Heat.

La polémica entre minutos y partidos

Spoelstra no cree “que sea una cuestión de cuanto duran los partidos. Para ser sincero, pienso que hay demasiados partidos. Se debería buscar una manera de reducir los partidos en noches consecutivas para que no haya más de 20 por temporada. Creo que este es el principal problema, y no reducir cuatro minutos de juego un partido en concreto. Pero estoy abierto a ver que sale de esto. Creo que todo el mundo estará de acuerdo en que probablemente hay demasiados partidos en muy poco tiempo”.

Lebron James, que estuvo a sus órdenes cuatro temporadas, coincide con él. “No son los minutos, son los partidos. Los minutos no significan nada. Podemos jugar partidos de 50 minutos si es necesario. Se trata de los partidos. Los jugadores creemos que 82 son demasiados. Pero no se trata de los minutos. Una vez estás en la cancha, no importa si juegas 22 o 40.” La estrella de los Cavaliers es partidaria abrir negociaciones sobre este tema para explorar soluciones que protejan a los jugadores de futuras lesiones por sobrecarga de competición.

Dirk Nowitzki también secunda esta opinión: “no son necesarios 82 partidos para determinar los mejores 8 equipos de cada conferencia”. El alero de los Mavericks, partidario de una liga regular de alrededor de 65 partidos, es consciente no obstante que “se trata de dinero, y cada partido de menos significa que ambas partes pierden dinero, propietarios y liga, y jugadores. Por eso no creo que las cosas vayan a cambiar pronto”. El alemán señaló otro aspecto que se debería pulir, un exceso de tiempos muertos que ralentiza en exceso el juego y enfría a jugadores y público.

Aunque la reducción de partidos parece del todo razonable e irrefutable, choca de lleno con otra lógica: la empresarial. Los dueños de los equipos, como bien dice Nowitzki, miran por su margen de beneficios. La salud de los jugadores no es un factor en si mismo sino un elemento más de la contabilidad que debe ser cotejado con el resto de componentes del balance. Y me atrevería a añadir que, de entre todos estos componentes, no es uno de los que tenga más peso específico.

Precisamente el dueño de los Mavericks de Nowitzki, un Mark Cuban que acostumbra a hablar claro, se pronunció contra la opinión de su estrella con un razonamiento que mezclaba pasión y economía: “Nunca tengo suficiente NBA. Es el mejor entretenimiento del mundo. Así que cuanto más, mejor. A más partidos mayor riesgo. Pero jugamos en instalaciones y empleamos a un montón de gente que se beneficia de estos partidos”.

Michael Jordan, en su rol de propietario de los Charlotte Hornets, tampoco está de acuerdo en la reducción de partidos de la temporada. Y ha llegado hasta el meollo de la cuestión: “Si eso es lo que quieren, propietarios y jugadores podemos evaluarlo y discutirlo. Pero bajarán los beneficios de ambas partes. ¿Están preparados los jugadores a renunciar a una cantidad de dinero a cambio de jugar menos partidos? Esta es la cuestión, porque no puedes pretender cobrar lo mismo jugando menos encuentros”.

La verdadera razón del experimento

En realidad, si la NBA quiere acortar la duración real de sus partidos (que no de tiempo de juego necesariamente) es para acercarse a los estándares de programación televisivos. Como ya anticipábamos en los primeros días de Adam Silver como comisionado de la Liga, uno de sus objetivos podía ser que la duración de las transmisiones no superase las dos horas de duración, el tiempo estimado que los espectadores mantienen su atención ante el televisor antes de empezar a perder interés.

En este sentido, el experimento ha sido un éxito. El partido entre Nets y Celtics tuvo una duración de una hora y 58 minutos, por debajo de la media habitual de dos horas y quince minutos. El primer cuarto duró 19 minutos, 29 el segundo y 25 los dos restantes. Se podría argüir que al ser un partido de pretemporada se señalaron menos faltas, pero eso no es cierto. Los Nets fueron castigados con 19, y los Celtics con 26. Ambos equipos acreditaron un promedio la pasada temporada de entre 21 y 22 personales por partido, y con 4 minutos más de juego. Por cierto, el descanso duró 14 minutos en lugar de los 15 marcados. Todo ayuda a reducir, por insignificante que sea.

Jugadores y entrenadores no han sentido en el juego el efecto de estos cuatro minutos de menos. Joe Johnson, jugador del equipo de Brookly, afirmaba no haber “notado ninguna diferencia en absoluto. Es lo mismo. Si estás en la pista la misma cantidad de minutos, da igual”. Su compañero Deron Williams opinaba que “es muy difícil darte cuenta del minuto de menos por cuarto, cuatro por partido, cuando estás en la pista y no piensas en ello”. Los dos entrenadores tampoco han apreciado cambios sustanciales que afecten a sus planteamientos.

Las palabras de Johnson nos acercan a otra de las consecuencias futuras si se implanta esta disminución de minutos. Una reducción exclusivamente del tiempo de juego no tiene porque traducirse en una reducción de los minutos que determinados jugadores permanecen en la pista. Probablemente, las estrellas seguirán disputando un número de minutos muy similar a lo largo de la temporada. Los grandes damnificados serán los miembros de las segundas unidades, que si verán mermada su presencia en el juego. Y por consiguiente, sus remuneraciones.

Más medidas para acortar los partidos

Reducir el tiempo de juego es una manera de conseguir bajar del límite de 2 horas de duración de la retransmisión, aunque a la vez provoca una reducción del espectáculo. Hay otras maneras de ayudar a lograr este objetivo sin privar a los espectadores de su dosis razonable de baloncesto. Por ejemplo, limitando el visionado de las repeticiones de televisión por parte de los árbitros para tomar una decisión en una jugada confusa.

A excepción de los lances de final de período, en que no se ralentiza el transcurso del partido y por tanto se puede hacer “de oficio”, se podría adoptar un sistema similar al del “ojo de halcón” del tenis. Un número fijo (y no muy alto) de reclamaciones por equipo ante decisiones arbitrales. Si el reclamante tiene razón, las sigue manteniendo. Si el veredicto de los árbitros no le da la razón, el equipo que ha impugnado la decisión previa de los colegidos habrá consumido una de sus opciones. Si las consume todas, no puede solicitar más visionados de imágenes.

