NBA: Los Knicks suspenden en geometría

13 Nov

Una de las incógnitas de esta temporada era ver como los Knicks de Nueva York se adaptaban al nuevo esquema de juego que ha llegado de la mano de su presidente Phil Jackson. En estos momentos, la adaptación es nula. El equipo de Nueva York no ha asimilado aún el triángulo ofensivo.

Los New York Knicks han puesto su destino en las manos de Phil Jackson, al que el pasado 18 de marzo presentaron como  uno de los dos presidentes del equipo (con un sueldo de 12 millones de dólares anuales). Tras haber  superado la primera ronda de los play-offs en sólo una de las últimas 14 temporadas, y ante la amenaza real de fuga de su estrella Carmelo Anthony, confiaron en Jackson como el guía en el camino hacia la redención.

Fichar a Phil Jackson no es sólo fichar a un hombre de éxito, ganador como entrenador de 6 anillos de la NBA con los Chicago Bulls de Michael Jordan y 5 con Los Angeles Lakers de Shaquille O’Neal (los 3 primeros) y Kobe Bryant (los 5). Tampoco se trata sólo de reencontrarse con el pasado glorioso de la franquicia (Jackson ganó un anillo como jugador con los Knicks en 1973, y también estaba en el equipo campeón de 1970 pero no jugó a causa de su paso por el quirófano).

Hacerse con los servicios del “Maestro Zen” (sobrenombre de Jackson por la aplicación de la filosofía oriental a sus métodos de entrenamiento) supone firmar con un sistema de juego claro y definido: el triángulo ofensivo. Aunque la táctica no es un invento suyo sino de Tex Winter, Jackson es su principal apóstol y abanderado. Todos sus equipos en la NBA lo han dominado (y han ganado campeonatos).

En su libro “Canastas Sagradas” (1995), Phil Jackson describía así los fundamentos de su sistema: “El ataque en triángulo se describe mejor como el tai-chi de los cinco hombres. La idea básica es orquestar el flujo de movimiento para engañar a la defensa y desequilibrarla, creando una miríada de oportunidades en la pista. El sistema toma el nombre de uno de los patrones más habituales del movimiento: el triángulo de la línea de banda”.

Como Phil Jackson ya se ha retirado de los banquillos, eligió para ejercer la función de entrenador a uno de los jugadores básicos del triángulo en sus años en los Lakers, Derek Fisher. Alguien que ha vivido el sistema desde dentro y que ahora, desde la proximidad con la plantilla como jugador  en activo hasta hace nada (se retiró este verano), deberá inculcar sus principios a los jugadores de uno de los dos equipos de la ciudad de Nueva York.

Sin embargo, nadie ha dicho que este sea un sistema fácil de aprender. Y los Knicks lo están viviendo en primera persona. Su récord en estos momentos es de 2 victorias y 7 derrotas, encadenando una serie de 6 tropiezos consecutivos. Son el penúltimo equipo del Este sólo por delante de un clásico de la cola, los Sixers de Filadelfia. Y son el único equipo de la NBA que aún no ha anotado 100 puntos en un partido.

El triángulo se colapsa

A los jugadores de los Knicks les está costando hacerse con las nuevas directrices de juego, ya sea por las complicaciones del propio sistema, su capacidad para asimilar conceptos complejos del juego o su propensión al lucimiento individual por encima del rendimiento colectivo. Y mientras, Fisher deambula por la banda con una pose inexpresiva teñida vagamente de melancolía. Como si pensara “quien me mandaría a mi meterme en este lío” o “aún tendré que salir yo a la pista a enseñarles a estos ….. cómo se hace”.

El ataque de su equipo es en estos momentos un desastre. Los jugadores adoptan la posición inicial del sistema para la foto, y a partir de ahí cualquier parecido con el modelo a seguir es pura casualidad. Las posesiones se eternizan, con pases sin consecuencia entre jugadores que no saben dónde situarse, comiéndose espacios unos a otros, hasta que se agota el tiempo y llega el momento de la resolución individual. Por cierto, para esta última acción nunca faltan candidatos.

Los Knicks dan 349 pases por partido, el tercero que más en la Liga, para acabar anotando 91,6 puntos, el peor promedio de los 30 equipos de la NBA. Anotan 1,1 puntos por cada lanzamiento intentado, superando en esta estadística tan solo a los Detroit Pistons. Sus porcentajes de acierto tampoco son buenos, en parte debido a estos tiros precipitados al final de unas posesiones improductivas y en parte a la descoordinación general en pista (43,7%, el 23 de la competición).

Otra prueba del lio ofensivo que en que vive la plantilla de los Knicks es que el conjunto es el que menos tiros libres lanza por partido: 15,7. Un dato que llama la atención cuando uno de los recursos que preconiza el sistema del triángulo ofensivo son las penetraciones hacia canasta tras corte o alguno de los aclarados resultantes del movimiento de los jugadores. Con sus bajos porcentajes en el lanzamiento lejano, renunciar al acercamiento a canasta se me antoja suicida.

