Las Torres Asimétricas de los Houston Rockets

7 Nov

En pleno apogeo del small ball personificado en los Miami Heat de Lebron James, algunos visionarios buscan alternativas. Los Houston Rockets parecían querer recuperar las Torres Gemelas de los años 80. Pero las apariencias engañan.

Cuando se menciona los Houston Rockets es difícil que no te vengan a la cabeza las “Torres Gemelas”, Hakeem Olajuwon (2,13) Y Ralph Sampson (2,24). Con estos dos jugadores el equipo tejano llegó a la Final de la NBA en 1986, después de eliminar a los Lakers de Magic Johnson, Kareem Abdul Jabbar, James Worthy y Byron Scott en la Final del Oeste. En la lucha por los anillos cayeron ante otro equipo de leyenda, los Celtics de Larry Bird, Dennis Johnson, Danny Ainge, Kevin McHale, Robert Parish y Bill Walton.

La sociedad se inició en 1984, cuando Olajuwon fue seleccionado con el número 1 del draft. Los Rockets la dieron por liquidada en 1988. Las rodillas de Sampson empezaban a dar sintomas de agotamiento, tras sólo 5 temporadas en la NBA. Así que la franquicia lo traspasó a los Golden State Warriors. La carrera del ala pívot más alto de la historia empezó su decadencia, viviendo su última etapa de tan sólo 8 partidos en la ACB en Málaga, durante la temporada 91-92.

Ya es curioso que los aficionados más veteranos asociemos la época dorada de los Rockets a estos dos gigantes, y no a los dos anillos consecutivos ganados en los años 1994 y 95, aún con Olajuwon y con permiso de Michael Jordan que había decidido probar suerte como jugador profesional de beisbol. Es una de las características de las utopías, que con la nostalgia de los años mejoran como los buenos vinos. Otra de sus peculiaridades es que siempre acaban volviendo.

Las dos torres

Y eso pasó este verano, con el fichaje de Dwight Howard por los Rockets y el interés de la franquicia de Houston en renovar al turco Omer Asik (poco más de 5 millones de dólares de sueldo esta temporada, pero casi 15 la siguiente). Empezaron los rumores de que la idea era hacerlos jugar juntos. Dos centers puros compartiendo un espacio reducido, dos gigantes en la zona. Una herejía en los tiempos del small ball.

Una vez empezada la liga regular, se han confirmado los rumores. Ambos jugadores saltan de inicio. Sin embargo, las cosas no son como nos las imaginábamos. No se trata de una nueva versión de las “Torres Gemelas”, sino simplemente un cinco titular con dos pívots a la vez. El binomio no funciona porque en realidad no es tal.

Howard y Asik son dos cincos puros, efectivos y letales en las proximidades del aro, pero que pierden toda su efectividad cuando las suelas de sus zapatillas dejan de estar en contacto con la pintura. Una diferencia de concepto respecto a la pareja Olajuwon – Sampson, en que el “bajito” era el pívot que jugaba de espaldas a canasta y el alto se podía buscar la vida de cara al aro.

Howard es el jugador mejor pagado de la franquicia de los Rockets. Sin embargo, no es el jugador franquicia (ese honor le corresponde a Harden). Para mantener el equilibrio, han llegado a un acuerdo tácito. El pívot no discute el reinado del escolta, siempre y cuando éste no se inmiscuya en su condado particular, las proximidades del aro. Ni él, ni ninguno de sus compañeros.

La zona tiene un dueño

Cuando coinciden en pista Howard y Asik, el ex de los Lakers ocupa los espacios de juego preferentes, las mejores posiciones para recibir y encarar la canasta. El turco merodea por los alrededores de la zona, procurando no estorbar las opciones de su compañero y atento a rebañar los balones que queden sueltos. El juego entre pívots no existe. Porque uno es un finalizador que con el balón en las manos no ve más que el aro, y al otro simplemente no le llega la pelota.