El periodista Chris Bernucca, en http://www.sheridanhoops.com, da otras opciones interesantes y útiles para ganar tiempo. Obviamente, empezar los partidos con puntualidad británica, a la hora marcada, ayudaría mucho. Una forma de lograrlo sería reduciendo por reglamento las presentaciones de los equipos, o que empezaran incluso antes que la misma retransmisión. Pero la puntualidad del salto inicial debería ser  innegociable. Y ya con el juego en marcha, procurar que los jugadores entren y salgan rápido de la pista al ser sustituidos, aplicar a rajatabla la regla de los 10 segundos de tiempo máximo para lanzar un tiro libre e impedir que un mismo equipo pida 2 tiempos muertos consecutivos.

También se podría hablar de una mayor reducción de los tiempos muertos a disposición de los entrenadores, pero este parece un tema tabú por el momento. Por la sencilla razón que es una buena fuente de ingresos para unas televisiones que acaban de firmar un nuevo contrato valorado en 24.000 millones de dólares. De alguna parte tendrán que sacar el dinero para pagar esa cifra, y cada segundo de publicidad vendida ayuda a ello.

Si la NBA de verdad se preocupa por la salud de sus jugadores, todo lo mencionado en este aparatado no son más que parches. La solución evidente parece reducir el número de partidos que componen la temporada, o alargar la duración de la misma para dar mayor tiempo de recuperación a los protagonistas del espectáculo entre enfrentamientos. Se debería evitar al máximo que los equipos jueguen dos o más noches consecutivas, aunque eso suponga alargar la duración de sus giras cuando juegan fuera de casa. Pero mucho me temo que en realidad no estamos hablando de la salud de los jugadores sino de la reformulación de un formato de televisión.

Publicado en http://www.encancha.com, octubre del 2014

NBA: Todos quieren su parte del dinero de las televisiones

12 Oct

La NBA ha llegado a un acuerdo con sus actuales socios para renovar el contrato de sus derechos televisivos. Aunque el anuncio era esperado, no lo ha sido tanto la cantidad de dinero pactada. Una lluvia de millones que puede desatar una guerra entre jugadores y propietarios.

La NBA recibirá 24.000 millones de ABC/ESPN (Disney) y TNT (Turner) a cambio de las retransmisiones de sus partidos desde la temporada 2016-17 hasta la 2024-2025. Este nuevo acuerdo casi triplica el actual. Si ahora la liga recibe unos 930 millones de dólares anuales (que se reparten a razón de 30 por equipo), con el nuevo contrato pasaría a recibir una media de 2.660 millones por temporada (90 por franquicia). Utilizo el condicional porque parece que se trata de una cantidad que irá aumentando de forma progresiva, empezando la temporada 2016-2017 en unos 2.100 millones (70 por franquicia).

Es el mayor incremento en la retribución de sus derechos televisivos conseguida en sus últimas negociaciones por las 4 grandes ligas profesionales norteamericanas. La NHL (hockey sobre hielo) había mejorado su remuneración un 167%, la MLB (beisbol) un 105% y la NFL (futbol americano) un “mísero” 28%. Con el nuevo contrato anunciado la semana pasada, la NBA ha mejorado sus ingresos televisivos un 186%.

En parte estos números están relacionados con la antigüedad de los contratos en vigor. La NFL, por ejemplo, lo firmó hace tres temporadas. También influye el hecho de vender todos los derechos juntos en un solo paquete o fraccionarlos, como también hizo la NFL. Y por último y no menos importante, la capacidad de internacionalización del espectáculo ofrecido. Y en este último apartado la NBA gana por goleada.

Porque tras este contrato se esconde el interés de la NBA y sus socios de expandir su producto al mercado de los dispositivos móviles, con la creación de un nuevo canal de deportes y múltiples paquetes de pago para hacerlo asequible al mayor número posible de aficionados de todo el mundo. Es esta última posibilidad la que ha hecho saltar la banca. TNT y ABC/ESPN tenían prisa por firmar porque sabían del interés de Fox Sports de posicionarse en el mercado con un proyecto similar.

A partir de la temporada 2016-17 ABC/ESPN darán 100 partidos de liga regular (10 más que ahora) y se aumenta su capacidad para ofrecer partidos de los equipos punteros y los enfrentamientos más interesantes. Este operador televisivo se reparte con TNT los derechos de los partidos de playoff hasta llegar a las finales, que les pertenecen en exclusiva. Las cadenas de Disney consiguen también los derechos para ofrecer hasta 20 partidos de la Liga de Desarrollo de la NBA y de encuentros de las ligas de verano (hasta ahora sólo se emitían por NBA.TV), además de ampliar los que ya poseía sobre la WNBA. Siguen manteniendo la exclusiva del Draft y los entrenamientos de los rookies previos a éste.

TNT, por su parte, amplía su cobertura de partidos de la liga regular hasta los 64, mantiene las sesiones dobles de la noche de los jueves,  el fin de semana del All Star y los partidos de la noche inaugural de la temporada. La cadena de Turner Broadcasting creará una gala de final de temporada, un gran evento del que hasta ahora carecía la NBA y en el que se centralizará la entrega de todos los premios individuales. Y seguirá siendo el socio técnico de las diferentes páginas web y servicios de la NBA vía internet.

Un mercado movido en el verano del 2016

Era un hecho conocido que el contrato televisivo actual expiraba el verano del 2016, y que el nuevo sería mucho más beneficioso económicamente para la Liga. Según el convenio vigente entre patronal y jugadores, a los que se visten de corto les corresponde algo menos del 51% de los ingresos mientras que las franquicias se quedan poco más del  49%. Con la lluvia de millones de las televisiones, el pastel a repartir se hace mucho mayor.

El límite salarial (la cantidad a partir de la cual se empieza a penalizar a los equipos, pero diferente del tope de lujo a partir del cual se paga el impuesto) está fijado para esta temporada en 63 millones y en 66,5 (según cálculos previos que serán afinados en su momento) para la siguiente, última de vigencia del actual contrato televisivo. La entrada en vigor del nuevo acuerdo provoca un escenario absolutamente distinto.

