NBA: Adios mangas, hola publicidad

3 Abr

Las camisetas con mangas no gustan a todos los jugadores de la NBA. Con Lebron James de portavoz, los detractores de esta prenda podrían conseguir la retirada de estas prendas. Un pequeño contratiempo para los gestores de la Liga que se centran ahora en otra batalla más importante, la introducción de publicidad en la equipación de los equipos.

Esta temporada la NBA introdujo como gran novedad las camisetas con mangas (cortas, por supuesto) para sus jugadores en algunos partidos. Una prenda de vestir ajustada, lejos de las habituales prendas de una o dos tallas más de la que nos tocaba (por aquello de la comodidad, algunos, y para disimular los michelines las mayoría) que hemos usado muchos aficionados a falta de la camiseta de tirantes “oficial”. Evidentemente, como en todo lo que la hace la liga, detrás se podía intuir un móvil económico.

Muchos aficionados ya tienen la camiseta de sus equipos, con el nombre grabado de su estrella. Para que compren otra, o cambias los colores del equipo o cambias el patronaje de la prenda. La variación de diseño ya se hizo no hace mucho, con la introducción de la gama “vintage” (incluso para equipos sin ninguna camiseta antigua que recuperar dada su reciente creación, que lo importante no era hacer un homenaje a la historia sino vender). Así que en esta ocasión se optó por el patronaje, mediante el añadido de mangas al uniforme de los jugadores.

El problema es que a no todos los principales implicados en el proceso (es decir, aquellos que tenían que lucirlas) les ha parecido bien el cambio. El deporte es un tema mental además de físico. Y más de uno, con razón o sin ella, le echó las culpas de una mala noche al nuevo diseño. Lebron James estalló tras una derrota de los Heat ante los Spurs. Tras anotar 61 puntos ante los Charlotte Bobcats (con camiseta de tirantes), en sus dos partidos siguientes (con mangas) se quedó en un global de 1 de 17 en sus lanzamientos desde fuera de la pintura.

“No es una excusa, pero no soy un gran partidario de las mangas. Cada vez que tiro, noto como si me estirasen el brazo hacia atrás. Y habitualmente no tengo mucho margen de error en mi tiro en suspensión. Definitivamente, no me gusta”, dijo la estrella de los Heat, quien señaló que la nueva camiseta afectaba especialmente a su tiro de 3 puntos. James recordó que en el partido de Navidad se quedó en 0 de 4 en triples ante los Lakers, y en el All Star su mala racha fue de 0 de 7 (y sin mucha oposición defensiva, algo que en los partidos de las estrellas es tristemente habitual en los últimos años).

La NBA reconsidera su postura

Ante las quejas de “King” James y otros jugadores, el nuevo comisionado Adam Silver, en su primera patata caliente desde que asumió el cargo en noviembre, replicó que a pesar de la “enorme demanda” de estas prendas por parte de los aficionados, la Liga reconsideraría el tema si los jugadores no estaban cómodos con ellas. En una entrevista para Bleacher Report, el comisionado reveló que pensaba reunirse con James este verano, después de los playoffs.

“Si a los jugadores no les gustan, tendremos que probar otras cosas. No me arrepiento de haberlas introducido esta temporada. Estaba pensado como algo divertido para jugadores y aficionados. Pero si suponen un problema, cambiaremos a otras iniciativas”, dijo Silver, quien se escudó en que, de acuerdo a las estadísticas de la NBA, el impacto de las camisetas en el juego es mínimo (el porcentaje de tiro de los 13 equipos que han jugado con ellas ha sido del 45,6% respecto al 46,1% de estos mismos equipos en sus partidos con las camisetas tradicionales).

De todas maneras, la actitud de Silver en este tema es una muestra del carácter dialogante del nuevo comisionado de la NBA. El anterior, David Stern, las habría impuesto pasando por encima de la opinión de los protagonistas del espectáculo. Precisamente el ahora jubilado Stern era el principal freno a una de las innovaciones que quiere introducir la liga en materia de vestimenta. Y es que en palabras de su sucesor, la inserción de publicidad en las camisetas de los equipos es “inevitable” y ocurrirá en un plazo no superior a 5 años.

