Los Pacers, en crisis en el peor momento

5 May

Hemos vivido una primera ronda de los playoffs apasionante, con 5 de las 8 series llegando al séptimo enfrentamiento (4 de los 7 partidos entre Thunder y Grizzlies y 3 de los 6 entre Blazers y Rockets resueltos en la prórroga). Tanta igualdad les ha ido de maravillas a los Pacers para disimular los problemas que les han planteado los Hawks. Los de Indiana no pasan por un buen momento, y no todo el mérito ha sido de su rival.

Los Indiana Pacers acabaron la liga regular en primera posición de la conferencia Este, con un registro de 56 victorias por 26 derrotas. Por tanto, en primera ronda de play offs les tocó el rival en teoría más débil de su parte del cuadro, los Atlanta Hawks (38-44). Una serie que se presumía desequilibrada pero que se alargó más hasta el séptimo partido para desesperación de los Pacers, que vieron como sus miserias salían a la luz.

Porque aunque el equipo fue el campeón del Este, su final de la primera fase de la competición no estuvo a la altura de este título. A finales de febrero os explicaba en un artículo el traspaso realizado por el equipo, que envió a Danny Granger a los Sixers a cambio de Evan Turner. Entonces os decía que “si en junio se proclaman campeones de la NBA, seguramente podrán marcar en rojo en el calendario como una fecha clave para su éxito el día que cerraron este trato” . Una vez más, mis dotes de adivino han quedado en evidencia.

Porque si por algo puede pasar ese día a la historia no será como el del primer paso hacia el anillo, sino como el del primero hacia el fracaso y la descomposición. Contra todo pronóstico, una operación que analizada desde el punto de vista baloncestístico parecía brillante ha acabado desatando la madre de todas las tormentas en Indiana, y con consecuencias imprevisibles a final de temporada (cuando sea que éste llegue para los Pacers).

La lucha entre Turner y Stephenson

La marcha de Granger parecía concederle de forma clara y explícita el bastón de mando del equipo a Paul George. El problema es que la llegada de Turner ha desatado una guerra imprevista. El ex de los Sixers está en su último año de contrato, y será agente libre la próxima campaña. Lo mismo que le ocurre a Lance Stephenson. Ambos jugadores han hechos sus cálculos, y han llegado a la conclusión de que el equipo sólo podrá retener a uno de los dos.

La tensión entre ambos estalló en forma de pelea en un entrenamiento previo al inicio de los play offs, según informa el periodista de Yahoo Sport Adrian Wojnarowski (un “insider”, con pleno acceso a las fuentes de la NBA). El enfrentamiento no fue algo casual, fruto de un enojo pasajero, sino que llevaba tiempo gestándose. De hecho, Turner no es el primero de los miembros del equipo que ha perdido los nervios ante la conducta de Stephenson. Según el periodista de la ESPN Marc Stein, Stephenson y George Hill ya habían tenido un encontronazo previo, durante la derrota del 31 de marzo ante los Spurs de San Antonio.

Parece evidente que el equipo ha perdido su química. Ahora veamos cómo se ha traducido este en números. Antes de la llegada de Turner, el balance del equipo era de 41-13. A partir de ese momento, los Pacers cerraron la liga regular ganando 15 partidos y perdiendo 13. En marzo firmaron un 8-10 y en abril llegaron al final de esta parte de la temporada con un 4-3. Y eso jugándose el liderato del Este con los Miami Heat. Por suerte para la franquicia de Indiana Rick Spoelstra, entrenador de su rival, empezó a dosificar a sus jugadores para cerrar ese mismo mes de abril con un récord de 3-6.

Mirando los números particulares de Stephenson, vemos que sus medias estadísticas en asistencias también han bajado. De las 4,5 de octubre, 5,3 de noviembre, 5,4 en diciembre, 5,6 en enero pasamos a las 4 de febrero, 3,1 de marzo y 4,4 de abril (cifra esta última maquillada por las 11 que repartió ante los Thunder en un mes con tan solo 7 encuentros). En la primera ronda de play off ha promediado 3. En sólo 2 de los 54 partidos de liga regular previos a la llegada de Evan Turner había dejado en blanco la casilla de pases de canasta. En los 28 restantes dobló esa cifra.

Lo cierto es que por lo visto en la serie contra los Hawks, la circulación de balón de los Pacers es por momentos muy deficiente, sin ningún objetivo colectivo prefijado, a la espera que algún jugador decida por su cuenta. No se trabaja para conseguir una superioridad previa en estos 1×1 sacando de sus posiciones a la defensa rival, sino que se mueve la pelota, muy lentamente la espera que pasen los segundos. La velocidad aún se ralentiza más cuando el balón llega a las manos de David West.