Dando por buena la suposición de unas retribuciones progresivas que serían de 2.100 millones de dólares para la temporada 2016-17, el límite salarial se elevaría hasta los 80 millones. Si las cantidades a percibir no fuera progresivas sino iguales todos los años de vigencia del acuerdo, el límite llegaría hasta los 90 millones. En ambos casos, subirán también los sueldos máximos permitidos para los integrantes de las plantillas.

Los jugadores son conscientes de este incremento previsto, y los que han podido se han preparado para ello. Ya comentamos en su día que el motivo por el cual Lebron James ha firmado con los Cavaliers por tan sólo 2 temporadas (y no las 4 del contrato máximo) no era otro que adecuar su sueldo al nuevo marco a partir del 2016. Es difícil que James vuelva a cambiar de equipo por la sencilla razón de que, según el convenio en vigor, el equipo de Cleveland es el que puede hacerle la oferta de mayor montante económico. Sólo buscaba un aumento de sueldo.

Pero James no será la única pieza del mercado. Habrá otra por la que suspiran 29 equipos de la liga (todos menos los Cavs): Kevin Durant. El alero de los Oklahoma City Thunder, con 27 años, estará en la plenitud de su carrera y en una franquicia que no encuentra los resortes adecuados para que pueda ganar su anillo de campeón. Recordad la locura que hemos vivido este verano con la agencia libre de Lebron James y empezad a imaginar cómo puede ser julio del 2016 con toda la NBA rifándose a Durantula.

Y él no será el único jugador interesante en el mercado. Si no firman antes algún acuerdo, Joakim Noah (Chicago Bulls), Al Horford (Atlanta Hawks), Nicolas Batum (Portland Trail Blazers) y Mike Conley (Memphis Grizzlies) también saldrán al mercado. Y Kobe Bryant si decide no retirarse. En función de lo que hagan con sus contratos a final de esta temporada, Kevin Love (Cavaliers), Brook López (Brooklyn Nets), Roy Hibbert (Indiana Pacers), David West (Indiana Pacers), Eric Gordon (New Orleans Pelicans) y Dwayne Wade (Miami Heat) podrían unirse a la fiesta.

Los jugadores con cláusula de finalización de sus contratos en el verano de 2016 y que estarían disponibles en caso de ejecutarla serían Chris Paul (Los Angeles Clippers), Dwight Howard (Houston Rockets), DeMar DeRozan (Toronto Raptors), Chandler Parsons (Dallas Mavericks), Dirk Nowitzki (Dallas Mavericks) y Pau Gasol (Chicago Bulls). Incluso Lance Stephenson podría estar en la lista si los Charlotte Hornets no hacen valer su cláusula de permanencia.

Anthony Davis es otro de los que esperan con ansia el verano del 2016. Los New Orleans Pelicans ejecutarán este mes su opción de equipo de alargar un año más el contrato de su jugador franquicia por poco más de 7 millones de dólares (esta temporada pasada ha cobrado 5,6). Y a partir de aquí, tienen hasta el 31 de octubre del 2015 para llegar a un acuerdo de renovación.

Si éste no se produce, le pueden ofrecer  9,2 millones por la temporada 2016-17 que el pívot puede rechazar, convirtiéndose en agente libre restringido. Los Pelicans podrían retenerle superando en un dólar la oferta que Davis acepte de otra franquicia. Justo en el peor verano del mundo para ellos y el mejor para el jugador, se  verían envueltos en una subasta llena de rivales con los bolsillos llenos de dinero.

Davis es el ejemplo más claro de la parecida situación en que se hallarán los jugadores elegidos en la primera ronda del draft de la NBA del 2012. Ojo, porque entre sus compañeros de promoción se hallan algunos que ya han demostrado su valía como Damien Lillard (Portland Trail Blazers), Bradley Beal (Washington Wizards), Dion Waiters (Cleveland Cavaliers), Terrence Ross (Toronto Raptors), Harrison Barnes (Golden State Warriors), Andre Drummond (Detroit Pistons) o Terrence Jones (Houston Rockets).

Un difícil acuerdo con el sindicato

Los jugadores no son los únicos en reparar en los cambios trascendentales, a nivel económico, que se vivirán en el verano del 2016. Los equipos también han tomado nota de ellos. Sólo así se explican la renovación de Eric Bledsoe con los Suns que os explicamos en el artículo de la semana pasada (70 millones de dólares en 5 temporadas) o el fichaje de Chandler Parsons por los Dallas Mavericks (46 millones de dólares por tres temporadas). Son cifras que si bien ahora parecen fuera de lugar, en el nuevo marco salarial encajarán bastante bien.

Parece claro que ambas partes esperan una fuerte inflación de los salarios. Pero en las oficinas centrales de la NBA se ha instalado un temor: que la subida de precios se dispare en exceso. Y así Adam Silver, Comisionado de la NBA, ya ha iniciado gestiones para llegar a un pacto con la nueva Directora Ejecutiva de la Asociación de Jugadores, la abogada Michele Roberts. Silver podría proponer una subida gradual del tope salarial y, por consiguiente, de los salarios de los representados por Roberts.

Pero Roberts, escogida para el cargo este verano tras el cese de un Billy Hunter acusado de incompetencia y nepotismo, tiene tras de sí un colectivo muy quemado. Y así como Silver reafirmó su posición al poco de ser elegido Comisionado con su actuación en el caso Sterling, ella puede hacerlo en esta negociación. El actual convenio colectivo de la NBA se firmó en noviembre del 2011, después de un cierre patronal de 149 días tras la expiración el 30 de junio de ese mismo año del anterior convenio. La NBA afirmaba que perdía 300 millones por temporada, con 22 equipos en números rojos.