Adios Stern, hola publicidad

Stern se encontró con una Liga en bancarrota económica y con graves problemas deportivos. Y con mano de hierro recondujo ambas situaciones hasta el estado de prosperidad en que la dejó. El reto de Adam Silver es que la prosperidad económica general se traslade hasta el ámbito particular, consiguiendo que todas y cada una de las franquicias que integran la NBA tengan beneficios. Con el margen de incremento de la recaudación por entradas, publicidad global y televisión prácticamente agotado, es momento de buscar nuevos ingresos.

La temporada 2011-12, la Liga Regular no empezó hasta el día de Navidad a causa del cierre decretado por los propietarios de los equipos. En el marco de la negociación de un nuevo convenio con los jugadores, la patronal optó por el cierre ante las pérdidas que la mayoría de franquicias presentaban en sus balances. De hecho, las líneas maestras de las conversaciones las marcaron los equipos “pequeños”. Los 82 partidos que se juegan habitualmente antes de play offs se quedaron en 66. Y los jugadores vieron reducidos sus sueldos de forma proporcional.

Y una idea empezó a cuajar en la mente de los dueños de los equipos. Una forma de aumentar los ingresos. Si en el resto del mundo funciona, ¿por que no aquí? Y así, al final de la temporada del cierre patronal, en la reunión anual de la Junta de Gobernadores (para que nos entendamos, la junta de propietarios), se aprobó que los equipos pudieran lucir publicidad en sus camisetas a partir de la temporada 2013-14. Por el momento, de visibilidad reducida. Un parche cuadrado de unos 6 centímetros de lado cerca del hombro izquierdo.

David Stern se manifestó en contra de esta decisión, e intentó que los propietarios la reconsiderasen, retrasando su puesta en marcha. Pero los patronos de los equipos son como fieras que han olido sangre. En este caso, dinero. Unos 100 millones de dólares anuales (en nuestra moneda, 77 millones de euros), según algunos estudios hechos en aquellos días.

Una fuente de nuevos ingresos

Algunas de aquellas estimaciones consideraban que los Lakers podrían ingresar por el parche publicitario 4 millones de dólares por temporada (poco más de 3 millones de euros), y Knicks y Celtics unos 3 millones de dólares (2.300.000 euros). Los jugadores tampoco se quejan de la iniciativa. Al fin y al cabo, según el convenio colectivo les correspondería la mitad de este dinero (aunque está por ver como afecta a sus contratos publicitarios individuales).

En los más de 60 años de historia de la NBA, las camisetas se han mantenido “limpias”. Por no aparecer, no aparecía ni el logotipo del fabricante. La NBA será las primera de las grandes ligas profesionales norteamericanas (baloncesto, beisbol, futbol americano y hoquey hielo) en “mancillar” su uniformación con publicidad (una publicidad que también aparecerá en las miles de prendas que compran los aficionados).

Pero en estos dias convulsos nada es para siempre. También parecían sagrados los pabellones, algunos de ellos míticos (Boston Garden, Forum de Inglewood…), y ahora 28 de los 30 llevan el nombre de un patrocinador. Y de estos dos, Madison Square Garden es en si mismo una empresa que mueve una gran volumen de dinero con la gestión del recinto y los numerosos actos que en él se realizan (está ocupado casi todos los días del año). Así que sólo nos queda el Palace of Auburn Hill de los Detroit Pistons.

Poner en práctica esta medida no será cosa fácil. Para empezar, hay que encontrar los 30 anunciantes para las 30 camisetas de la NBA. Personalmente, creo que sería un signo de debilidad de la liga que algunos equipos lucieran publicidad y otros fuesen incapaces de encontrar empresas dispuestas a asociarse a su imagen. Y luego, comprobar que estos anunciantes no sean rivales de las marcas con las que la competición tiene firmados acuerdos globales de esponsorización. Silver me parece lo bastante hábil para superar ambos escollos.

El pequeño parche publicitario sería poco más que el caballo de Troya, una probatura en la gestión del tema. Y si funciona, el siguiente paso será aumentar la superficie publicitaria disponible. A mayor visibilidad, más dinero. En la liga profesional femenina de baloncesto, la WNBA, los equipos lucen publicidad en el frontal de sus camisetas (las pioneras fueron las Phoenix Mercury en 2009). No es descartable que los anunciantes quieran integrar su marca en el nombre de las franquicias. Tal vez veamos, de aquí a tres o cuatro temporadas, un Cola Lakers contra los Burger Bulls. Tiempo al tiempo.

 

Artículo publicado en http://www.encancha.com, abril 2014

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