Ambos jugadores, más allá de saltar de inicio en el primer y tercer cuartos, no coinciden la mayor parte del tiempo en la pista. Cuando Asik se sienta, Howard sigue manteniendo su reino de taifas particular en la zona. Si no es que sale a hacer un bloqueo para jugar una posible continuación, sigue colapsando las posiciones privilegiadas de las vías interiores del ataque de los Rockets. No se agazapa esperando su oportunidad, sino que se hace visible en todo momento. Y sus compañeros se buscan la vida mayoritariamente desde el triple y la media distancia.

Cuando Howard descansa y es sustituido por Asik, entonces es como si el equipo jugara sin pívot en ataque, excepto a la hora de hacer bloqueos. Porque el turco sigue siendo casi tan invisible para sus compañeros como cuando compartía espacios en la pintura con su socio. Con la zona libre, el resto de jugadores de los Rockets pueden penetrar libremente y quitarse el mono de pintura.

Este esquema de juego ha hecho variar la tipologia de ala-pivots de la plantilla. Adios a los 4 poderosos físicamente que parecían buscar la liga pasada como Patrick Patterson (que fue traspasado a media temporada a cambio de Thomas Robinson, quien a su vez fue enviado a los Blazers al final de temporada a cambio de los derechos de dos jugadores del Barça, Papanikolaou y Todorovic) y Terrence Jones.

Jones y sus actuales compañeros de posición Greg Smith y Donatas Motejiunas disponen de muy pocos minutos de juego. El modelo de este año es un alero alto y polivalente, más hábil que potente, que suponga una amenaza desde el exterior y que sea capaz de penetrar. Los Rockets tienen dos jugadores perfectos para desempeñar este papel. Como titular, el indispensable hombre orquesta Chandler Parsons. Y saliendo del banquillo, el israelí Omri Caspi.

El gran mérito del entrenador Kevin McHale es haber conseguido un ataque equilibrado a pesar de la presencia acaparadora de su pívot estrella. Harden es el máximo anotador de los Rockets con 25 puntos por partido. Howard se va a los 17. Tras ellos se ha establecido un cuarteto con una anotación media entre los 16 y los 10 puntos (Jeremy Lin, Chandler Parsons, Francisco Garcia y Omri Caspi). Ahora McHale debería mejorar el aprovechamiento ofensivo de su segundo pívot. Asik no llega a los 6 puntos de media.

La mejorada salud de Howard

Dwight Howard ha vuelto a ser en estos inicios de temporada el jugador dominante físicamente de sus años de Orlando, dejando atrás la imagen de fragilidad que dio en los Lakers. Parece que las secuelas de la operación de hernía discal del 2012 han desaparecido.

McHale ha reconocido que el pivot no estaba todo lo sano que les gustaría cuando en julio le firmaon un contrato de 88 millones de dólares. “Aún podía jugar, y aún es un jugador joven. Estábamos más preocupados por su espalda, y su fuerza y flexibilidad”. Su cuerpo se había descompensado tras pasar por el quirófano y necesitaba ser reequilibrado. Y ese fue el trabajo específico en el que los Rockets y el jugador se han concentrado este verano.

Howard acredita tras 5 partidos de Liga Regular 17,4 puntos y 14,6 rebotes por partido. Pero más allá de los números, ha cambiado su actitud en la pista. Siempre activo, implicado en el juego, pidiendo la pelota en ataque, y poderoso en el rebote.”Me muevo mejor. Llego a pelotas que la temporada pasaba no podía. Rebotes, tapones, todo es muy diferente”. Superman ha vuelto transformado en su nueva fuente de inspiración, el Caballero Oscuro, Batman.

Otra de las claves de su buen rendimiento es la buena química que mantiene con el otro divo del equipo, James Harden, y con Kevin McHale, su entrenador. Algo que no ocurrió durante su breve etapa en los Lakers con Kobe Bryant y Mike D’Antoni. Mientras la cosas sigan así, en Houston pueden soñar con reverdecer viejos laureles.

publicado en http://www.encancha.com, noviembre 2013

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