En las negociaciones para el nuevo acuerdo llevaron la voz cantante los propietarios de las franquicias pequeñas, con mayores problemas para cuadrar sus cuentas  y que vaticinaban una quiebra de la liga si no se reequilibraba el reparto del dinero. Su terquedad consiguió que los jugadores aceptasen bajar su parte del pastel de los ingresos del 57% anterior al 51% actual. El convenio firmado tiene una vigencia de 10 años, pero existe una cláusula que permite a cualquiera de las dos partes darlo por finalizado tras su sexto año de existencia. O sea, el 2017.

La temporada pasada, sólo 9 de los 30 conjuntos que integran la NBA presentaron pérdidas en el balance de sus operaciones relacionadas con el baloncesto. En 8 de ellos, los números rojos no superaban los 13 millones de dólares. No hace falta ser un matemático muy hábil para darse cuenta que la inyección de dinero fresco a partir del verano del 2016 hará que los equipos con resultado negativo en sus operaciones sean una especie en extinción.

Si a eso se le une la revalorización que han experimentado las franquicias (los Bucks se vendieron por 550 millones de dólares, los Clippers por 2.000), veremos que los argumentos “catastrofistas” de los propietarios se han quedado sin base real. Y más sabiendo ellos dividen su porcentaje entre las 30 franquicias mientras que la otra parte lo hace entre sus 450 asociados.

Uno de ellos, un tal Lebron James, ya ha marcado la línea: “Lo pondré todo de mi parte para asegurarme que los jugadores son tenidos en cuenta”.  Kevin Durant  también ha hablado: “Es mucho dinero. Ahora los propietarios no podrán decir que pierden dinero”. La estrella de los Thunder reclama la desaparición del tope máximo en los sueldos de los jugadores. La intención del colectivo podría ser iniciar cuanto antes las negociaciones para la firma de un nuevo convenio.

A todo esto, hay un gran grupo de damnificados que aún no son miembros del sindicato pero que lo serán en breve: los jugadores elegidos en los futuros drafts. Para todos aquellos seleccionados en primera ronda la cuantía de los sueldos de su primer contrato se establece de acuerdo a lo que cobraron los elegidos en su misma posición en años anteriores más un incremento porcentual.

Sus sueldos se actualizan año a año. El problema es que ya están fijados hasta la temporada 2020-21, ajenos al nuevo contrato de televisión y su lluvia de millones. ¿Darán la cara por ellos sus compañeros más veteranos o los sacrificarán para mejorar su situación particular? Las dudas también se extienden al campo de la patronal si las negociaciones se tuercen: ¿llegarán a forzar otro lock out ahora que le han perdido el miedo a hacerlo?

El despiste de Lebron James

Este pasado fin de semana, durante un partido de pretemporada disputado en Rio de Janeiro, Lebron James se enfrentó por primera vez al que fue su equipo durante 4 temporadas (y con el que se proclamó 2 veces campeón de la NBA), los Miami Heat. Ganaron los Cavaliers  122 a 119, y la jugada de la noche fue a cargo de James. No fue un mate, ni un triple, ni un tapón, sino un “lapsus” monumental. Porque King James se confundió de equipo y bloqueó a su actual compañero Matthew Dellavedova que defendía a a su excompañero Norris Cole. Las estrellas también se equivocan.

 

El jugador más joven de la NBA

J.P. Gibson es un niño de cinco años enfermo de leucemia y gran aficionado al baloncesto. Estaba esperando a cumplir seis años, la edad mínima, para sumarse a los equipos inferiores de los Utah Jazz. Pero la franquicia de Salt Lake City ha decidido que el chaval no tenía porque esperar tanto. No para ingresar en sus equipos infantiles, sino para debutar como profesional. Los Jazz le firmaron a J.P. un contrato por un día, con lo cual pudo participar en la presentación del equipo e incluso jugar en un partidillo de pretemporada abierto al público de los jugadores del equipo. Un gran momento que podeis revivir en este vídeo.

 

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, octubre 2014

NBA: el esperado draft del 2014

28 Jun

La madrugada del jueves al viernes tuvo lugar el draft más esperado de los últimos años. En este artículo te damos las principales claves de la lluvia de talento que la NBA disfrutará a partir de la próxima temporada.

Al final, no hubo sorpresas en el draft y los Cleveland Cavaliers eligieron como abanderado de la promoción del 2014 a Andrew Wiggins. Los Cavs fueron los primeros en escoger por segunda temporada consecutiva, y por segunda eligieron a un jugador de nacionalidad canadiense. Los Cavaliers esperan no equivocarse esta vez, tal como hasta ahora parece que hicieron con Anthony Benett.

Wiggins ha hecho una buena temporada en su año freshman en Kansas, con algunas noches memorables y otras no tanto. Lo típico en un jugador joven. En Cleveland esperan que aporte al equipo desde el primer día, gracias a sus dotes atléticas que lo convierten en un jugador ideal para un juego en transición que será alimentado por el gran base Kyrie Irving . En cuanto supere la irregularidad en su tiro, este chico iniciará su camino hacia el estrellato en un equipo joven pero provisto de buenos jugadores y que aspira a fichar a Lebron James (como media liga). Si no llega el Rey, hay bloque para cumplir una buena temporada.

Los Milwaukee Bucks se hicieron con los servicios del alero freshman de Duke Jabari Parker. Con un físico robusto, una muñeca bien calibrada y buenos movimientos de aproximación a canasta, este hijo de exjugador NBA (como Wiggins) está preparado para amortizar el coste de su salario desde el primer día. Esta elección ha hecho felices a dos jugadores.

A Wiggins. que se salió con la suya siendo el número 1. Y a Parker, que no quería ir a Cleveland (los rumores apuntan que se dejó ir en su entrenamiento privado para la franquicia que tenía el privilegio de la primera elección). En los Bucks, un equipo sin figuras, Parker tendrá el terreno abonado para llevar las riendas del juego. Las elecciones de segunda ronda de esta franquicia, el ala pívot Johnny O’Bryan y el alero Lamar Patterson, pueden ser una agradable sorpresa si se les da confianza.

Los Sixers juegan con fuego

En Filadelfia siguen apostando por el riesgo, o mirando hacia un futuro que sólo ellos ven. Hace dos temporadas, dejaron ir a su entonces estrella Andre Iguodala a cambio de Andrew Bynum, un pívot con una lesión de rodilla que se pasó la temporada en blanco. El curso pasado reincidieron, cambiando a su mejor jugador (J’rue Holiday) por un pívot rookie que se había lesionado la rodilla (rotura de ligamentos) jugando en la NCAA (Kentucky) y que aún no ha debutado como profesional. Y este año, con el número 3 del draft, han apostado por Joel Embiid, el pívot que apuntaba a número 1 del draft hasta que fue operado de una fractura por estrés en el pie. Esta lesión le mantendrá fuera de las canchas de 4 a 6 meses.

Tras un cambio con los Orlando Magic, el equipo de Filadelfia se ha hecho también con los derechos de la gran perla europea del momento, el croata Dario Saric. Este ala pívot acaba de renovar con la Cibona, y ha manifestado que hasta dentro de dos temporadas no tiene previsto cruzar el océano. Así que los Sixers tendrán que tirar de lo que han conseguido en segunda ronda, que no ha sido poco: el alero pequeño K.J. McDaniels, el alero de grandes condiciones atléticas Jerami Grant, el base serbio Vasilije Micic, el escolta anotador Jordan McRae y los derechos sobre el base Pierre Jackson. Grant y McRae parecen ya preparados para el reto. No creo que la siguiente temporada vaya a ser la del despegue de los Sixers.

En el canje con el equipo de Filadelfia, los Magic se han hecho con los servicios de una de las revelaciones de la temporada NCAA, el base Elfrid Payton (10) de la modesta universidad de Louisiana-Lafayette. Previamente, la franquicia de Orlando había seleccionado con el número 4 a Aaron Gordon. Este ala pívot no ha conseguido realizar la transición a alero en su única temporada en la Universidad de Arizona, aunque ha destacado por sus condiciones físicas y su capacidad defensiva.

En el segundo equipo de Florida buscan potenciar el atleticismo de su plantilla, un camino que iniciaron con la selección de Victor Oladipo en el draft del 2013. Han traspasado a su anotador exterior, el veterano Arron Afflalo, pero sin perder potencia de fuego, ya que a cambio han conseguido al tirador rookie Roy Devin Marble (segunda ronda). Los Magic tienen un buen y barato bloque de jugadores con calidad y sacrificados en su trabajo, ahora sólo les falta una estrella para ponerle la guinda al pastel.

El top 5 del draft más esperado de los últimos años lo completa el australiano Dante Exum, seleccionado por los Utah Jazz que así añaden más juventud a su plantilla. Exum , a mitad de camino entre las posiciones de base y escolta, cubrirá desde el banquillo a Trey Burke y Alec Burks. En un equipo con unas pésimas prestaciones defensivas en la temporada pasada, el hijo de un excampeón NCAA con la North Carolina de Michael Jordan y James Worthy deberá colaborar cerrando su aro. Si no mejoran, Gordon Hayward (agente libre restringido) se plantearía cambiar de aires, y su marcha podría romper los planes de la franquicia. Con el número 23 los Jazz también eligieron al tirador James Young. Más refuerzos para el perímetro.

Una elección muy especial

Isaiah Austin es un pivot de 2,15 con una triste historia a sus espaldas. A lo largo de su carrera universitaria ha disputado todos sus partidos con gafas. Hasta esta pasada temporada decía que era para protegerse los ojos, porque todos los golpes le iban a parar a esa zona. En su segundo y último curso en Baylor, Austin (sobrino del exNBA Ike Austin) desveló el secreto: en su infancia recibió en su ojo derecho el impacto de una bola de béisbol. Como consecuencia, sufrió un desprendimiento de retina que le hizo perder la visión en ese ojo. Múltiples operaciones no resolvieron el problema, y el jugador ha acabado con una prótesis.

A pesar de este grave problema que le resta profundidad de campo a su visión, Austin ha destacado como triplista (con buenos porcentajes para un jugador de su altura). Y luchaba por hacerse un sitio en la NBA. Hasta que pocos días antes del draft se hacía público que padece el síndrome de Marfan. Esta extraña enfermedad genética afecta al esqueleto, los pulmones, los ojos, el corazón y los vasos sanguíneos, y en los casos más graves puede ser mortal. Adiós a la carrera profesional de un joven que apuntaba a ser elegido en segunda ronda.

La Liga tuvo un bonito detalle con él. Entre las elecciones 15 y 16, el comisionado Adam Silver tomó el micrófono para pronunciar las frases más emocionantes de la noche: “Como los demás jóvenes que están aquí esta noche, Isaiah se entregó a trabajar duro para tener una carrera como jugador profesional y nos queremos asegurar que pueda cumplir al menos una parte de ese sueño. Dejadme que tenga el gran placer de decir que con la próxima elección del draft de 2014, la NBA elige a Isaiah Austin, de la Universidad de Baylor”. Austin, a quien le han propuesto entrar en el cuerpo técnico de su universidad, pudo al menos ser seleccionado en el draft.

 

Comienza la carrera por Lebron y Melo

El 1 de julio se abre el período de los agentes libres. A partir de esa fecha los equipos pueden empezar a negociar con los jugadores sin equipo para incorporarlos. Ese es el día en el que algunas estrellas de la Liga pueden decidir si ejecutan la cláusula de su contrato que les permite darlos por finalizados o permanecen en sus actuales conjuntos. Entre los dos más destacados que tienen esta opción, Lebron James y Carmelo Anthony.

Los Miami Heat son conscientes de que a su estrella no le faltarán ofertas. Y de que el equipo necesita una remodelación a fondo tras su actuación en las últimas finales. James había dicho que el jugador de este draft que más le gustaba para los Heat era el base de Connecticut Shabazz Napier, campeón y jugador más valioso de la Final de la NCAA.

El problema es que los Heat tenían la elección número 26. Y en la 24, los Hornets se les adelantaron. La gerencia se pudo rápidamente manos a la obra, y convencieron a la franquicia de Charlotte de aceptar un canje a cambio del escolta P.J. Hairston, un escolta fogueado en la D-League después de ser expulsado de North Carolina a causa de las malas compañías. Los Heat consiguieron darle a Lebron lo que pedía. Punto para ellos.

