NBA: Justin Zormelo, el estadístico de las estrellas

20 Sep

Las estadísticas avanzadas se han hecho hueco en el baloncesto. En la NBA, su dominio empieza a ser un requisito indispensable para acceder a un banquillo o a un cargo ejecutivo. Y ahora, llega la figura del profesional autónomo al margen de la estructura de los equipos.

El séquito que rodea a los jugadores de la NBA es cada vez mayor. Además de sus propios familiares y los agentes que les asesoran, llevan su agenda, planifican sus actos públicos y controlan sus finanzas, los profesionales tienden a rodearse de profesionales de lo más variado más allá de los fisioterapeutas y recuperadores físicos de confianza. Lebron James, por ejemplo, convenció al peluquero que le cortaba el pelo en Miami, Nick Castemanos, para que se trasladase con el a Cleveland y se pusiera a su servicio particular.

Muchos jugadores de la liga norteamericana contratan a entrenadores particulares para ponerse en forma. Otros contratan a especialistas con los que mejorar aspectos técnicos del juego. Ricky Rubio trabajó hace dos veranos con Mike Penberthy para mejorar su acierto en el lanzamiento. En este apartado técnico podría entrar Justin Zormelo, salvo que no tiene ningún título de entrenador ni ha sido jugador profesional. Es estadístico. El primer estadístico personal de la NBA. Si bien todas las franquicias tienen su propio equipo de análisis desde el auge imparable del “moneyball”, Zormelo es el primero al margen de esta estructura.

Creando una nueva profesión

El protagonista de nuestro artículo era un niño que quería jugar en la NBA, aunque desde pequeño demostró talento para las estadísticas. No en vano se crió en el seno de una familia conectada con los números. Su padre, Justice Zormelo, trabaja en la autoridad reguladora de la industria financiera de los Estados Unidos. Y su madre, Dulce Gómez-Zormelo, es directora financiera de la National Wildlife Federation, la ONG norteamericana más importante (con 4 millones de afiliados) de las dedicadas a la conservación de la naturaleza.

Justin jugó a baloncesto durante sus años de instituto, aunque sin destacar demasiado. Un par de lesiones de tobillo acabaron de dar al traste con sus ilusiones. Se matriculó en la Universidad de Georgetown, y se licenció en Finanzas en el 2006. Pero mientras estuvo en el campus consiguió que le admitieran como ayudante en el equipo de baloncesto de la institución, los Hoyas. Las funciones de los ayudantes van desde cuidarse del material a grabar los partidos o hacer vídeos de ellos, pero no es habitual que ejerzan de técnicos ni que den instrucciones en la pista, ya sea durante los entrenamientos o en competición.

El emprendedor Zormelo empezó a trabajar de forma personalizada con los jugadores que querían dar el salto a profesionales, preparándoles para el draft. Fue el primer paso en su carrera, que tras un interinazgo en los Miami Heat le llevó al cargo de ayudante del coordinador de vídeo de los Chicago Bulls. Allí fue donde empezó a sentar las bases de su método desarrollando un sistema de evaluación de los jugadores en base a los puntos fuertes y débiles de su juego. De ahí pasó a una de las grandes empresas de análisis de estadísticas deportivas, Synergy Sports Technology,como introductor de datos.

Ben Gordon fue su primer cliente particular. El escolta acababa de abandonar los Chicago Bulls para firmar con los Detroit Pistons. Y recurrió al extrabajador del departamento de vídeo de su antiguo equipo para que analizara en imágenes sus actuaciones con su nueva franquicia durante la temporada 2009-10. Y Zormelo, aconsejado por su padre, creo su propia empresa el año 2010: Best Ball Analytics, la primera consultora estadística deportiva personalizada.

Kevin Durant, primer paso hacia la fama

El gran éxito de la empresa viene ligado a Kevin Durant y su MVP de la liga regular del año 2014. El gurú de la estadística y la estrella de la NBA se conocieron en un entrenamiento predraft. Su buena conexión se cimentó en el hecho que ambos admiraban a Larry Bird. Luego Durant, número 2 del draft, firmó con los Sonics de Seattle (ahora Thunder de Oklahoma City) y Zormelo empezó su interinazgo en los Heat. Pero siguieron en contacto a través del correo electrónico. Hasta que Durant decidió que su juego debía alcanzar un nivel superior.

La estrella de los ahora Thunder era un gran anotador, pero quería más. Porque la historia de la NBA está llena de grandes anotadores que han acabado su carrera deportiva con muchos puntos, pero sin títulos ni logros destacados. Y Durant quería trascender. En los play-off del 2011, su equipo había caído en las finales del Oeste contra los Dallas Mavericks. El jugador había sido el mejor anotador de la liga regular por segundo año consecutivo, pero su porcentaje de acierto en el tiro en general, en los triples en particular y el número de asistencias dadas eran los peores de su carrera, exceptuando los de su temporada de novato.

A lo largo de 2 años Zormelo asistió a los partidos en Oklahoma City acompañado de su ipad, determinando lo que su cliente hacía bien y lo que hacía mal, cuantificándolo en números y registrándolo en videos. En base a estos datos, planificaba los entrenamientos individuales e incluso su comportamiento en los partidos. Durant pasó a tirar menos para tirar mejor. A renunciar a las acciones que la estadística le marcaba como desfavorables para centrarse en las que le eran óptimas. El jugador franquicia de los Thunder y su estadístico decidieron que ante los habituales dobles o triples marcajes, la mejor opción no era un mal tiro sino un buen pase o mejorar la posición desde el bote.

Una lluvia de clientes

El premio a su esfuerzo fue, el MVP para Durant y un montón de clientes para Best Ball Analytics. Entre los más conocidos, Paul George y Roy Hibbert, dos miembros de la plantilla de los Indiana Pacers que intentó arrebatarle la supremacia del Este a los Miami Heat de otros dos clientes de Zormelo, Dwyane Wade y Norris Cole. Dos grandes bases com Rajon Rondo y John Wall también requirieron sus servicios, así como Shaquille O’Neal en sus últimos años como profesional.

El último rookie del año, el alero de los Timberwolves de Minnesota Andrew Wiggins, es otro de sus pupilos. Y ahora, una de las perlas del futuro, el sudanés de 18 años y 2,13 de altura Thorn Maker. El joven intentó conseguir la elegibilidad para jugar en la NCAA esta próxima temporada, pero finalmente ingresará en la universidad en el curso de 2016-17, como estaba previsto. Y mientras tanto, intenta mejorar su juego. Aunque deberá dejar bien claro quien paga a Zormelo si quiere evitarse problemas con la estricta reglamentación universitaria.

A algunos entrenadores de la NBA esta nueva figura les puede crear suspicacias. Y posiblemente con razón. Nada que objetar al trabajo individualizado durante la pretemporada. Todo lo contrario. Se espera que los jugadores intenten mejorar sus prestaciones técnicas y físicas. Pero Zormelo sigue a algunos de sus clientes más allá de la pretemporada, dándoles consejos sobre como han de jugar los partidos. Unos consejos ajenos al cuerpo técnico de la franquicia.

Aquí puede radicar el problema. No siempre la visión de los profesionales sobre el parquet de cual es su juego ideal o hacia donde quieren orientar su carrera coincide con el cometido que su técnico les tiene reservado. No obstante, la NBA es una liga de estrellas, no de entrenadores, y no creo que se atreva a prohibir a los principales artífices del espectáculo (y por tanto del negocio) que intenten desarrollar su talento. Así que a los técnicos me temo que no les queda otra que adaptarse a los nuevos tiempos: la Era de la Estadística.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, septiembre 2015

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