La desaparición de Hibbert

Roy Hibbert no se calló lo que pensaba de la situación y declaró a la prensa  en el tramo final de la Liga Regular que “hay algunos jugadores egoístas en el equipo. Estoy cansado de hablar de ello. Llevamos un mes hablándolo. Jugamos duro, pero tenemos que mover la pelota. Es obvio, ¿verdad?”. Todo parece indicar que se refería a Stephenson.

El pívot es uno de los principales damnificados por la lucha de egos. Con sus limitadas capacidades para generarse sus acciones ofensivas, necesita de la ayuda de sus compañeros para recibir la pelota en el lugar y momento oportunos. Y en las series contra los Hawks se le ha visto intentar demasiados lanzamientos desde la media distancia, lo que en un jugador con su porcentaje de tiro casi equivale a regalar la posesión (porque además está demasiado lejos para luchar por el rebote consiguiente).

Hibbert es otro de los jugadores que está en el ojo del huracán a causa de su rendimiento. Nunca ha sido un gran anotador (12,8 puntos por partido en su mejor temporada), pero este año su media ha descendido hasta los 10,8 puntos. Y aunque sus porcentajes de lanzamiento siempre han sido bastante flojos (en sus 6 años en la NBA nunca ha superado el 50% tratándose de un jugador interior), en este su acierto en la liga regular se ha quedado en un 43,9%, el peor de su carrera.

Abril ha sido un mes especialmente dramático. En este último mes de liga regular anotó 12 de sus 51 intentos de canasta (23,5%). Ya en los play offs ante los Hawks, en los primeros 6 partidos de la serie transformó 10 de 33. Y lo que es peor, también menguó la fiabilidad en su especialidad: la defensa. La pintura de los Pacers ya no parece tan inexpugnable como antes, y por primera vez en unas cuentas temporadas, Hibbert no ha estado entre los candidatos a Mejor Defensor del Año.

Su bajón en defensa ha resaltado aún más en este inicio de play offs. Lo que a priori parecía una ventaja como la baja por lesión en Atlanta de Al Horford ha obligado al gigante de 2,18 a emparejarse con jugadores más pequeños y móviles como Paul Millsap y Pero Antic, que lo sacan de la zona con su capacidad para lanzar desde media y larga. El juego abierto de los Hawks agravó su crisis de confianza, menguando sus minutos en pista. Hasta el séptimo partido, a vida o muerte, en que el gigante resurgió: 13 puntos (6 de 10 en el tiro), 7 rebotes y 5 tapones.

El entrenador en la picota

Llegados a este punto, no debemos olvidar que los Pacers son un equipo construido con un único propósito: derrotar a los Miami Heat en la final de la Conferencia Este (y luego si se puede ganar el anillo). En ese emparejamiento Hibbert debe jugar un papel clave para castigar el small ball de los de Florida. En la Final del este del año pasado, el pivot aportó 22 puntos y 10,4 rebotes de media. Tras 7 partidos, el triunfo fue para el equipo que contaba a su favor con el factor pista, los Heat (este año será para los de Indiana, si llegan).

El entrenador Frank Vogel tiene un trabajo doble. Superar la siguiente eliminatoria  contra los Wizards y recuperar los ánimos de su pívot. Por suerte para él,  el juego interior del equipo de Washington (con Gortat, Nené y Seraphin) no tiene la capacidad de jugar abierto. De hecho, el trabajo del técnico es triple. Aunque la tercera de sus tareas va ligada a las dos anteriores, y no es otra que conservar su puesto de trabajo. El Presidente de Operaciones Basquetbolísticas (el equivalente al director deportivo) de los Pacers, Larry Bird, tiene a Vogel en su punto de mira.

En marzo, al principio de la crisis en que se halla inmerso el equipo, Bird dijo que el entrenador tenía que empezar “a presionar a los jugadores que no hacen lo que se supone que deben hacer. Y mantenerse firme, tanto si les tienes que sentar cuando no cumplen como si limitas sus minutos”. Tras el segundo partido contra los Hawks, el General Manager de los Pacers Kevin Pritchard (exjugador del Cáceres en la ACB la temporada 92-93) afirmo vía twiter que el trabajo de Vogel no peligra, pero en el deporte los resultados mandan.

El exalero de los Celtics no sólo le reclamó más disciplina a su entrenador. También dejó ir perlas como “a veces creo que no están comprometidos al 100% con su trabajo” o “la gente me pregunta si no estoy enfadado con ellos;  no estoy enfadado, estoy decepcionado” refiriéndose a sus jugadores. Aunque Bird también debería hacer algo de autocrítica. Al fin y al cabo, el traspaso de Granger a cambio de Turner es responsabilidad suya. Y la decisión a final de temporada de a qué jugador se le presenta una oferta de renovación, también.

 

publicado en http://www.encancha.com, mayo 2014

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