El segundo punto puede llegar con las decisiones de Dwayne Wade, Chris Bosh y Udonis Haslem de poner fin también a sus contratos. Pero no con la idea de cambiar de ciudad, sino de rebajarse sus sueldos y aportar así más fondos al equipo de Miami para afrontar una renovación más que necesaria. Si esta noticia se confirma, otro punto para ellos. Porque si Lebron se acaba marchando, añadirá la etiqueta de “egoísta” a su perfil biográfico. Y una segunda salida en falso de un equipo tras la que protagonizó de los Cavaliers.

Desde la llegada de Phil Jackson a la gerencia de los Knicks de Nueva York su principal preocupación ha sido asegurarse la continuidad de la estrella del equipo, Carmelo Anthony. En un trueque previo al draft, el ahora ejecutivo envió a los Mavericks a Tyson Chandler y Raymond Felton, obteniendo a su vez a los bases José Manuel Calderón y Shane Larkin, el escolta Wayne Ellington y el pivot Samuel Dalembert (que acaba contrato), más dos elecciones de segunda ronda que se concretaron en el ala pívot Cleanthony Early y Thanasis Antetokoumpo, el hermano de Giannis (Milwaukee Bucks).

El cambio, más allá del posible interés entre los aficionados españoles por el destino de Calderón, no parecía presentar mayor interés. Hasta que se supo que Jackson pretendía fichar a Pau Gasol, a quien ya dirigió en los Lakers, para hacer pareja con Anthony. Y con este movimiento de jugadores abría hueco para hacerle sitio. En su nómina de pívots y en su limitada disponibilidad económica para hacerle una oferta al de Sant Boi de Llobregat. Los Knicks, que no tenían ninguna elección de primera ronda, deberán recurrir a los fichajes de relumbrón si quieren retener a Melo. A pesar de que sólo puedan ofrecerle 4 millones de dólares por temporada al mayor de los Gasol.

Los Lakers, por su parte, no parecen confiar en renovar a su ala pívot (o tal vez no ni siquiera se plantean intentarlo). Y eso explicaría su elección en este draft, con el número 7, de Julius Randle. Las características de este ala pívot son diametralmente opuestas a las de Gasol. Justo de centímetros pero con buena envergadura y excelente juego de pies, duro como una roca y muy vertical en su juego ofensivo, ataca la canasta con decisión buscando siempre acercarse al máximo antes de dejar ir el balón. El equipo californiano pretender cambiar radicalmente su estilo la próxima temporada. La marcha del entrenador D’Antoni fue la primera señal. La llegada de Randle tal vez sea la segunda.

Los Celtics también andan inmersos en un proceso de renovación, y su selección en este draft aviva los rumores surgidos en los últimos días sobre una salida, vía traspaso, del base Rajon Rondo. Con la sexta elección de la noche el equipo de Boston se hará con los servicios de Marcus Smart, un base de un físico exuberante y explosivo, capaz de desarrollar un juego eléctrico. Un jugador de rachas, muy difícil de parar en sus momentos álgidos al que le lastra su irregularidad en el lanzamiento exterior. Unas características muy similares a las del último superviviente de la plantilla que se proclamó campeona de la NBA el año 2008.

Curiosidades del draft

Andrew Wiggins fue el primer canadiense de la noche, pero no fue el último. Sus compatriotas el escolta Nik Stauskas (Sacramento Kings, 8) y el base Tyler Ennis (Phoenix Suns, 18) también fueron elegidos en primera ronda, y el ala pivot Dwight Powell en la segunda (Charlotte Hornets, 45). Habrá que seguir de cerca a Canadá de cara a futuros campeonatos internacionales de selecciones aunque la FIBA haya preferido invitar a Finlandia antes que a ellos de cara al próximo mundial. En breve puede armar un equipo temible.

El primer jugador sénior de los aspirantes a pasar a profesionales fue elegido en la onceava posición. El alero Doug McDermott, quinto anotador histórico de la NCAA, fue seleccionado por los Denver Nuggets y traspasado a los Chicago Bulls. Antes que él, habían sido seleccionados 6 freshman, dos sophomores, 1 júnior y el australiano Exum, que en pocos días cumplirá los 19 años. Nuevamente, los managers de la NBA han preferido las perspectivas de crecimiento a los jugadores más hechos.

En primera ronda han sido 6 los elegidos que no han pasado por alguna universidad norteamericana. A los ya nombrados Exum y Saric hay que añadir el pivot bosnio Jusuf Nurkic (16), el brasileño Bruno Caboclo (la gran sorpresa en el número 20, un jugador anónimo hasta la noche del draft), el suizo Clint Capela (25) y el serbio Bogdan Bogdanovic (27).

En segunda ronda, su presencia también ha sido importante. Del Mega Vizura, club de Belgrado, han sido nombrados 3 jugadores: el pívot Nikola Jokic (41), el base Vasilije Micic (52), y el escolta Nemanja Dangubic (54). A ellos se les unen el pivot del Herbalife Gran Canaria Walter Tavares (43, único representante de la ACB), los franceses Damien Inglis (31) y Louis Labeyrie (57), el italiano Alessandro Gentile (53) y el griego Thanasis Antetokounmpo (51), que esta temporada ha jugado en la Liga de Desarrollo de la NBA. Precisamente éste ha sido el primer draft de la historia con dos jugadores provenientes de la NBA-DL, Antetokounmpo y P.J. Hairston.

En un draft con tanto talento, no había sitio para todos en las primeras posiciones. Así que ya han empezado las especulaciones sobre quienes de estos jóvenes serán los “robos” del draft, aquellos elegidos lejos de los lugares de privilegio y con un rendimiento mejor al de los que les precedieron. Permitidme que no entre aún en un debate tan prematuro, aunque si os dejaré una sensación que me transmite: ojo a la segunda ronda, que puede dar muchas alegrías.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2014

La NBA fulmina a Donald Sterling, dueño de los Clippers

30 Abr

La larga trayectoria de desprópositos y comentarios inapropiados del propietario de Los Angeles Clippers, Donald Sterling, ha llegado a su fin esta semana. Su última salida de tono ha llegado en el peor momento.

El pasado viernes 25 de abril la web TMZ publicó un fragmento de una conversación del 9 de abril entre el dueño de Los Angeles Clippers, Donald Sterling, y la pareja con la que aparecía en público hasta hacía poco, la modelo S. Stiviano. Posteriormente Deadspin.com publicó una versión ampliada. El diálogo se inicia con el magnate reclamándole a su entonces chica que borrase de su cuenta de instagram todas las fotos que se había hecho con personas de raza negra.

Sterling le decía: “¿Por qué te haces fotos con minorías? Es como hablar con el enemigo. Los latinos tienen ciertos sentimientos hacia los negros, y los negros hacia los otros grupos (…) Siempre será así (…) Me preocupa mucho que te juntes con negros (…) Se supone que eres una delicada chica blanca o latina. No deberías mezclarte con personas de color”.

Stiviano le respondía que las había borrado todas excepto la del jugador de Los Angeles Dodgers (beisbol) Matt Kemp, porque es mulato y tiene la piel muy clara, y la de Magic Johnson. Sterling, de raza judía, se indignaba cuando Stiviano sacaba a colación el tema del Holocausto, y negaba ser racista. Se justificaba diciendo que ese es el mundo en el que vive, esa es la cultura predominante, y él es muy mayor para cambiar las cosas. El fragmento que más ha indignado es el siguiente:

Ella: No lo entiendo, yo no lo veo como tú. No me han educado como a ti.

El: Bueno, si no opinas igual..no vengas a los partidos. No traigas negros y no vengas.

Ella: ¿Sabes que tienes un equipo entero de negros que juga para ti?

El: Les mantengo y les doy comida, ropa, coches y casas. ¿Quién más se lo da? Sé lo que tengo. ¿Quién hace posible el juego? ¿Yo o ellos? ¿No hay 30 propietarios que han creado la liga?

Para acabar de situar el tema debemos aclarar que el dueño de los Clippers está casado con Rochelle Sterling, quien ha denunciado a Stiviano por haberle robado (supuestamente) 1,8 millones de dólares a su marido. Esta no es la primera relación extramarital pública de Sterling, y tampoco la primera que acaba en los tribunales.

Según TMZ, el domingo posterior a la filtración el dueño de los Clippers habría llamado a la modelo para intentar recuperar no la conversación filtrada, sino otras 100 horas de diálogos entre ambos que Stiviano habría grabado (según ella, tiene mala memoria y así se acuerda de lo que ha dicho).

La joven remitió a Sterling a sus abogados para hablar de un posible acuerdo, los mismos que negaron en un comunicado que la filtración a los medios de este material tan dañino provenga de su cliente. Teniendo en cuenta que habitualmente lo primero en aparecer es lo más “light”, el resto de las grabaciones puede ser demoledor. Y otra bomba, la señorita Stiviano se habría puesto a escribir un libro sobre su aún corta vida (no ha cumplido los 30).

Un largo historial de polémicas

Donald Tokowitz nació en 1934 en Chicago, hijo de dos inmigrantes judíos. Ya adulto añadió a su nombre el apellido Sterling. Este licenciado en derecho hizo fortuna con negocios inmobiliarios, y fueron estos los que le llevaron a la NBA. Jerry Bush le vendió unos apartamentos en 1979 para recaudar parte del dinero que necesitaba para comprar los Lakers (y Los Angeles Kings de la NHL y El Forum de Los Angeles que venían en el mismo paquete). Dos años más tarde, el ya dueño de los Lakers le sugería a Sterling que se comprase su propio equipo de la NBA. Y el abogado adquirió Los Clippers de San Diego por 12,5 millones.

La gestión de los Clippers bajo Sterling no pasará a la historia como gloriosa. El equipo no tuvo su primera temporada ganadora (con más victorias que derrotas) hasta la 91-92, 11 años después de su adquisición. Ni tampoco como plácida. En 1981 se negó a pagar un premio de 1000 dólares al ganador de un concurso de tiros libres. El perjudicado resultó ser abogado y le denunció. Sterling se acabó rascando el bolsillo. En 1982 la NBA le multó con 10.000 dólares por comentar que aceptaría que su equipo quedase último de la Liga Regular para poder elegir en el draft a Ralph Sampson (un claro antecedente de tanking).

En 1984, fue multado con 25 millones de dólares por trasladar los Clippers desde San Diego a Los Angeles sin el permiso del resto de propietarios. Sterling puso una demanda contra la liga por valor de 100 millones, que retiró cuando la sanción anterior le fue rebajada a 6 millones. El año 2004 se negó a pagarle una operación de cáncer de próstata al entrenador ayudante Kim Hughes. El técnico se había operado de urgencia y fuera del seguro médico costeado por el equipo para no perderse ningún partido. Cuatro jugadores asumieron el pago de los 70.000 dólares en gastos médicos: Corey Maggette, Elton Brand, Chris Kaman y Marco Jaric.

Tampoco sorprenden las palabras racistas de Sterling a Stiviano. En agosto del 2006 fue acusado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de discriminación racial a la hora de alquilar sus apartamentos (las frases aportadas como prueba contra negros, mejicanos y coreanos no tienen pérdida, tales como “es por los negros del edificio, apestan, no son limpios”o “no me gustan los mejicanos porque beben, fuman y hacen el vago”). El dueño de los Clippers llegó a un acuerdo y pagó una multa millonaria.

En febrero del 2009, quien le denunció por discriminación fue Elgin Baylor, exjugador de la NBA y hasta entonces ejecutivo del equipo de Sterling. Baylor acusó a su exjefe de querer construir su equipo bajo un modelo de plantación, con “chicos negros y pobres del Sur y un entrenador blanco” y de comentar, durante las negociaciones por Danny Manning, que “estoy ofreciendo un montón de dinero por un pobre chico negro”. A Rollie Massimino, candidato a entrenar su equipo en 1983, le preguntó si se creía “capaz de entrenar a estos negros” (usando el despectivo término “nigger”).

