La sucesión de Michael Jordan

3 Ene

A lo largo de casi dos décadas prensa y aficionados le han buscado un sucesor a Michael Jordan. Ya fuera con el jugador en activo o retirado. No hace falta que busquemos más. Porque hemos encontrado el candidato perfecto, y porque se nos acaban los aspirantes con la llegada de una nueva generación de aficionados que tendrá nuevos ídolos.  Nos vamos haciendo viejos.

En el draft de 1995, los Sixers eligieron en tercera posición (la misma en que fue elegido Jordan en el draft de 1984) al escolta de 1,98 metros de altura (igual que MJ) Jerry Stackhouse, formado en la Universidad de North Carolina (otro punto de coincidencia). Desde el primer momento se pretendió comparar a “Stack”, un anotador puro, con el inigualable 23 de los Bulls. Este escolta no culminó el reto, pero supo soportar la presión. Su larga carrera como profesional aún dura (con 38 años, esta temporada juega en los Brooklyn Nets), teniendo un papel destacado en muchas temporadas como sexto hombre.

Otros no fueron tan afortunados. En la temporada 1991-92 Harold Miner destacaba en la Universidad de Southern California. La revista Sports Illustrated le nombró mejor jugador universitario del año por delante de Shaquille O’Neal y el miembro del primer (y auténtico) Dream Team Christian Laettner. Se afeitaba la cabeza, jugaba con el número 23 y su capacidad de salto era impresionante. Asi que empezaron a llamarle “Baby Jordan”.

Los Miami Heat le eligieron en la primera ronda del draft de 1992, con el número 12. Miner firmó un contrato de 7 millones de dólares con los Heat, y otro publicitario de por vida con Nike USA por valor de otros 14 millones. En las tres temporadas que jugó en Florida ganó dos veces el concurso de mates de la NBA (años 1993 y 1995, en el de 1994 no participó por una lesión de rodilla), pero no dio la talla como jugador. Luego fue traspasado a los Cleveland Cavaliers, y tampoco logró hacerse un hueco.

Sin ofertas de la NBA, a Miner le quedaba la opción de dar el salto a Europa, donde había equipos interesados en él. Lástima del contrato que firmó con Nike USA. Una de las cláusulas le obligaba a jugar en la liga norteamericana, objetivo de todas las cámaras de televisión. Jugar más allá de los mares no garantizaba la repercusión mediática que la marca deportiva buscaba. . Su última oportunidad se le escapó en el verano de 1997, con una nueva lesión de rodilla en la pretemporada de los Toronto Raptors. Y así, con 25 años, “Baby Jordan” colgó las botas y desapareció para siempre de la vida pública.

A Jordan los herederos se los buscaron incluso dentro de su propia casa. Cual si de una monarquía se tratara, nadie que mejor que un príncipe para suceder a su padre el Rey. Y la prensa se fijó en los dos hijos de la estrella del baloncesto, Jeffrey y Marcus. Ninguno de los dos tenía la calidad necesaria para llegar a esas cotas. Tanta atención mediática les superó. Así que, primero Jeffrey y después Marcus, los dos jóvenes dejaron el baloncesto y se centraron en sus estudios.

Vince Carter y Tracy McGrady también parecían aspirantes sobradamente cualificados. Y estaban en el momento oportuno, con Jordan en pleno proceso de retirada. “Air” Canadá (un matador de 1,98 formado en North Carolina, ¿os suena?) dio nueva vida a un certamen, el concurso de mates, que más que en declive estaba finiquitado. Su primo McGrady es más versátil que él, pudiendo jugar en cualquiera de las tres posiciones exteriores. Sin embargo, ninguno de los dos posee la capacidad de dominar los partidos y de comerles la moral a sus rivales de Jordan, que surgía tanto de sus habilidades físicas y técnicas como de su extrema determinación mental hacia la victoria. Un hambre que los primos no tienen.

Y llegamos a Kobe Bryant, que reúne todas las condiciones físicas, técnicas y mentales. Que ha crecido viendo las jugadas de Michael Jordan, y que ha modelado su juego a imagen y semejanza suya. Que tiene como objetivo declarado superar a su modelo. Con su misma ansía enfermiza por ganar. Con su misma capacidad de dominar un partido. Y a quien Michael Jordan ha ungido como su sucesor.

Y aquí se acaba la búsqueda. No porque lo diga Jordan. Sino porque Kobe es el último candidato. El juego físico de los 90 enterró el “showtime” de los 80. Los jugadores se hicieron más voluminosos, y aumentó la intensidad de los contactos. El juego atlético de nuestros días ha alterado de nuevo los conceptos. Además de ser grandes y fuertes, los jugadores de nuestros dias se mueven, y muy rápido. Lebron James y Kevin Durant no competirán por ser los sucesores de nadie. Porque son un nuevo tipo de jugador, como en su día lo fue Jordan. Son jugadores totales, que pueden jugar por dentro y por fuera, subir la pelota o esperar a recibirla. Con una capacidad de esfuerzo más allá del límite. Y no se les puede encasillar en una posición.

A partir de ahora, el desafio será ser el nuevo Lebron o  “Durantula”. Conforme pasen las temporadas, las estrellas futuras crecerán repitiendo sus jugadas. Michael Jordan se retiró en el 2003. Pronto hará 10 años. Ya tenemos la primera generación de aficionados de la NBA que no recuerdan verle jugar en directo. Por eso no habrá más aspirantes a ser el nuevo Jordan, como no los hay a ser el nuevo Magic o el nuevo Wilt Chamberlain. Porque como pasa periódicamente, se ha producido un cambio de referentes. Ha llegado el momento de cerrar el antiguo debate para iniciar uno nuevo. Aunque se trate de Michael Jordan.

 

publicado en http://www.encancha.com

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