Los antitelevisivos Spurs de San Antonio

9 Jun

En las finales de la NBA no sólo se enfrentan dos estilos de juego diferentes. También lo hace Lebron James, una figura mediática a nivel mundial, contra los Spurs de San Antonio, uno de los equipos que menos pasión despierta en los aficionados estadounidenses. La sentencia no la dictará solamente el marcador, sino también las audiencias televisivas.

Los aficionados esperaban con expectación el principio del séptimo partido de la Final de la Conferencia Este entre Miami Heat y Indiana Pacers para saber el desenlace de un duelo épico. Mientras, una persona no podía quitarse los índices de audiencias televisivas de la cabeza. David Stern, comisionado de la NBA, seguramente habría sacrificado un dedo (como mínimo) para asegurar que los Heat jugasen la gran final.

Porque lo del Oeste ya no tenía remedio. Lakers y Clippers eliminados en primera ronda, Thunder en segunda. Ni siquiera quedaba el consuelo de los pujantes y descarados Warriors. La final del Oeste la habían jugado Spurs y Grizzlies, dos equipos de ciudades pequeñas (a escala yanqui) y sin ninguna figura mediática. El único jugador que se había acercado un poco a esa categoría había sido Tony Parker…mientras duró su matrimonio con la actriz Eva Longoria.

Y para colmo de males, el ganador del duelo fue el equipo de San Antonio. El de la oveja negra, el entrenador Greg Popovich. El mismo que el día antes de un partido televisado para todos los Estados Unidos (y muchos otros países, que la NBA es un negocio global) en Miami contra los Heat había enviado a casa a descansar a tres titulares y su sexto hombre, Tim Duncan, Tony Parker, Daniel Green y Manu Ginobili.

Eso ocurrió a finales de noviembre (ver “Las Estrellas no tienen derecho al descanso”, diciembre 2012), y los Spurs fueron castigados. Los contratos televisivos con ESPN/ABC y TNT suponen 930 millones de dólares por temporada, más o menos una quinta parte de los ingresos de la Liga. Más la difusión de imagen que suponen, lo cual va directamente ligado a las ventas de merchandising diverso, otra importante fuente de financiación. La NBA no puede olvidar ese desaire a los telespectadores, uno de los puntales del negocio.

Las malas audiencias de los Spurs

Como tampoco olvida los índices de audiencia televisivos de las cuatro finales jugadas por los tejanos. En 1999 los Spurs vencieron a los Knicks en cinco partidos. La serie fue seguida por el 11,3% de los hogares de los Estados Unidos. El año anterior, el del sexto anillo de Michael Jordan, el seguimiento había llegado a su récord histórico, 18,7%. Como excusa, siempre se puede decir que Jordan se había retirado (por segunda vez, que no última), y que fue el año del primer cierre patronal, con una temporada sensiblemente más corta.

En el 2003, la serie a seis partidos en la que los Spurs se impusieron a los Nets fue la menos seguida hasta entonces, con un 6,5 % . El año 2005, contra los Pistons, Duncan no se aseguró el tercer anillo hasta ganar el séptimo partido. Y las audiencias subieron…un poco: 8,2%. En el último campeonato conseguido por los de Popovich hasta ahora, en el 2007, el rival fueron los Cleveland Cavaliers liderados por Lebron James. Barrido total. Cuatro a cero en el casillero de victorias, y 6,2% en las audiencias. Nuevo mínimo histórico. En lo que llevamos de siglo los Spurs copan el podio de las peores marcas de audiencia con sus registros del 2007, 2003 y 2005. Y los precedentes de este año no invitan al optimismo.

El segundo partido de la final de la Conferencia Oeste, contra los Grizzlies, se resolvió en una prórroga después que el equipo de Memphis remontara una desventaja de 13 puntos en el último cuarto. Más emoción imposible. Y aún así, con 4,6 millones de espectadores fue el partido menos visto de la televisión por cable (lo transmitía la ESPN) desde el quinto partido de las finales de la conferencia Oeste del 2007 (4 millones), entre Utah Jazz y…San Antonio Spurs. Para establecer una comparación, los espectadores de los segundos partidos de las finales del Oeste de 2012 y 2011 no bajaron de los 7 millones (Thunder – Spurs, Thunder – Mavericks).

Curiosamente, los Spurs son uno de los mejores equipos de la NBA en audiencia en lo que se refiere a su mercado local. Tienen unos aficionados fieles que siguen las retransmisiones de sus partidos. El problema es que el equipo no genera esta misma pasión y fidelidad entre espectadores de otras zonas de los Estados Unidos. Y claro, como San Antonio es una ciudad de las consideradas pequeñas, estas altas cifras a nivel regional quedan muy diluidas en la audiencia final.

El reto de Lebron James

En la Final de la Conferencia Este, finalmente, se impusieron los Miami Heat para regocijo de Stern. Y el séptimo partido de la serie, ofrecida por la cadena de cable TNT, fue el enfrentamiento de la NBA más visto de la temporada, tanto en la televisión por cable como en abierto, con 11,5 millones de espectadores. El pase de los Heat a la final de la NBA es el tercer programa más visto de la TNT en sus 29 años de historia. La audiencia media de esta serie ha sido del 5,2%, lo que equivale a unos 8,4 millones de norteamericanos por noche.

En la temporada pasada, el séptimo partido de la final del Este entre los Heat y los Celtics también marcó récords de audiencia. Llegó hasta el 7,7%, el más alto de la historia de la NBA para un partido en televisión de cable (o sea, no en abierto sino de pago), con más de 13 millones de espectadores. Los partidos cuarto y sexto de la serie también establecieron hitos en audiencia, ayudando a convertir los playoffs de la NBA del 2012 en los más vistos de la historia de la ESPN.

En la gran Final entre Heat y Spurs Lebron James debe afrontar dos desafíos. Por una parte, ganar su segundo anillo. Y por la otra, conseguir que el maleficio de las audiencias televisivas de los de San Antonio no le arrastre de nuevo. Superar los índices de Michael Jordan se antoja una quimera (las 6 finales de los Bulls figuran entre las 10 más vistas de la historia de la NBA desde 1976, monopolizando los 4 primeros lugares del ránking), pero no llegar al 10% sería un durísimo revés.

Para empezar, el partido que abrió las Finales (con victoria de los Spurs 88 a 92) fue seguido por el 10,6 por ciento de los hogares americanos. Mirándolo de forma positiva, es la tercera mejor marca para un primer partido de una serie final desde 2004. Sin embargo, está por debajo del partido inaugural de la pasada temporada entre Heat y Thunder (11,8%, para una media en los 5 partidos del 10,1%). James se enfrenta a una doble remontada. Contra los rivales, y ante la audiencia.

 

publicado en www.encancha.com, junio 2013

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