La repulsa generalizada acaba con Sterling

Los años de impunidad de Sterling se han acabado a partir de la airada reacción provocada por la amplia exposición pública de sus palabras. Nunca hasta ahora sus comentarios habían gozado de tanta difusión, ni nunca antes la sociedad americana había estado tan mentalizada en la lucha contra el racismo. No olvidemos que por primera vez en su historia tienen un presidente de raza negra.

Los avances en las tecnologías de la comunicación han permitido no sólo la rápida difusión de sus comentarios racistas, sino también las de las réplicas en su contra. Uno de los primeros en cargar con toda dureza fue el Rey de la Liga, Lebron James, marcando la postura de los jugadores. La plantilla de Los Clippers se rebeló al completo. En plenos playoffs, antes del cuarto partido de la primera ronda en la pista de los Warriors,  se despojaron de la chaqueta del chándal, la dejaron en mitad de la pista e hicieron el calentamiento con las camisetas de entreno del revés para ocultar cualquier logo del equipo. Los Miami Heat se solidarizaron con ellos la noche siguiente.

 

Los pronunciamientos de personalidades se sucedieron al mismo ritmo que el de la gente de la calle. Sterling no encontró quien le defendiese más allá de su mujer. Hasta el propio Barak Obama, presidente de los EEUU, le censuró. Las empresas que mantenían contratos de esponsorización con el equipo empezaron a anunciar la suspensión de los mismos. La Universidad de California – Los Angeles (la prestigiosa UCLA) hizo su pública su renuncia a un generoso donativo del millonario.

Adam Silver, flamante comisionado de la NBA, tuvo una primera comparecencia en público el día después de la publicación de los desafortunados comentarios de Sterling. Medido en sus formas, se limitó a anunciar la apertura de una investigación. Un tono similar al de un primer comunicado del presidente de los Clippers, Andy Roeser, que no daba total veracidad al fragmento de conversación filtrado y recordaba el pleito de la familia Sterling contra Stiviano para desviar la atención.

En su rueda de prensa del martes 29 de abril, con todo el planeta pendiente de sus palabras, Silver fue mucho más contundente: Donald Sterling quedaba suspendido de forma indefinida de todas las actividades de la NBA. Ya no puede entrar en un pabellón, o participar en una reunión, ni mucho menos dirigir un equipo. El magnate tendrá además que pagar una multa de 2,5 millones de dólares, la más alta prevista en la reglamentación, y cuyo importe irá a fines benéficos. Y aunque aún sigue siendo el propietario de los Clippers, el comisionado anunció que hará todo lo que esté en su mano para desposeerle.

Debemos recordar que aunque cada equipo tiene su dueño, en realidad son franquicias de la NBA. Y con el voto de tres cuartas partes de los propietarios (22 votos de 30) se puede forzar la venta de una. Cuando Silver anunció en público sus intenciones, es porque había hablado con los dueños y conseguido su apoyo. Los comunicados emitidos por los diferentes conjuntos apuntan en esta dirección. Así que aunque Sterling ha dicho que no tiene intención de vender los Clippers, lo acabará haciendo (con o sin pleito legal por en medio). Sólo es cuestión de fijar un precio (y eso dependerá de hasta donde llegue el equipo en la lucha por los anillos).

El trasfondo social

Cabe preguntarse el porqué ahora de una respuesta tan enérgica ante unos hechos largamente repetidos en el tiempo. Y no creo que sea sólo por la magnitud mediática que sus últimas declaraciones han conseguido. Tal vez la amenaza de algún tipo de plante por los jugadores también haya tenido algo que ver. Integrantes de los Warriors han dicho que el equipo en pleno tenía previsto abandonar la pista el pasado martes por la noche durante el salto inicial del quinto partido en Los Angeles si las sanciones que Silver debía anunciar no les parecían suficientes. Toda la jornada del martes peligraba, y tras ella el resto de los playoffs.

Según datos de octubre del 2013, el 76% de los jugadores de la NBA son negros, el 19% blancos y el 4 % latinos (hay un 2% de otras razas). En entrenadores, la proporción entre negros y blancos se iguala a favor de los segundos (43% por 53%) mientras que los latinos siguen siendo marginales (3%). En el personal de la NBA los blancos son claramente mayoría (64%), seguidos por negros (18%) y asiáticos (11%). Y cuando llegamos al escalafón más alto, el de los propietarios mayoritarios de los equipos, nos encontramos con que todos los dueños son de raza blanca excepto uno, Michael Jordan.

Respecto a los aficionados de la NBA, en un país de mayorías minoritarias y minorías muy importantes, las cifras apuntan que el 45,7 por ciento de ellos son blancos, el 31,4% negros, el 16,1 % latinos y el 6,8% asiáticos. En los Clippers, los aficionados blancos representan el 40,2% del total, los negros el 27,5%, los latinos el 21,7% y los asiáticos el 10,6%. En los vecinos Lakers los porcentajes son bastante similares. Los seguidores de raza negra sólo son mayoritarios en tres franquicias: Memphis Grizzlies (48,6%), Atlanta Hawks (47,8%) y Washington Wizards (44%).

Ante esta composición de su sociedad, ni los Estados Unidos ni la NBA pueden hacer otra cosa que cortar de raíz este tipo de comentarios. De lo contrario peligran la paz social y el negocio. En tiempos de grave crisis, cualquier pequeña chispa puede desencadenar el incendio. La inconsciencia de Sterling debía ser castigada de forma ejemplar. Por la celeridad y contundencia de su reacción (más allá de la esperada por muchos), el comisionado Adam Silver sale muy reforzado tras resolver la primera “patata caliente” de su gestión, dejando claro que el único color que de verdad cuenta para la NBA es el verde del dinero. 

Pero no sólo él ha afianzado su posición. Este episodio puede dar a los jugadores una muestra de su fuerza a la hora de presionar a la Liga cuando se muestran unidos y firmes. Y cual es el mejor momento para hacerlo. Porque aunque parezca lo contrario, el verdadero poder no está en manos de aquel que lo ejerce sino de aquellos que legitiman su ejercicio.

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, abril 2014

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