Duke, la gran favorita NCAA si las rodillas de Harry Giles lo permiten

7 Nov

gilesLlegó noviembre y vuelve el baloncesto universitario, con su pléyade de aspirantes a estrellas que nos depararán grandes noches de baloncesto. Repasa con nosotros los principales candidatos a ganar el campeonato de la categoría, el maravilloso March Madness.

Una temporada más, el gran foco  de atracción del baloncesto universitario serán los recién llegados. Y más tras lo ocurrido en el draft del 2016. La promoción de jugadores de primer año presentaba buenos jugadores, como siempre, pero pocos con potencial de estrella. Y un buen número de sophomores (estudiantes de segundo año) y júniors (los que han jugado 3 cursos) no desaprovecharon la ocasión para probar suerte en la NBA.

Los jóvenes de más talento tienen unas carreras universitarias fugaces, de apenas una temporada (lo mínimo a lo que les obliga la normativa NBA, que no admite rookies menores de 19 años y que impide el salto directo desde el instituto). Son los llamados “one and done” (uno y listo). Lejos quedan ya aquellos tiempos en que los aspirantes a profesionales cimentaban su futuro brillando en la NCAA.

Si hay una autopista de acceso rápido a la mejor liga del mundo en el baloncesto universitario, ésta no es otra que la Kentucky que entrena John Calipari. En el último draft coló 2 jugadores de primer año (Jamal Murray, Skal Labissière) y otro de segundo (Tyler Ulis) entre las dos rondas. Fue uno de sus drafts más discretos de los últimos años. En el anterior había colocado 4 en primera ronda y 2 en la segunda. La actuación por debajo de sus expectativas de algunos de estos jóvenes redujo la presencia de los Wildcats en la última noche de selección de novatos.

Este curso Calipari ha conseguido otra gran promoción. Los medios especializados clasifican a las promesas del baloncesto por un sistema de estrellas, con un máximo de 5. Kentucky ha becado a 5 jugadores de la máxima categoría: el base De’Aaron Fox, el combo-guard (puede alternar entre base y escolta) Malik Monk, los ala-pívots Wenyen Gabriel y Sacha Killeya-Jones, y el pívot Eudrice “Bam” Adebayo (el mote se lo puso su madre en referencia a un personaje de los Picapiedra).

De la plantilla del curso pasado siguen, como los más destacados, el base Isaiah Briscoe, que no saltó a profesionales porque no rindió conforme a los esperado en su año freshman, el pívot australiano de 2,13 Isaac Humphries, también de segundo año, y el alero sénior Derek Willis. El ala pívot Marcus Lee, ante la llegada de tanto talento en su posición (además de los ya citados debutará el neozelandés Tai Wynyard), ha decidido transferirse a la Universidad de California en busca de minutos para mejorar sus opciones de dar el salto a la NBA, aunque ello le obligue a estar una temporada sin jugar.

Duke, la número 1

Y sin embargo, a pesar de todo este talento, Kentucky no es la gran favorita a proclamarse campeona en la gran Final del March Madness que se disputará el 3 de abril en el estadio de la Universidad de Phoenix. Este honor recae en Duke, número 1 del Top25 de pretemporada de Associated Press por delante de los chicos de Calipari. Mike Krzyzewski, a un paso de la jubilación, está variando su filosofía respecto al reclutamiento. Los “Blue Devils” han pasado de ser un equipo que generaba profesionales con sólidas trayectorias universitarias a ofrecer cada vez más jugadores “one and done”.

El año 2015 Krzyzewski conquistó su quinto campeonato nacional. Y lo hizo con tres debutantes excepcionales que inmediatamente pasaron a la NBA: el pívot Jahlil Okafor, el alero Justice Winslow (hijo de Ricky, el exjugador del Estudiantes de la ACB) y el base Tyus Jones.  Este último draft el alero freshman Brandon Ingram fue elegido por los Lakers con el número 2. La misma posición en la que fue seleccionado Jabari Parker el año 2014. Austin Rivers (2012) y Kyrie Irving (2011) también se despidieron al finalizar su primer curso. Además de ellos, sólo Luol Deng (2004) y Corey Maggette (1999) fueron elegidos en un draft habiendo jugado un único curso. Nueve jugadores en toda la historia de Duke, y 7 de ellos a partir de 2011.