La defensa se resiente

Lamentablemente, estos problemas ofensivos se han trasladado también a la defensa. La confusión en que viven los jugadores se nota en su rendimiento defensivo. Y así mientras los Knicks sólo disponen de 15,7 tiros libres por partido, conceden a sus rivales 27,6 (el sexto equipo que más lanzamientos de personal permite).

La franquicia encaja 110,9 puntos por cada 100 posesiones (son el veintiseisavo que más recibe). Gran parte de la culpa de esta cifra viene de sus problemas para obstaculizar los triples de sus contrincantes, que anotan el 42,3% de los que intentan (la peor defensa en este apartado de la NBA). El porcentaje de acierto desde su esquina izquierda sube hasta el 51,7%.

Su floja actuación defensiva puede originarse en un cambio del sistema de protección de su aro utilizado hasta la pasada temporada y en el que se hacían constantes cambios en las marcas. Pero el caos en ataque también contribuye.  En palabras del entrenador Derek Fisher, “cuando las cosas no funcionan en ataque, es duro defender para los chicos”. El pívot  Jason Smith sigue en esta dirección cuando afirma que “estamos dejando que el ataque afecte a la defensa”.

Mientras su defensa no funcione, los Knicks tendrán menos opciones de sumar puntos fáciles en transición. Y se verán condenados a un ataque estático que por el momento se les atraganta. Tras unas cuantas posesiones fallidas, el equipo se descompone, apareciendo la propensión de algunos de sus miembros a las soluciones individuales sin que Fisher desde la banda sea capaz de atajar la tendencia.

El margen de mejora

Uno de los vértices del triángulo inicial debería estar ocupado por un base que además de ver el juego tenga un buen lanzamiento de tres puntos.  Es el papel que desempeñaron B.J. Armstrong y Steve Kerr en los Chicago Bulls y Derek Fisher en Los Angeles Lakers. Ni Pablo Prigioni ni Shane Larkin dan este perfil en la plantilla de los Knicks (aunque Larkin sea de los pocos jugadores que tiene claramente asimilados los principios del triángulo). El debut de José Manuel Calderón con el equipo cuando se recupere de su lesión muscular podrá paliar esta carencia.

Otro de los vértices del triángulo lo debería ocupar un pívot con capacidad de jugar el uno contra uno, pero además con buena visión de juego para la circulación de balón. Amar’e Stoudemire es válido para el 1×1, pero sus conceptos colectivos no van más allá del bloqueo y continuación. Jason Smith presenta muy buena mano desde la media distancia, lo que le permite culminar las situaciones de aclarado del triángulo, pero no es tan contundente en el cuerpo a cuerpo. Samuel Dalembert prácticamente no anota y Cole Aldrich es testimonial. Tal vez el regreso del también lesionado Andrea Bargnani mejore las opciones anteriores.

Y finalmente tenemos a un escolta o alero con capacidad para hacer un poco de todo, ya sea anotar desde fuera o penetrar, y visión para trasladar la pelota a los dos compañeros que se hallan fuera del triángulo. J.R. Smith y Preston Shumpert son resolutivos pero poco dados a mirar a los demás (especialmente el primero, al segundo confían en reconducirlo). Tim Hardaway Jr no se aclara aún, y tiende al individualismo tanto como sus otros dos compañeros. Suerte que siempre queda Carmelo Anthony, que ahora debe justificar su nuevo contrato de 124 millones de dólares por 5 temporadas.

Todo apunta que tras esta temporada de transición en que se cimentarán las bases del triángulo en los Knicks, en el mercado de cambios de febrero y en el de agentes libres del próximo verano veremos una activa participación del equipo en busca de las pizas claves que necesita para completar el puzle.

Stoudemire, Andrea Bargnani, Samuel Dalembert, Jason Smith y Shane Larkin acaban contrato, Iman Shumpert espera una oferta cualificada de la franquicia y Quincy Acy y Travis Wear aguardan la decisión de los Knicks para saber si su contrato se prolonga una temporada más. La continuidad de J.R. Smith está en manos del propio jugador. Mucho margen de maniobra para que Phil Jackson se libre de los jugadores que no encajan y lance sus redes  a ver que acaba pescando.

Artículo publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2014

Anuncios
NBA.com | Hang Time Blog

The official news blog of NBA.com with commentary and analysis from NBA.com's staff of writers.

ProBasketballTalk

Basketball - NBC Sports

EL ECO SIN PASOS

un blog con artículos sobre baloncesto EUA, principalmente. Ni más...ni menos

La Canasta Americana 🏀

un blog con artículos sobre baloncesto EUA, principalmente. Ni más...ni menos

A %d blogueros les gusta esto: