NBA: Lance Stephenson, potencia sin control en la final del Este

3 Jun

La semifinal de la NBA entre Miami Heat y Indiana Pacers nos ha dejado una serie de imágenes que serán recordadas a lo largo de los años. Y todas ellas con un mismo protagonista, un Lance Stephenson empeñado en desquiciar a los Heat. Al final, el único desquiciado fue él mismo.

Una vez acabado el sexto partido de la serie, consumada la derrota de los Pacers ante los Miami Heat en la Final de la Conferencia Este, los periodistas preguntaron a Paul George si creía que el equipo debía ofrecer un nuevo contrato a Lance Stephenson, que queda libre a final de temporada. A pesar de que luego matizara sus declaraciones remitiendo el tema a los ejecutivos de la franquicia de Indiana, sus primeras palabras fueron contundentes: “No lo sé”.

La actuación de Lance Stephenson ha sido uno de los puntos de interés de esta serie al mejor de siete partidos. Y no tanto por sus buenos números (14 puntos, 5,8 rebotes y 5 asistencias de media) como por sus palabras y algunas actitudes dentro de la pista. El escolta, a la búsqueda de un nuevo contrato acorde a su valor (su salario anual no llega al millón de dólares), ha vivido sobremotivado las semifinales de la NBA contra los Heat. Su necesidad de reivindicarse ante los ejecutivos de los Pacers y de llamar la atención de los del resto de equipos le ha provocado momentos de descontrol.

En la víspera del partido inicial de la serie entre Pacers y Heat la primera víctima de sus ataques fue Dwayne Wade. Más concretamente una de sus articulaciones: “la rodilla de D. Wade le va a crear problemas, así que tenemos que ser superagresivos y hacerle correr. Le diremos al entrenador que tenemos que hacerle correr para que se le hinche la rodilla. Hay que hacer todo lo posible para facilitarnos los partidos”.

Las rodillas de Wade ya le habían dado problemas en las finales de la NBA del 2012 y 2013. Esta temporada, su entrenador Erik Spoelstra le ha dosificado con la menor media de minutos en pista de su carrera, 32,9 por partido (y jugando sólo 54 de los 82 partidos de la liga regular) para que el escolta de 32 años llegase sano a los playoffs. Pero en este caso llovía sobre mojado, y no solo por el historial de lesiones de Wade.

Stephenson y su rival ya habían vivido momentos de tensión durante el enfrentamiento entre sus equipos de liga regular en abril, con el liderato del Este en juego. Ambos jugadores fueron sancionados con una técnica, y finalmente el escolta de los Pacers fue expulsado en el último cuarto tras mirar desafiante a su rival (la expulsión por esa acción aislada parece exagerada, pero suponemos que los árbitros valoraron la actuación del jugador durante todo el partido).

 

Tras el incidente anterior, Stephenson manifestó que “sólo es baloncesto. Si me cruzo con Wade en la calle, no iré a por él. Sólo es baloncesto, y jugamos duro. Ambos tenemos nuestro objetivo y ninguno de los dos le dará facilidades al otro. No tengo problemas con ellos, pero en la pista no hay amigos”. Su defensa sobre el escolta de los Heat durante la serie final reafirma sus palabras.

El foco de atención de Stephenson se desplazó hacia la gran estrella rival, Lebron James, a partir del tercer enfrentamiento de la Final del Este. Durante la primera parte de este duelo James le hizo algunos comentarios al jugador de los Pacers para picarlo (lo que se conoce como “trash talk”). Tras la derrota de su equipo por 99 a 87, con la serie 2 a 1 para los Heat, Stephenson dijo a la prensa que “suelen decirme cosas, decirme que harán algo que me saque de mis casillas. Y ahora él lo está intentando. Creo que es una debilidad por su parte y haré lo que pueda para explotarla”.

La respuesta de Lebron James vino en dos partes. La primera, ante la prensa: “No soy de los que pican, pero puedo hacerlo. Nunca empiezo, pero si lo hago soy capaz de mantenerme centrado. Ganar es lo más importante. Tengo claro cual es el principal objetivo”. Y la segunda en la pista. Nuevo triunfo de Miami (102-90) que ponía la serie 3 a 1 para los de Florida, y a los Pacers contra las cuerdas, con 32 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias de King James.

Tras este cuarto partido Paul George, el principal encargado de defender a James durante toda la serie, criticó la actitud de su compañero: “Lo hace sobre el hombre equivocado. Va por el mal camino. A Lebron le da igual, esas cosas le estimulan”. Stephenson no entendió el mensaje: “No me importa como se sienta Lebron. Estoy preparado para cualquier reto. Me encanta cuando la gente me pone a prueba”.

Así que decidió subir la intensidad del desafío, entrando en terreno peligroso como un camión sin frenos y cuesta abajo. En el quinto enfrentamiento, además de mantener un bronco duelo físico con Wade, se introdujo en el corrillo en que Spoelstra, el entrenador rival, daba instrucciones a Mario Chalmers y Norris Cole. Se tiró al suelo de forma descarada en un contacto con James, consiguiendo únicamente ser multado con 15.000 dólares por un “flopping” tan burdo. Y para culminar el esperpento, la imagen que ha dado la vuelta al mundo. Viendo que no conseguía descentrar al número 1 del baloncesto mundial en estos momentos, le sopló a la oreja.

 

La espiral llegó a su máxima expresión en el sexto y definitivo partido. Stephenson asumió el marcaje directo de su némesis. Los codos volaron. Los Pacers se adelantaron 2 a 9, pero Lebron despertó con 3 fáciles entradas a canasta, para desesperación de su defensor. Con las pulsaciones a 1000 por hora, James halló el momento para desequilibrar a su rival.

La estrella de los Heat le puso la mano en la cara a Stephenson intentando evitar un triple que acabo entrando. Una acción disimulada que los árbitros no vieron. Pero que hizo mella en su rival. Stephenson perdió los nervios y la partida en una reacción poco disimulada alejada de la pelota, devolviéndo el toque a James.

Y Lebrón pudo presentarse como la víctima, centrando todos los focos y la atención arbitral sobre el escolta con tres cuartos aún por jugarse. Una falta flagrante del escolta sobre Norris Cole en el siguiente cuarto acabó con la voluntad belicosa del jugador de los Pacers.

 

Tras quedar fuera de la lucha por los anillos, Stephenson demostró que es un hombre sincero. Volviendo a las declaraciones que hemos citado antes sobre Wade, el jugador de los Pacers fue capaz de dejar su actitud agresiva una vez acabado el partido. Cuando dijo “solo es baloncesto y jugamos duro (…), no tengo problemas con ellos”, era verdad. Y no tuvo ningún problema en abrazarse con los jugadores rivales (incluyendo a Lebron James ) y aceptar deportivamente la derrota en un mensaje publicado en su cuenta de instagram.

El small ball aniquila a los Pacers

Llegados a este punto, lo fácil sería culpar a las distracciones provocadas por Lance Stephenson de la derrota de los Pacers. Nada más lejos de la realidad. La victoria de los Heat se explica por motivos puramente tácticos derivados de su disposición sobre la pista y de la incapacidad del equipo de Indiana para contrarrestarla de forma adecuada. Cuando el entrenador de Miami Rick Spoelstra alineó un cinco pequeño en pista, su rival Frank Vogel mantuvo su quinteto de confianza en pista, sin acertar en los ajustes.

La serie quedó rota tras las victorias de los de Florida en el tercer y cuarto partidos, que dejaron el marcador global en un 3 a 1 favorable a los Heat. El héroe del tercer duelo fue Ray Allen, que cosió a triples a los Pacers (4) en el último cuarto. Durante la racha, sus compañeros en pista son Dwayne Wade, Norris Cole, Lebron James y Chris Bosh, y sus rivales son Roy Hibbert, David West, Paul George, Lance Stephenson y C.J.Watson/George Hill.

Parece lógico pensar que, dado que Lebron ejercía de ala pívot, el encargado de su defensa fuera David West. Pero como era un emparejamiento desfavorable a su equipo, Vogel encomendó esta tarea a Paul George. Con Hibbert defendiendo a Bosh, Stephenson sobre Wade y los bases controlando a Cole, sólo quedaba un jugador libre: Ray Allen Y el veterano se fue a la línea de tres, alli donde West no podía cogerle, para anotar sus dos primeros triples del período y empezar a firmar la sentencia de los Pacers.

 

En el siguiente enfrentamiento los Heat no pudieron contar con los servicios del lesionado Chris Andersen, y optaron por utilizar un equipo “bajito” de salida, con Rashard Lewis de cuatro titular (bastante abierto en ataque) y Chris Bosh en funciones de cinco. Y la jugada les salió tan redonda que mantuvieron el planteamiento el resto de la Final del Este. Marcado por Hibbert, Bosh se dedicó a sacar al gigante de la zona y a tirar desde media distancia. Anotó 17 de sus 25 puntos antes del descanso.

En los tres partidos anteriores de la Final de Conferencia Bosh había anotado un global de 27 puntos (9 en cada uno de ellos), sin hallar la manera de superar a Hibbert en la pintura. En el quinto partido se fue hasta los 20 puntos, y en el sexto y último volvió a sumar 25. Las piezas acabaron de encajar cuando Rashard Lewis recuperó la confianza en su tiro tras una temporada aciaga (18 puntos en el quinto enfrentamiento y 13 en el sexto).

La derrota de Miami en el quinto partido tiene una explicación clara: los problemas de faltas de Lebron James, clave en el desarrollo del “small ball” de los Heat. Paul George fue el jugador más destacado de aquella noche por los Pacers con 37 puntos. Pero 31 de ellos llegaron después de que la estrella de Miami cometiese su quinta falta en el tercer cuarto. Y aún así, la franquicia de Florida tuvo un lanzamiento para ganar, un triple de Chris Bosh desde la esquina tras pase de James a 4 segundos del final que no entró.

Los Pacers no pudieron sacar rendimiento a su mayor altura en ataque para compensar sus problemas defensivos. El equipo hubiera podido variar su configuración en pista, pero me temo que Frank Vogel se hallaba en un callejón sin salida. Tras los problemas de juego de final de liga regular y principio de play offs, el técnico se había encomendado a su guardia pretoriana para reconducir la situación. George Hill, Lance Stephenson, Paul George, David West y Roy Hibbert han acaparado el tiempo en pista, con C.J. Watson y Luis Scola como únicos suplentes habituales pero sin demasiados minutos de importancia.

Tan solo en el tercer cuarto del sexto partido, con su equipo 30 abajo, el entrenador de los Pacers puso en pista un cinco pequeño con Hill, Stephenson, George, Chris Copeland y West. No funcionó. Tal vez con Evan Turner por Copeland el experimento podría haber dado otro resultado, pero el polivalente jugador arrastraba las consecuencias de una amigdalitis. Quien sabe, tal vez la próxima temporada les funcione. Aunque antes deben decidir si le ofrecen la renovación a Lance Stephenson.

 

publicado en http://www.encancha.com, junio 2014

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