Los “Blue Devils” discuten a Kentucky el primer lugar en el ranking de reclutamiento de esta temporada. Han incorporado a 4 chicos “5 estrellas” como el ala-pívot Harry Giles, el alero Jayson Tatum (estos dos apuntan a Top5 del draft NBA), el base Frank Jackson y el pívot Marques Bolden, un “4 estrellas” en la persona del ala-pívot Javin DeLaurier y un “3 estrellas” australiano, el alero Jack White.  El entrenador del equipo decidió permitir la entrada pública a los entrenamientos 2 días en octubre. ¿Esto supone más facilidades para los ojeadores NBA? Más bien todo lo contrario. En cursos anteriores la entrada era libre, mientras en éste ha quedado restringida a solo dos días. Coach K no quiere distracciones para sus jóvenes.

Pero lo que realmente marca la diferencia en el ránking de pretemporada con Kentucky no es el talento que llega, sino el que ha permanecido. En aquella final del 2015 donde Duke superó a la Wisconsin de Frank Kaminsky y Sam Dekker, hubo un cuarto rookie de los Blue Devils que se echó el equipo a sus espaldas en la segunda parte, el escolta Grayson Allen. Entre él, Okafor, Winslow y Jones sumaron 60 de los 68 puntos del equipo. Allen ha seguido su progresión desde aquella noche de gloria hasta convertirse en el líder natural del equipo, uno de los mejores anotadores de la categoría y el jugador más odiado de los EUA por sus zancadillas en pista de este último curso. El último en la lista de villanos de Duke.

En las alas Allen estará acompañado por Luke Kennard, un sólido tirador de segundo año que ya dejó muestras de su gran clase en su primer año universitario. Sólo le falta ser más regular para convertirse en un jugador temible. El sénior Matt Jones no consiguió establecerse como base, pero jugando de escolta es un peligro desde la línea de 3 puntos.  El ala-pívot Chase Jeter, compañero de promoción de Kennard, no demostró como novato las cualidades que se le presuponían.  Este año tendrá una nueva oportunidad.

La guinda del pastel es otro ala-pívot, Amile Jefferson. El curso anterior, el que debía ser su último, se lo perdió por una grave lesión. La NCAA le ha concedido, por esta causa, poder jugar un quinto año. Si su baja dejó a Duke sin opciones de aspirar a títulos, con su concurso los “Blue Devils” vuelven a ser favoritos a todo. Y sin embargo, no todo es de color de rosa para Coach K, pendiente de las rodillas de uno de los recién llegados, Harry Giles.

Giles es un jugador del siglo XXI: alto, rápido, atlético, de brazos largos y mucho talento, pero con  unas rodillas de cristal. En los últimos tres años se ha lesionado de gravedad ambas articulaciones. En el 2013 se rompió los ligamentos y el menisco de la izquierda, y en el 2015 los ligamentos de la derecha. En ambos casos tuvo que operarse. A primeros de octubre ha vuelto a pasar por el quirófano para hacerse una artroscopia en su rodilla izquierda, con un periodo de baja estimado de unas 6 semanas, justo para llegar al inicio de la temporada 2016-17.

El resto de aspirantes

El vigente campeón se merece un respeto, y por ello empezaremos hablando de Villanova, número 4 del primer Top25 del curso. Respecto a la temporada pasada, conserva al autor de la canasta del triunfo en la final, Kris Jenkins, pero presenta dos bajas importantes tras las graduaciones de su mariscal de campo, Ryan Arcidiacono, y su ancla defensiva, Daniel Ochefu. El pívot de Baltimore también mejoró sus prestaciones ofensivas, lo que fue una de las claves del éxito en el pasado March Madness.

El entrenador Jay Wright cuenta para reemplazar a Arcidiacono con el sénior Josh Hart, el júnior Phil Booth, uno de los héroes en la final de Marzo, y el sophomore Jalen Brunson,  en su día considerado un cinco estrellas. Los problemas los tendrá en la pintura, porque la NCAA ha negado el permiso para jugar este curso al freshman de 2,05 metros Omari Spellman, el sustituto previsto para Ochefu, por motivos académicos. Ante esta circunstancia, el veterano Darryl Reynolds deberá mejorar de forma radical sus prestaciones o el recién llegado Dylan Painter dejar mal a los que sólo le otorgaron una valoración de 3 estrellas.

Los expertos de Associated Press sitúan en el número 5 del ránquing de favoritos a Oregon. Cierto es que el curso anterior hicieron un gran papel, quedándose a un paso de la Final Four. Sólo les sobraron los 37 puntos (con 8 de 13 en triples) de Buddy Hield en el partido de cuartos. El técnico Dana Altman ha perdido a uno de sus anotadores, el alero Elgin Cook, pero conservan a su otro alero anotador, Dillon Brooks, al base Tyler Dorsey y al interior Chris Boucher, uno de los grandes intimidadores de la Division I que además destaca por su tiro de 3 puntos. Y hablando de triples, tras el año en blanco al que le obligó una lesión ya podrá jugar el transfer de Villanova Dylan Ennis.

Pero si Duke estaba pendiente de las rodillas de Giles, los “Ducks” lo están del pie de Brooks. El alero no pudo participar en la gira veraniega de 4 partidos por España en agosto por una lesión de la que fue operado. La Universidad intentó ocultar la gravedad del tema, hasta que finalmente reconoció que se perdería el principio de temporada. Siguiendo un tratamiento conservador, Altman espera contar con sus servicios, a plenos rendimiento, a partir de enero.  El equipo no debería tener problemas para conseguir su invitación para el baile de marzo, aunque si acumula demasiadas derrotas sin Brooks le tocaría un cuadro de torneo más complicado.

Kansas, otra de las fijas en las apuestas precede a Villanova y Oregon como tercera favorita antes de empezar el curso baloncestístico.  Lleva 12 temporadas seguidas proclamándose campeona de su conferencia, la Big 12, y este curso no parece que vaya a romperse la racha. Bill Self se ha hecho con el talento de dos debutantes cinco estrellas,  el pívot de 2,10 Udoka Azubuike  y Josh Jackson. Este alero de 2’03 será otra de las grandes atracciones del siguiente draft de la NBA, uno de los aspirantes al número 1. Jackson es un gran atleta capaz de anotar, pasar, botar, defender. En resumen, un jugador total capaz de manifestarse en todos los lances de un partido, y que no se esconde en los momentos clave.

El timón de los Jayhawks lo llevará con mano firme el base Frank Mason, escoltado por Devonte’ Graham. Junto con Jackson, una línea exterior sólida y sin fisuras. Las dudas están en otros miembros de la plantilla. El alero ucraniano Sviatoslav Mykhailiuk llegó a la NCAA con muchas expectativas, pero tras dos años en la competición no ha hecho honor a ellas. Algo parecido le pasó al ala-pívot de segundo año Carlton Bragg en su curso de debut. En su caso, si no cumplió con lo esperado, al menos de cara al público, fue por falta de más minutos de juego. Si Kansas realmente aspira a proclamarse campeón de los EUA en abril del 2017, estos dos jugadores deberán dar un paso adelante.

Arizona, otro de los grandes centros de atracción de talentos, suma a su plantilla tres novatos 5 estrellas para este próximo curso, el finlandés de 2,13 Lauri Markkanen, el base de 1’98 Kobi Simmons y el escolta-alero de 1,93 Rawle Alkins. El entrenador Sean Miller tendrá a sus órdenes un grupo muy atlético, con muchos jugadores de entre 1,90 y 2 metros, y con muchas opciones exteriores de anotación. Incluso Markkanen puede tirar triples.  El protagonista de la mala noticia es el cuatro estrellas de 2,03 Ray Smith, un alero versátil que la temporada pasada fue baja por una grave lesión de rodilla. En un partido de exhibición justo antes de alzarse el telón de ésta se ha vuelto a romper los ligamentos, la tercera vez en 30 meses. Ha decidido retirarse con tan sólo 19 años, y sin haber llegado a debutar en la NCAA. Por si alguno no lo recordaba, así de perra es a veces la vida.

La estrella de estos Wildcats , y uno de los jugadores más seguidos esta temporada, será el escolta de segundo año Allonzo Trier. La veteranía la pondrá el base sénior Kadeem Allen, que probablemente  juegue de escolta para dejar la dirección al júnior Parker Jackson-Cartwright y al recién llegado Simmons. En el centro de la pintura es donde parece estar el punto débil de Arizona. Markkanen debería acabar jugando de cuatro. El júnior Dusan Ristic es mejor atacando que defendiendo y reboteando, mientras que Chance Comanche apunta a buen defensor, pero el curso pasado le faltaban quilos (parece que ahora los ha ganado). Tal vez por ello los especialistas no confian demasiado en este equipo, dándole el décimo lugar en su primera lista de la temporada.

No quisiera cerrar el repaso a los favoritos sin hablar de dos equipos más, North Carolina y Michigan State. Los Tar Heels, derrotados por Villanova en la última final de la Locura de Marzo, han perdido a sus dos mejores hombres del pasado curso, el ala-pívot Bryce Johnson y el base-escolta Marcus Paige, pero conservan el resto del bloque básico, con los bases Joel Berry y Nate Britt, el escolta Theo Pinson, el completísimo alero Justin Jackson y los interiores Isaiah Hicks y Kennedy Meeks. Si Berry mantiene el nivel del curso anterior, Britt brilla como en el inicio de la pasada temporada y Jackson, además de labores de intendencia y anotar en transición suma desde el triple, los chicos de Roy Williams serán un hueso duro de roer. Y más si el pívot freshman 5 estrellas Tony Bradley, el base Seventh Woods y el escolta Brandon Robinson, ambos de 4, se suman a la fiesta. Empieza el curso en el sexto lugar del Top25, veremos dónde lo acaba…

Michigan State, como Duke en los viejos tiempos, se han caracterizado por ser un equipo jerárquico donde los jugadores iban ganando minutos y responsabilidad curso a curso. Hasta ahora. Primero, porque al técnico Tom Izzo se le han ido tres séniors difíciles de reemplazar como Denzel Valentine, Matt Costello y Bryn Forbes. Y segundo, porque ha reclutado la que en palabras del propio entrenador es su mejor promoción de novatos desde que dirige el equipo (y eso es mucho tiempo, 1995), y la tercera mejor del año tras las de Kentucky y Duke: los aleros Miles Bridges y Nick Ward, el escolta Joshua Langford y el base Cassius Winston. Sobre sus jovenes espaldas recaen todas las esperanzas de los Spartans, aunque los votantes de AP no confian demasiado en ellos, haciéndoles caer hasta el puesto 12 de su lista. Las notas, no obstante, a final de curso.

Duelo de bases 

No todos los novatos con aspiraciones a jugar en la NBA tras sólo un curso de Universidad figuran en conjuntos candidatos al título del March Madness. Los hay que se han decantado por otros centros como Markelle Fultz, que jugará para la Universidad de Washington. Fultz, uno de los mejores bases de su promoción, apunta muy alto en el draft. Este jugador de 1,95 tiene todas las capacidades físicas y las habilidades técnicas para triunfar como profesional del baloncesto, además de una cualidad que no se enseña: creatividad.

Mientras que Fultz por su altura puede alternar las posiciones de base y escolta, Dennis Smith es un base puro. Un gran base puro de 1,87 que ha decidido cursar sus estudios en North Carolina State. Inteligente, rápido, explosivo, con gran dominio de balón y control excepcional de su cuerpo, la NBA también le espera con los brazos abiertos

El último en discordia en este duelo a tres como el del final de la mítica “El Bueno, El Feo y el Malo” es un joven a quien comparan por su forma de jugar con…Ricky Rubio. Lonzo Ball mide 1,98 y este curso mostrará al mundo sus habilidades con la camiseta de UCLA.  Ha cerrado su último curso de instituto con un promedio de triple doble de 23,9 puntos,  11,3 rebotes y  11,5 asistencias por noche a los que ha añadido 5,1 robos. Un auténtico hombre orquesta como lo era el del Masnou en las categorías formativas.

 

Versión íntegra del artículo publicado en http://www.encancha.com, 6 de noviembre del 2016

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